"Morir veinte años antes o después, importa poco. Lo que importa es morir bien. No te arrepientas de tus lagrimas. ¡Ahora, resiste y resiste!, ¡Aprieta los dientes, pon una mordaza a tu corazón! ¡Y sube!"

jueves 17 de enero de 2008

FAROS DE LUZ EN LA NOCHE OSCURA

En estos momentos en los que se nos pretende inculcar que no existen absolutos. Ahora, cuando se confunden, por mor de la ideología relativista, las fronteras del bien y del mal, al igual que el mítico árbol edénico; más que nunca son necesarios modelos referentes.
Uno de los falsos postulados de los ideólogos relativistas es la incompatibilidad entre la fé y la razón. El ejemplo que traemos hoy, desmonta escandalosamente esta teoría. En la noche oscura, todavía tenemos antorchas iluminadoras, que nos convencen con su vida y su aceptación de la muerte, de que la esperanza es posible y la luz alcanzable.
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Todos sabemos de la identidad y de los avatares de Ana Frank, pero si les digo, así de pronto, el nombre de Edith Stein, es posible no les diga nada.
Seguramente algunos podrían intuir, a la vista de su apellido, que estamos hablando, también, de alguien de origen hebreo, y estarían en lo cierto. Sin embargo, a pesar de lo poco popular que nos resulta su nombre, esta persona, posiblemente, es una de las personalidades más interesantes e impactantes de todo el siglo XX.
Pionera, en muchas reivindicaciones y cometidos, intelectual de talla, brillante pensadora y sobretodo con un valor añadido crucial que hace mucho más grande su figura; pero eso ya lo iremos desgranando en el transcurso del artículo.
Obviemos, por fín la adivinanza y vayamos al grano.
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Edith Stein nació en la ciudad Wrocław (Polonia) el 12 de octubre, del año 1891. Fue la menor de 11 hijos.
Estudió germanística e historia en la Universidad de Breslau y filosofía y fenomenología en la Universidad de Gotinga.
En 1914 estalla la primera Guerra Mundial y Edith ejerce de enfermera de la Cruz Roja.
En 1916 obtiene el doctorado en la Universidad de Friburgo.
El domingo 15 de abril de 1934 tomó los hábitos y se hace religiosa.
En 1941, Las escuadras nazis de las SS la deportaron al campo de concentración de Amersfort, y de ahí al de Auschwitz.
El 9 de agosto de 1942, es gasificada, muriendo en los recintos de ese último campo de exterminio. Su cuerpo sin vida fue calcinado y sus cenizas fueron arrojadas a un campo cercano.
Fue beatificada por Juan Pablo II en Colonia, el 1 de mayo de 1987, y proclamada Santa por el mismo pontífice, el 11 de octubre de 1998, en Roma.
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Esta es su breve reseña biográfica, sin embargo, sería imposible resumir una vida tan rica en tantos aspectos, en sólo cuatro líneas.
La joven Edith, destacó muy temprana edad por sus dotes intelectuales, inteligente, dinámica, desde muy joven iniciada en intereses culturales.
Fue pionera en muchas cosas, le apasiona la emancipación femenina, "No hay nada que la mujer no pueda hacer", fue una de las primeras defensoras de los derechos civiles de la mujer y del derecho al voto femenino; y como judía se identificó plenamente con el destino trágico de su pueblo.
Su sed de conocimientos y de intensa búsqueda, revelan el dinamismo del espíritu, que va moldeando a la persona y el carácter de esta gran mujer.
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Sin embargo, en el plano religioso y probablemente por ese afán racionalista, desde muy joven decide libre y conscientemente abandonar toda práctica religiosa y se considera abiertamente atea.
¿Qué tuvo que pasar para que esta mujer de atea confesa llegara a ser Santa de la Iglesia Católica?. ¿Qué provocó un cambio tan radical?.
Pienso que la respuesta está en una unión entre fé y razón, como pocas veces se ha dado.
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Como estudiante siempre ambicionó la verdad, detestó la pereza mental y espiritual, combatió la hipocresía y la mediocridad.
Esa incipiente necesidad religiosa, estaba más que adormecida, apagada. Edith no alcanzó tempranamente la fe, pero vio abrirse ante sí un nuevo ámbito de conocimientos, ante los cuales no podía permanecer insensible.
Según va avanzando en sus conocimientos científicos, paulatinamente se le van derrumbando las barreras de los prejuicios racionales entre los que había crecido sin saberlo. Ella misma dijo: "El mundo de la fe se me abría de improviso".
Pienso que fue ciertamente determinante en su cambio, el trabajo como enfermera durante la primera contienda mundial. En 1916, el hospital donde servía fue cerrado y Edith reanudó sus estudios filosóficos, pero Edith volvió a la filosofía con una nueva actitud: "¡No la ciencia, sino la dedicación a la vida tiene la última palabra!". Era el germen.
Donde por fín encuentra la respuesta que da el giro definitivo a su vida, fue cierta noche en la que cae en sus manos “El libro de la Vida” de Santa Teresa de Jesús; se la lee de un tirón, en una sola noche. Cuando amanece, también sale para Edith un nuevo sol. "Yo me puse a leerlo y de golpe quedé cautivada y no me detuve hasta el final. Cuando cerré el libro, me dije: aquí está la verdad". La lectura nocturna borraba la distancia de tiempo y espacio que mediaba entre las dos mujeres, filósofa alemana la una, mística española la otra, judías ambas. Un grandísimo encuentro en una noche milagrosa.
La empatía espiritual y humana con la gran mística del siglo XVI abrió las fuentes profundas de las fuerzas que habían dirigido su búsqueda incansable. El misterio de la vida de una tocó el misterio de vida de la otra y selló a ambas para siempre. Para Edith la consecuencia fue su inmediato bautismo y la entrada en el Carmelo.
Con el aumento de la persecución nazi, ya abandonada en Dios, aceptó la prueba con sufrimiento sereno, profundamente tranquila. Era consciente de que aquello no era sino un paso más de su camino, era precisamente la cruz, la experiencia que estaba viviendo bajo la amenaza nazi, "cuanto más perfecta sea dicha crucifixión, activa o pasiva, más intensa resultará la participación en la vida divina."
El denominador común de su vida fue su pasión por la verdad, además de una vida siempre auténtica y generosa, tanto cuando era creyente, como cuando estaba alejada de la fé. Una vez convertida, siguió por los mismos derroteros, aceptando su experiencia de vida, como ‘saber de la realidad’, que es "el modo más completo, adecuado, totalizador a través del cual el sujeto llega al saber y por tanto alcanza en lo real la Verdad". Así, nos encontramos frente a una perspectiva religiosa y a un estilo de vida de alta tensión espiritual.
Quien busca encuentra, la fidelidad a sí misma desde la verdad lleva a Edith a confrontar sus valores y a descubrir, a través de la Santa de Ávila, al Cristo que plenifica lo más hondo del ser humano.
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La gracia de Dios hace jugadas sorprendentes, Dios se hace encontradizo y se mete en los vaivenes de nuestra existencia; nos reclama desde lo más hondo y nos invita a asumir la vida con él. Eso hizo Edith y su vida empezó a ser cada vez más de Cristo y El la transformó totalmente.
Al final de su vida terrena obtuvo el privilegio de sellar con sangre los principios sobre los cuales había fundado su experiencia cristiana.
Su mensaje permanece como un grito de libertad y de resurrección entregado a la historia, a las mujeres y a los hombres de todas las épocas.
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Su espiritualidad se manifiesta, sobre todo, en sus maravillosos y profundos escritos, concluyo, con cuatro frases puntuales entresacadas de alguna de sus obras, que expresan claramente su mensaje y confirman todo lo que hemos comentado:
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- Que procuremos vivir con intensidad la sinceridad y honradez
- Que estemos dispuestos a oír la voz del Señor aunque haga cambiar nuestra vida.
- Que nos enamoremos de la cruz como medio de salvación.
- Que seamos fieles hasta el final aunque sea con el martirio.
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Judía, filósofa, monja y mártir. La hermana Teresa Benedicta de la Cruz de la Orden del Carmelo (Edith Stein), subió a los altares el 11 de Octubre de 1998 en la Basílica de San Pedro. La Iglesia Universal celebra su fiesta, el 9 de Agosto.
El mismo Papa Juan Pablo, la declaró co-patrona de Europa; que ella nos ayude a buscar la verdad y a luchar con su mismo ahínco y dedicación por las raíces cristianas de este gran continente perdido.
.Para saber más:
- Aci-prensa
- Documentos de Arvo.net
- Encuentra
- Página del Vaticano
- Instituto de filosofía Edith Stein
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1 comentarios:

Hartos de ZPorky dijo...

Creo que te invocan en mi blog... Bórralo luego si quieres.