"Morir veinte años antes o después, importa poco. Lo que importa es morir bien. No te arrepientas de tus lagrimas. ¡Ahora, resiste y resiste!, ¡Aprieta los dientes, pon una mordaza a tu corazón! ¡Y sube!"
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martes 22 de julio de 2008

PARA NIÑOS Y MAYORES

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De vez en cuando, como ya sabéis los habituales, me gusta compartir con vosotros los libros que voy leyendo y normalmente recomiendo no sólo los que me han entretenido más, sino los que más me han aportado en conocimiento y sentimiento.
A pesar de mi buena voluntad, soy consciente de mis muchas torpezas y limitaciones, sin embargo, sé también de la amabilidad y benevolencia de mis lectores, por eso abusando de su paciencia y cualidades, uno día a día trata de mejorar, de ir cada día a “más y mejor” y por eso trato de paliar mis fallos llenando las lagunas que, a veces, mi falta de riego deja secas, y la de hoy, es una que tengo pendiente desde hace tiempo.
Como dije antes, muchas veces en este blog hablamos de literatura, pero nunca hasta ahora, de la literatura infantil y juvenil; y ¿Qué mejor momento que el verano, para animar a la chavalería a la lectura?, así pues hoy voy a contar mis experiencias y valoración de una obra inmejorable, “MOMO” de Michael Ende, más conocido por su “Historia Interminable”, por supuesto también recomendadísima.
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Momo, es a mi juicio uno de los mejores libros escritos para la literatura infantil/juvenil. Recuerdo haberlo leido de un tirón y lo he leido bastantes veces.
Lo primero que hay que decir es que, dados los valores que desprende “MOMO”, es un libro para jóvenes, de conveniente lectura para gente de todas las edades. Y en segundo lugar he de decir, que aunque no rechazo todas las versiones cinematográficas que se han hecho de la obra de Ende, prefiero el original, ¡nada como la lectura de sus páginas y la imaginación del lector!.
Ende es uno de esos pocos que supo escribir para niños sin hacer historias edulcoradas, ni tontorronas. Consideró que sus jóvenes lectores eran lo suficientemente inteligentes para leer historias que se saliesen de lo corriente, buscando siempre trascender y dar un sentido práctico en la vida cotidiana.

Momo es una fábula que enseña el valor del tiempo y de las cosas bien hechas, hechas con amor y dedicación, que nos enseña a valorar acciones tan sencillas e importantes como el saber escuchar.
Narra las peripecias de una niña callejera, que tiene la maravillosa virtud de –escuchar-.
A través de su historia vamos conociendo a un sinfín de personajes maravillosos:
El Maestro Hora, la tortuga Casiopea, Beppo Barrendero, Gigi Cuentacuentos; y otros personajes realmente siniestros: Los hombres grises que son los encargados de robar el tiempo. Propiciando así una sociedad en la que los padres ya no tienen tiempo nada más que para el trabajo y los niños ya no saben jugar, ni comunicarse.
A través de estos personajes se nos cuenta la lucha eterna del bien y del mal.
El exceso inmedido e inmoral del trabajo, la nula importancia de la fama, el materialismo y el consumismo frente al aprovechamiento racional del tiempo en beneficio de los demás, la valentía, la importancia de la imaginación y sobre todo la verdadera amistad; son valores y contravalores que luchan en el mundo de “MOMO”, tan cruelmente como lo hacen en nuestro mundo, en el mundo real.
Para darnos finalmente el mensaje de que sólo importa la verdadera amistad y tener el espacio y el tiempo necesarios para mimarla y cultivarla.

“MOMO” es pues, un precioso cuento lleno de magia, aventuras, personajes entrañables y que ensalza los valores importantes. Una gran novela, profunda y maravillosamente escrita. Definitivamente, no se trata sólo de una novela para niños que pueda gustarle a los adultos, se trata de una novela para niños y una novela para adultos superpuestas. Cada uno de ellos apreciará algo distinto de ella y ambos quedarán encantados. Una novela pensada para divertir y potenciar la imaginación del niño que la oye y para hacer reflexionar sobre su vida al adulto que la lee a sus hijos.

Aunque, para no perder la rutina, voy a terminar con un vídeo, perteneciente a la versión del libro que se hizo en 1986, reitero mi recomendación directamente al libro, siempre primero el libro.
El vídeo recoge 3 de mis fragmentos favoritos:
- La introducción con los fantásticos John Huston (Maestro Hora) y con el mismo Michael Ende (interpretándose a sí mismo)
- La Presentación de Momo (Radost Bokel)
- Y la excelente conversación entre Momo y Beppo, al que sólo le importa hacer bien su trabajo, poquitos a poquitos y bien, cada día –Más y mejor-.
Espero que os guste a todos y os anime a su lectura. Saludos.

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sábado 19 de julio de 2008

BUENOS LIBROS PARA EL VERANO.


Como ya he comentado en más de una ocasión, cuando surge una buena noticia, dado que ahora son tan escasas, hay que darla y difundirla a los cuatro vientos.
Y eso es lo que me propongo en este post, porque los amantes de la buena literatura, la que enseña, la que promueve valores y la que además entretiene, estamos de enhorabuena. Hace no mucho, dábamos cuenta en este blog de dos excelentes obras que además de hacernos pasar un buen rato, sobretodo de cara a estas vacaciones, nos hacen reflexionar, de forma profunda, sobre los males de este mundo y sus posibles remedios.
Los dos libros a los que me refería entonces, son “La sangre del Pelícano” del joven escritor Miguel Aranguren y “El Padre Elias” del canadiense Michael O´brien. Pues bien, este último acaba de lanzar al mercado la continuación de “El Padre Elias” bajo el título de “El librero de Varsovia”, también, como las otras dos obras mencionadas está editada por –Libros Libres- con cuidado esmero.
No os puedo, de momento, comentar nada sobre el libro puesto que acabo en estos momentos de comprarlo; viniendo de quien viene y además, si supone la continuación de la anterior, las perspectivas son tan atractivas como para correr raudo a su lectura una vez termine este post, ya os contaré más adelante.
Ni que decir tiene, que sigo recomendando efusivamente, las dos obras mencionadas anteriormente.
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Tanto es así que esta ocasión, me dá pié para aprovechar y ampliar aquel comentario, centrándome exclusivamente en la novela de Aranguren; y no sólo porque convenga siempre explotar el producto nacional, sino porque si tuviera que hacer la difícil elección entre las dos comentadas, aun sin hacerle desprecio alguno a las de O´brien, siempre me quedaría con –La sangre del Pelícano-.
Lo primero que hay que decir, por justicia, en beneficio de esta gran novela, es que es muy entretenida y conmovedora. Con ella se descubre el placer de leer, no deja de sorprender y empuja, por su interés, a leer sin descanso, un capítulo tras otro. Pero además lo que llama la atención, por lo inhabitual, es el profundo respeto hacía la religión católica, en sus dogmas, creencias, ritos y jerarquías.
Otra de las cosas que más me han gustado es el conocimiento, me imagino fruto de viajes y probada documentación, de los lugares de los que habla; el Vaticano, los aledaños de la torre Eiffel, las callejuelas granadinas, las estribaciones del Himalaya o la vida en la lejana China, están retratados tan fielmente que, ciertamente llenan al lector no sólo de conocimientos, sino de vivencias.

Sin embargo, el verdadero valor de esta obra reside principalmente en movernos al pensamiento y ¿por qué no?, a la oración. La historia es la del bien y el mal y su eterna lucha. Una lucha, sin cuartel, donde la Esposa de Cristo nunca podrá ser vencida por el diablo, jamás caerá ante el mal. Porque hay muchos de sus hijos, como Giotta, Albrizzi, “el Papa de Aranguren” y el mismo Monticone están dispuestos a la santidad, incluso a través del sacrificio, dispuestos, como el mismo Jesucristo, EL PELÍCANO, a dar su sangre para que otros tengan vida, y la tengan en abundancia.
El argumento es trepidante, y la principal pareja protagonista funcionan complementariamente a la perfección para mantener el suspense hasta el brillante último capítulo, donde el climax de la historia llega a su cenit.
En La Sangre del Pelícano no hay mentiras, tan al gusto de los cultivadores de la literatura basura (Dan Brown), hay creatividad, imaginación, documentación y sobretodo amor a la Iglesia.
Con la novela de Miguel Aranguren se echa de menos que no haya cineastas valientes que quieran abordar el proyecto de llevar esta impresionante obra, tan cinematográfica, a la gran pantalla.
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De momento nos conformaremos con disfrutar de la brillante prosa de este autor en las páginas de su libro, esperando que Miguel se decida, tal como ha hecho ya O´brien a deleitarnos con la continuación de esta excelentísima y emocionante obra.
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Para saber más:

http://www.miguelaranguren.com/ y http://www.libroslibres.com/

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viernes 11 de julio de 2008

SENTIDO COMÚN. NO DEJES DE VERLO.

Hace unos días nos amanecíamos con la triste noticia que anunciaba que la mismísima Audiencia Nacional daba por bueno el que se pusieran los nombres de los asesinos etarras a las calles, por no encontrar delictiva tal atrocidad. El mundo al revés. Hasta la judicatura se ha contagiado de esta locura zapaterina que tristemente asola nuestro país.
Pero, afortunadamente no todos los jueces se han vuelto majaras, todavía hay quienes conservan el sentido común intacto. Como prueba fehaciente de ello, hoy quiero traeros un vídeo, absolutamente magistral, que hace no mucho, ví en Periodista Digital y que conservo como oro en paño. El tema del que habla es la Educación de los hijos, nada que ver con el mundo de los etarratas, pero aún siendo distinto, dá cuenta de lo que debe ser un buen juez...que tomen nota los de la -Educación para la progresía-.
Por su escueta y certera descripción recojo brevemente la presentación del mismo que hizo Periodista Digital:
"Emilio Calatayud Pérez es un campechano Juez de Menores de Granada. Con un verbo demoledor, este padre de familia da una lección magistral sobre lo que implica tener hijos. No cometas el error de no ver este vídeo."
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miércoles 25 de junio de 2008

HOMENAJE A LA LEYENDA

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En este blog solemos hablar con cierta frecuencia y con mucho cariño del séptimo arte. Hemos tocado ya muchos palos, la comedia, el drama, el western, el cine de autor e incluso el musical; pero nunca, hasta ahora, habíamos tratado como se merece el cine de animación.
La verdad, es que si hemos de ser justos, ya es tiempo que le rindamos su homenaje, y lo voy a hacer en la persona, sin la cual, este género simplemente no sería considerado cine, ni arte en mayúsculas. Probablemente, más de uno, habrá pensado acertadamente en la figura de Walt Disney.

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Que Walt Disney es la figura más importante del cine de animación es como decir que las hojas de los árboles son de color verde. Guste o no guste, es así, por derecho propio.
Fue el pionero, el impulsor del cine de dibujos animados hacía la gran pantalla, el primero que planteó un largometraje de dibujos y además lo hizo con calidad y buen gusto. Pero posiblemente, el secreto de su triunfo radicaba en su habilidad para elegir historias intemporales y que, por tanto, fuesen conocidas de antemano y pudiesen ser gozadas por cada nueva generación de espectadores.
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Inquieto e innovador por naturaleza, desde sus inicios siempre fue un audaz emprendedor; cuando ya se había hecho un nombre en la industria de Hollywood, gracias a su celebre ratón Mickey, Walt Disney emprendió una iniciativa arriesgada y sin precedentes: producir el primer largometraje de dibujos animados de la historia del cine. Blancanieves y los siete enanitos (1937); con el demostró no sólo que Disney y su equipo eran unos virtuosos de la animación, sino que los dibujos animados podían ser todo un género cinematográfico. La película recaudó cuatro millones de dólares, un récord para la época. No vamos a descubrir nada nuevo si decimos que Disney era mejor empresario que dibujante, y así lo demostró también en todas sus facetas. Disney siempre pensó que el producto de ocio no debía limitarse a una sala de cine, sino que podía completarse con un complejo entramado de productos relacionados entre sí: los productos modernos, como “la Guerra de las Galaxias” o “El señor de los anillos” (ese megaproducto compuesto por películas, libros, muñecos, juegos de rol y camisetas), no son más que desarrollos del concepto de espectáculo ideado por Walt Disney; gran inventor sin duda del merchandising cinematográfico.
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Pero, a parte de su cara mercantilista, si hemos de rendirle pleitesía es por la gran cantidad de obras maestras que salieron de su factoría. Historias entrañables, bonitas, conmovedoras, pero sobre todo entretenidas, que han disfrutado ya, muchas generaciones. Éxitos muchos de ellos, de público y crítica, y avalados por cantidad de premios y nada menos que por 29 oscars en vida de Walt, luego vendrían alguno más.
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Disney murió en 1966, en plena flor de su triunfo y sin llegar a ver terminado “El libro de la selva” (1967), la segunda película más comercial de Disney desde Blancanieves.
La era post-Disney tuvo sus altibajos en la productora, después de la muerte de su creador. Con variada fortuna, tratarían de sustituirle figuras tan dispares como su hermano Roy O. Disney, su sobrino Roy E. Disney y su yerno Ron Miller. Pero sólo el productor ejecutivo Michael Eisner demostró ser digno sucesor suyo.
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Después de años de mucha producción y pocos éxitos destacables, los estudios Disney volvieron a ser los reyes del género del dibujo animado en la nueva década dorada de 1989 al 1999, con títulos tan geniales como “La bella y la bestia” (1991), “El Rey León” (1994). “El Jorobado de Notre Dame” (1996), y “Tarzán” (1999). Producciones estas donde se compaginaba, con acierto, una buena historia, impresionantes dibujos y magníficas bandas sonoras.
Luego, la Disney se unió a PIXAR, claudicando hacía la pura animación digital, pero ya nada sería igual y el mercantilismo sempiterno de la compañía acabó, a mi modo de ver, por hundir al arte. Repito, ya nada es igual.
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Sin embargo, a pesar de sus muchos detractores, que tuvo y tiene, nadie puede negar a Walt Disney, el título de leyenda. Disney sin duda es uno de los nombres fundamentales de la cultura popular universal del siglo XX; y así lo hemos querido reconocer hoy, aquí.
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Lion King - Circle of Life.

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Tarzan - You'll be in my heart

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viernes 20 de junio de 2008

PINTANDO SUEÑOS

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Si el otro día os hablaba de una obra cinematográfica, tremendamente surrealista y sensacional, como es “Milagro en Milán”, hoy os quiero traer a un artista plástico, que además de ser uno de mis preferidos, guarda en sus obras muchas similitudes con aquella película.
El artista del que os hablo es Marc Chagall. (7 de julio 1887 - 28 de marzo 1985)
Chagall es uno de los grandes artistas de la pintura moderna, y sin duda uno de los más influyentes en los creadores posteriores tanto del siglo XX como del XXI.
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Fue un hombre polifacético, no sólo se dedicó a la pintura, escribió poesía, diseñó escenografías y vestuario, realizó ilustraciones de libros, cerámica, vidrieras, mosaicos, esculturas y tapices.
En un principio, Chagall fue un participante activo en la Revolución Rusa del 17. El Ministro de Cultura Soviética lo nombró Comisario de Arte. Sin embargo, como buen artista, amante de la libertad y el espíritu, no se desenvolvió bien dentro del sistema soviético y acaba por ser un renegado del comunismo.
A los 45 años, Chagall abandonó su Rusia natal y se instaló en Paris; al poco tiempo de estar allí, también tuvo que huir de la Francia ocupada por Hitler, (sus orígenes eran judíos). En 1941 llegó a Nueva York. Ese mismo año murió Bella, su esposa. Algunos años después Chagall volvió a Francia, y en 1952, volvió a casarse, esta vez la elegida fue Valentine (Vava) Brodsky.
Murió a los 98 años y está enterrado en el Museo del pueblo de Saint-Paul de Vence (cerca de Niza, Francia).
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Toda esta azarosa vida llena de persecuciones, huidas, amoríos y búsqueda están fielmente retratados en su obra.
La obra de Chagall parece insistir en unir dos opuestos: un profundo enraizamiento en la vida, en las tradiciones judías, en sus evocaciones del primer núcleo familiar y una aspiración incontenible a la libertad para expresar lo universal.
Aunque inicialmente, el uso del color y la búsqueda formal derivan en parte del expresionismo ruso y del cubismo y el surrealismo franceses; con el tiempo Chagall, como todos los grandes, acabaría por lograr un estilo propio sugerente, emotivo, onírico, poético, genial y distinto.
Se podría decir que Chagall es un místico del arte, Hay en sus obras un obsesivo y gracioso delirio, una violación sistemática de las leyes de la gravedad, que no creo que sean fruto de la ingenuidad. Sino de un deseo consciente de plasmar la libertad de las almas. Sus obras son metáforas y son parábolas, y son al mismo tiempo belleza y color.
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No sigo más, porque de sobra ha quedado clara mi fascinación por este artista, prefiero dejaros algunas muestras de su arte, para compartirlas y sentirlas con vosotros.


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viernes 13 de junio de 2008

¡QUE ALEGRÍA!, hoy es Viernes 13.


Hoy es viernes y 13, coincidencia tal que, a los forofos de las supersticiones les ponen los pelos como escarpias. Sin embargo a mi, que procuro ir por otro camino, alejado de estas chuminadas, es un día inmejorable; y lo es porque sobretodo hoy, es el día que recordamos el paso por la tierra de un hombre justo y santo, que nació allá por el siglo XII con el nombre de Fernando de Bulhões, y que hoy se le conoce como San Antonio de Padua.
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No sé por qué equivocada creencia, se tiende a pensar que los hombres y mujeres dedicados a la vida religiosa, son unos perfectos ignorantes; la vida de San Antonio, desmiente rotundamente esta afirmación. Él nació en una rica familia portuguesa, y desde pequeño, su familia le procuró la educación más sólida que en aquellos tiempos se pudiera adquirir. Sin embargo, sus derroteros eran otros, ya desde su adolescencia, lo tenía muy claro, y pese a la oposición de su familia, ingresó en la abadía agustina de San Vicente en las afueras de su ciudad, Lisboa. Allí, Fernando tuvo la oportunidad de seguir cultivándose culturalmente, ya que aquellos monjes de la orden de San Agustín, eran famosos por su dedicación a los estudios. Fernando, no sólo estudió las Sagradas Escrituras, y las vidas de los grandes santos de la Iglesia, como San Jerónimo, San Agustín, San Gregorio Magno o San Bernardo, sino que también estudió a los grandes clásicos latinos como Ovidio y Séneca.
Sin embargo, la proximidad de aquella abadía de su entorno y las repetidas visitas familiares, eran un estorbo, en su afán de obtener la paz debida para centrarse en su dedicación al estudio. Por esa razón, pidió a los responsables del convento el traslado temporal a la abadía agustina de la Santa Cruz en Coimbra, la entonces capital de Portugal, para así continuar sus estudios. Sin embargo, ya nunca volvería a su ciudad natal.
Ya en Coimbra, y a pesar de su juventud, estaba completamente maduro. Su gran cultura teológica, nutrida por la Biblia y la tradición patrística, había llegado al punto definitivo.
En el verano de 1220 fue ordenado sacerdote. Para el joven Fernando se desatendió la norma eclesiástica que fijaba en un mínimo de 30 años la edad para tener acceso al sacerdocio. Acto seguido recibió el hábito franciscano y comenzó a estudiar la enseñanzas de su fundador, Francisco de Asís. Y ya, definitivamente adoptó, el nombre de Antonio en honor de San Antonio Abad, a quien estaba dedicada la ermita en la que él residía.
Es verdad, que a San Antonio, la devoción popular le conoce más como el patrón de los pobres, así como de los que buscan esposo, o como el que encuentra lo perdido; en definitiva como el Santo de los milagros; sin embargo, la dimensión intelectual de este santo no es nada desdeñable. Son famosos sus escritos y entre ellos sus 53 sermones dominicales, a través de los cuales, además de asomar una alta espiritualidad, estaban elaborados con un aspecto literario inigualable en la época.
Se podría decir que fue un adelantado a su tiempo y a veces, incluso incomprendido por sus contemporáneos.
El sermón de San Antonio es un sermón docto, escrito en latín medieval, colmado de gran erudición. Se pone de manifiesto claramente a partir de la amplia exposición de la Sagrada Escritura, de la increíble abundancia de citas escriturales directas (¡Son más de 6200!), del frecuente retorno a la doctrina de los Padres y de los teólogos, de los filósofos y de los poetas paganos, de las abundantes citas de expertos en ciencias naturales, en particular modo de Aristóteles y de Solino. Se podría decir que, con San Antonio el sermón llega a la altura de género literario.
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No en vano, tan sólo al año de su muerte, el Papa Gregorio IX pronunció la antífona "O doctor optime" en su honor y, posteriormente, siete siglos después, en el año 1946, el Papa Pío XII le declaró oficialmente "Doctor de la Iglesia".
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A parte de su faceta de predicador elocuente, cabe recordarle también porque fue un evangelizador incansable. Estuvo en África pero el clima y el trabajo lo enfermaron. Se embarcó para España pero una tempestad lo llevó a Italia. Y finalmente, fijó su residencia en Padua, ciudad universitaria. Allí consiguió los mejores frutos de sus sermones y adquirió una fama inmensa. León XIII lo llamó "el santo de todo el mundo", porque su imagen y su devoción se encuentran por todas partes.
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Pero si por algo hay que recordarle fue por su tremenda espiritualidad, que se puede resumir fácilmente en una de sus famosas frases: “El gran peligro del cristiano es predicar y no practicar, creer pero no vivir de acuerdo con lo que se cree”.
De la doctrina de Antonio sobre las virtudes se trasluce la que podría llamarse una verdadera dialéctica del devenir espiritual.
El camino hacia la verdadera perfección espiritual es uno en la sustancia, aunque versátil en las etapas. San Antonio no lo presenta teóricamente o en abstracto, como hacen los tratados de teología ascética y mística, sino concretamente en el cristiano, que recorre aquel camino con dificultades, a veces cojeando y también resbalando.
Para San Antonio, la perfección se alcanza alimentando las dos virtudes esenciales:
la vigilancia y la constancia.
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Así pues, en este viernes 13, hemos querido recordar al que es patrón de mujeres estériles, pobres, viajeros, albañiles, panaderos y papeleros. Hemos querido homenajear a aquel gran faro de luz, para pedirle que desde el cielo, nos ayude a encontrar el camino que Dios quiere para nosotros, como el supo hacerlo, a él se lo pedimos.
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Por último acabo con una excelente tradición popular, esta dice que San Antonio dio una oración a una pobre mujer que buscaba ayuda contra las tentaciones del demonio.
Sixto V, papa franciscano, hizo esculpir esta oración - llamada también lema de San Antonio - en la base del obelisco que mandó erigir en al Plaza San Pedro en Roma. He aquí el original en latín:
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Ecce Crucem Domini!
Fugite partes adversae!
Vicit Leo de tribu Juda,
Radix David! Alleluia!
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traducido
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¡He aquí la cruz del Señor!
¡Huid fuerzas enemigas!
Ha vencido el León de Judea,
¡La raíz de David! ¡Aleluya!
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Esta breve oración tiene todo el sabor de un pequeño exorcismo. También nosotros podemos usarla -en latín o en castellano- para ayudarnos a superar las tentaciones que se nos presenten. ¡Hasta la próxima!.

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martes 3 de junio de 2008

CINE DE Y PARA SIEMPRE

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Hace no mucho tiempo, recomendábamos en este blog, -Dublineses-, la que fúe última obra de John Huston; y hago referencia a la misma por la coincidencia, ya que hoy vamos a comentar, la obra de otro John, y también de tema irlandés.
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En este caso se trata de la magistral, “The quiet man”, -el hombre tranquilo-, del siempre fantástico John Ford.
La película es un gran collage de personajes entrañables, con diálogos cargados de humor y unos paisajes maravillosos.
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La historia es la de un ex-boxeador Sean Thornton (John Wayne) que vuelve al pueblo donde nació (Innisfree), después de haber pasado casi toda su vida en Estados Unidos.
Al llegar, conoce a la pelirroja, Mary Kate Danaher (Maureen O’Hara) de la que se enamora y con la que se casa.
El problema viene cuando el hermano de ella (un gran Victor McLaglen) se niega a dar la dote que corresponde a su hermana...y mientras que a Sean no le importa, Mary Kate monta en cólera ante la pasividad de su reciente marido para reclamar lo que es suyo.
Lo que ella no sabe es que Sean oculta un secreto en su pasado que le impide pelear...
La historia discurre entre las discusiones de un matrimonio que a pesar de estar locamente enamorados son incapaces de ser felices por puro orgullo...y todo un pueblo que asiste al espectáculo, no sólo como meros espectadores sino que tratan de ayudarlos a resolver sus problemas.
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Es, sin duda este, un delicioso retrato costumbrista, donde las tradiciones cobran la máxima importancia. En el film se muestran imágenes bucólicas de una Irlanda por la cual parece que se ha detenido el tiempo. Los trenes llegan con retraso, los hombres irlandeses van a la taberna a beber una pinta, al mismo tiempo que cantan a coro hermosas canciones. Además, para pedir la mano de una joven, hay que pedir el consentimiento al padre o al hermano siguiendo unos rituales ancestrales.
Sin embargo, no es una película ñoña, es una película amable...divertida, que nos ofrece el choque entre la visión moderna de un hombre criado en Estados Unidos y las tradiciones de ese pequeño pueblo irlandés.
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Ya han pasado más de 50 años desde que se rodó, viéndola está claro que los tiempos eran otros. Hoy ningún estudio aceptaría rodarla. La filosofía que desprende es demasiado machista, frases como "Aquí tiene una buena vara para pegar a su encantadora señora", hoy serían fulminantemente eliminadas del guión. Pero, a pesar esto la película sigue siendo magnífica y encantadora; y verla es un disfrute. Porque está hecha de una manera que incluso hoy es imposible no sonreír con ella y pensar que con todo, Ininsfree es un lugar maravilloso.
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Que más podemos decir, que la música es la correcta, la justa y necesaria; que es una obra maestra absoluta y que Wayne, Maureen O’Hara y Victor McLaglen están estupendos, (Maureen más guapa que nunca). ¡Ah si!, y que este film, en el año de su producción, 1952, logró dos oscar, incluido el de mejor director, pero eso es lo de menos.
¿Puede alguien hoy día llegar al nivel de Ford en este filme? Simplemente es imposible, porque es una obra de arte que va más allá del tiempo y del espacio. Simplemente, es soberbia.
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Os dejo con la que, probablemente es una de las escenas más bonitas y románticas de la historia del cine.
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jueves 29 de mayo de 2008

2001 PASÓ HACE ¡¡40 AÑOS!!

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Este abril pasado se cumplió, nada menos que la friolera de 40 años del estreno de esta película. Y por eso en este blog no queremos olvidarnos de tan señalado aniversario.
"2001, una odisea en el espacio", es sin duda, la obra más emblemática de la ciencia-ficción cinematográfica y además es la obra maestra de ese gran cineasta que fue Stanley Kubrick.
Esta película difícil, pero de extraordinaria belleza, está basada en un relato original de Arthur C. Clark, el centinela.
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El film se divide en cuatro actos. En cada uno de ellos, Kubrick describe una etapa distinta en la evolución del hombre. Surgen muchas interpretaciones de cada parte por la naturaleza críptica de la película en sí misma. Y seguramente esto se potencia en el último acto. El brillante director incluye mensajes tal vez, difíciles de descifrar para el espectador común. Por eso probablemente mucha gente dice que se aburre cuando la ve,
no hace falta que diga que a mi me fascinó y me sigue atrayendo y provocando cada vez que la veo. Porque pienso que no es sólo una película, sino arte, y el arte siempre requiere colaboración por parte del espectador.
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2001 es una obra maestra inigualable, pero además es completamente irrealizable en la actualidad. Hoy en día, ningún estudio cinematográfico le permitiría a un director filmar una película de ciencia ficción sin que explote algo y con muy pocos diálogos.
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Por eso, incluso en la época de su estreno, tampoco fue demasiado bien acogida; era una obra demasiado innovadora, yo diría que anticipada en el tiempo. Demasiado extraña, nada igual se había visto así, en las pantallas de un cine.
Uno muestra de esto, es la música. La banda sonora, en 2001, no sólo cumple una función de acompañamiento. Es protagonista principal. Kubrick utilizó la introducción de “Así habló Zaratustra”, poema sinfónico compuesto por Richard Strauss, y la fundió con las imágenes que brotaron de su mente. Desde entonces música e imagen se convirtieron en un solo ente. ¿Quién desde entonces, es capaz de escuchar el Danubio Azul, sin imaginar un fondo negro espacial con naves flotando?.
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Al margen de la novedad por el carácter del género, y de sus hechuras, por primera vez el cine, formulaba las preguntas fundamentales de la existencia del hombre, y más todavía, espoleaba con sus imágenes a las personas que tenían esas mismas inquietudes, promoviendo una reflexión interior rica y abierta. La película supuso una apertura de conciencia.
Las obras de arte verdaderamente grandes, siempre son abiertas, y siempre que buscan la transcendencia, trascienden a si mismas. Así pues, 2001 es el “VIAJE” por excelencia. Es un viaje, que no sólo acaba en Júpiter o con su proyección, sino va mucho más allá, y por tiempo indefinido.
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Para terminar permitidme que desvele una pequeña intimidad, ¿Sabeís cual es el fondo de pantalla de mi ordenador?....ni más ni menos, que la imagen que aparece a continuación. ;-)
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miércoles 28 de mayo de 2008

ENGAÑ-ARTE


Casi todos mis habituales saben de mi pasión por el arte en todas sus facetas. Aquí hemos hablado de cine, de literatura, de música y por supuesto de pintura; y dentro de las artes plásticas he intentado compartir, con mis lectores, mi gusto por alguna de las excepcionales obras clásicas del arte pictórico universal (Van der Weyden o El Bosco); y así lo seguiremos haciendo proximamente. Pero hoy quisiera inducir a la reflexión, respecto a la tergiversación que la palabra -arte- está sufriendo, principalmente desde finales del siglo XX y principios de este siglo XXI.

Sin duda, salvo honrosas excepciones, el arte ya no es lo que era, los actuales "artistas", más bien son grandes cuentistas, inventores de la nada, genios de la basura y del mal gusto. Lo que llama la atención es el éxito que alcanzan. La culpa la tienen, principalmente, los galeristas y expositores sin escrúpulos que permiten a estos mamarrachos colgar sus bodrios en sus locales, a cambio de engrosar sus caudales; pero sobretodo el snobismo, el papanatismo, la tonteria y la ignorancia suprema del público que les alaba incondicionalmente, sin saber, en la mayoría de los casos, que significa o que quiere decir tal o cual obra; quizás porque, en muchos casos, no quiere decir nada, porque es un simple y sencillo garabato sin sentido.

Cuando la imaginación y la genialidad falla, triunfa el esperpento, -el sueño de la razón, produce monstruos-. Para corroborar todo lo que estoy diciendo, tan sólo dos botones de muestra.
En una de las recientes ediciones de la feria de arte moderno ARCO, el artista (?) Jan Fabre, exponia una horrible obra hecha con gatos muertos, en distintas posturas, unos como queriendo arañar los cristales de la vitrina y otros colgados de unos ganchos... ¡realmente repugnante!. Si eso es arte, que venga Dios y lo vea.
Así mismo, en la misma feria, se podían observar lindezas tales como bolsas de basura con precio y vaginas gigantes por donde meter la cabeza... en fín, el desbarre total.
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El otro ejemplo viene en forma de vídeo, y habla por sí solo...les ruego que lo vean y piensen, si lo que está pasando es normal..Sin duda, en este tema como en otros muchos, escasea la educación y la cultura.


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viernes 16 de mayo de 2008

LIBROS LUMINOSOS, LIBROS PRÁCTICOS.

De cuando en cuando, como ya saben mis habituales, me gusta intercalar algún vídeo de algún anuncio más o menos chocante o gracioso; me gusta la publicidad bien hecha. Y esto tiene su razón de ser, hace algún tiempo estudié técnicas publicitarias y buena parte de mi vida, la he dedicado a la venta, con cierto éxito. Fui comercial de casi de todo, máquinas de oficina, seguros, ordenadores e incluso ejecutivo de ventas de diversos periódicos nacionales y revistas técnicas.
Por mi profesión, en más de una ocasión recibí cursos de aprendizaje y reciclaje para mejorar mi labor, lo que los anglo hablantes llaman training.
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En una de estas sesiones de enseñanza, descubrí a un personaje ciertamente singular, que es conocido sobradamente en ese mundillo y ha sido referente para los distintos profesionales de la venta. Estoy hablando de Dale Carnegie.
Sus cursos todavía hoy se imparten en medio mundo y sus libros son records en ventas en las librerías especializadas.
Yo tuve la suerte de leer dos de sus obras, que todavía conservo como oro en mi biblioteca y de vez en cuando acudo a ellos, por la vigencia de sus enseñanzas, no ya con el sentido de la pura aplicación laboral, sino por los altos valores que guardan.
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Dale Carnegie, nació en la localidad de Maryville –Missouri-, Estados Unidos. En el seno de una humilde familia de granjeros. Inicialmente Dale, se graduó como maestro de escuela, pero su primer trabajo tras fue como vendedor de cursos por correspondencia a los rancheros de la zona; luego pasó a ser vendedor de tocino, jabón y manteca de la empresa Armour & Company. Tuvo tanto éxito que consiguió que su zona, fuese líder nacional de ventas para la empresa.
Rápidamente, gracias a eso, aplicó sus conocimientos para enseñar sus técnicas a otros vendedores elaborando cursos propios, que se basaban principalmente en la humanización de la venta. Se le considera el pionero de los cursos de auto-ayuda, tan de moda actualmente. Sus cursos se centran en el desarrollo de las habilidades interpersonales. Fue uno de los primeros difusores de la doctrina de "asunción de la responsabilidad", según la cual cada uno es responsable de lo que le ocurra en la vida.
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Como todo el que despunta en algo, Carnegie también tiene sus detractores, estos afirman que sus libros son clientelistas y los acusan de interesados y calculadores. Posiblemente, sea así, pero en realidad, según mi punto de vista, principalmente lo que proponen es poner en el plano pragmático valores como la pasión, el amor, el interés genuino, y el progreso grupal, ensalzando sobre todo la calidad y el respeto personal, tanto del vendedor, como del cliente; porque todos somos personas, con los mismos derechos a ser considerados con dignidad.
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Como ya apunté antes, todavía conservo dos de sus obras, sus títulos son significativos:

- Cómo Ganar Amigos e Influir sobre las personas. Y

- Cómo suprimir las preocupaciones y disfrutar de la vida.

Para mí son dos libros de cabecera, porque nos hace cambiar de hábitos, a mejor, nos enseña ser más sensibles, amables y conscientes de que vivimos rodeados de seres humanos que nos necesitan; y además desde otra óptica, nos permite evaluarnos sinceramente desde dentro y ver nuestros propios fallos. Es una guía de la vida recta, una vida llena de felicidad, nos enseña a vivir con emoción y con intención.
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Que duda cabe que los recomiendo vivamente, se deben de leer a menudo y sobre todo poner en práctica lo que enseña, que no son si no nuevos retos cotidianos para ser mejores personas, mejores esposos, mejores hermanos, mejores amigos, mejores hijos…etc.
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Recojo aquí dos frases ejemplares de alguno de sus textos, para que el lector pueda apreciar la calidad humana de los mismos:

- "Pasaré una sola vez por este camino; de modo que cualquier bien que pueda hacer o cualquier cortesía que pueda tener para con cualquier ser humano, que sea ahora. No la dejaré para mañana, ni la olvidaré, porque nunca más volveré a pasar por aquí."

- "Todo hombre que conozco es superior a mí en algún sentido. En ese sentido, aprendo de él".

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Sin duda, si eres amante de la lectura y lo que buscas es autoayuda y te interesa tu superación personal, podrás encontrar en Carnegie, lo que estabas buscando.
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No me resisto a terminar con un breve y emocionante relato de uno de sus libros. Pertenece a “como ganar amigos…”, y os aseguro que a mí me vino muy bien, y aun hoy, reflexiono mucho sobre este pasaje. Espero que os guste, y sobre todo que os sea de provecho.
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“Estaba yo en una cola esperando registrar una carta en la oficina de correos de la calle 33 y la octava avenida, en Nueva York. Noté que el empleado de la ventanilla se hallaba aburrido de su tarea: pesar sobres, entregar los sellos, dar el cambio, escribir los recibos, la misma faena, monótonamente, año tras año. Me dije, pues: "Voy a tratar de agradar a este hombre.

Evidentemente, para conseguirlo, debo decir algo agradable, no de mí, sino de él. ¿Qué hay en él que se pueda admirar honradamente?" A veces es difícil responder a esto, especialmente cuando se trata de extraños; pero en este caso me resultó fácil. Instantáneamente vi algo que no pude menos que admirar sobremanera.
Mientras el empleado pesaba mi sobre, exclamé con entusiasmo
- ¡Cuánto me gustaría tener el cabello como usted! Alzó la mirada, sorprendido, pero con una gran sonrisa.
- Sí. Pero ahora no lo tengo tan bien como antes -contestó modestamente.
Le aseguré que si bien podía haber perdido algo de su gloria prístina, era de todos modos un cabello magnífico. Quedó inmensamente complacido. Conversamos agradablemente un rato, y su última frase fue:
-Mucha gente ha admirado mi cabello.
Apuesto a que aquel hombre fue a almorzar encantado de la vida. Apuesto a que fue a su casa y contó el episodio a su esposa. Apuesto a que se miró en un espejo y se dijo: "Es un cabello muy hermoso".
Una vez relaté este episodio en público, y un hombre me preguntó:
-¿Qué quería usted de aquel empleado? ¡Qué quería yo de él!
Si somos tan despreciables, por egoístas, que no podemos irradiar algo de felicidad y rendir un elogio honrado, sin tratar de obtener algo en cambio; si nuestras almas son de tal pequeñez, iremos al fracaso, a un fracaso merecido.
Pero es cierto. Yo quería algo de aquel empleado. Quería algo inapreciable. Y lo obtuve. Obtuve la sensación de haber hecho algo por él, sin que él pudiera hacer nada en pago. Esa es una sensación que resplandece en el recuerdo mucho tiempo después de transcurrido el incidente.”

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Pdta. Para adquirir sus libros AQUÍ


martes 29 de abril de 2008

DON MIGUEL DE NADIE, DON MIGUEL DE TODOS.

Si el otro día glosábamos la figura de Eugenio d´Ors, gran español y gran catalán, hoy vamos a traer a la memoria a un vasco de enorme transcendencia en la literatura y el pensamiento español. Hoy vamos a hablar, nada menos que de D. Miguel de Unamuno.
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Unamuno fue una de esas especies raras (yo diría que única) de intelectual puro que nunca se dejó encasillar. Pensador, filósofo, novelista, dramaturgo y poeta fue una de las referencias intelectuales de su época y, todavía sigue siendo hoy, uno de los pensadores más influyentes
Dotado de una personalidad contradictoria hizo de la constante duda el motor de su agitada vida y de su rica obra.
Doctor en filosofía, catedrático de griego, rector de la Universidad de Salamanca (por dos veces), exilado, comprometido, maldito, transcendente y genial, es uno de los pensadores más profundos y originales que ha dado el mundo.
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Unamuno, concibe su existencia a partir de la vivencia particular y profunda del anhelo de trascendencia. Vive en continua búsqueda, cuestionándose, sin descanso, por el sentido de la vida. Sus meditaciones juegan un papel fundamental en su obra, la idea de la inmortalidad y de Dios, son el grito desesperado de su alma que necesita desesperadamente el encuentro con su creador.
Unamuno siempre dudó, pero esa duda era también un anhelo profundo de creer.
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Fue Unamuno, posiblemente la figura más compleja de la Generación del 98, su obra es muy amplia y variada, ya que recorrió con suma creatividad todos los géneros literarios. Fue principalmente, un hombre que pensó y que con su obra hizo, hace y hará pensar.
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Ahora bien, fue siempre una figura polémica y apasionada, extremista, inquieta, de notable valentía y coraje, y de cruel veracidad. En vida, no fue precisamente un personaje grato, aunque sí popular.
Menéndez Pidal fue el primero en decirlo: "Con Unamuno el diálogo se convertía pronto en un monólogo". Pío Baroja, amargo, en sus "Memorias" confirmó esta versión posteriormente: "Unamuno no hubiera dejado hablar, por gusto, a nadie. No escuchaba. Le hubiera explicado a Kant la filosofía kantiana, a Poincaré lo que era la matemática, a Plank su teoría de los quanta y a Einstein lo de la relatividad...". Nada más cierto: en sus relaciones, Miguel de Unamuno fue siempre impertinente y no tuvo el menor reparo en obviar todo lo no tuviese que ver con sus propias inquietudes intelectuales y religiosas, transmitidas posteriormente en cada uno de sus escritos como una sucesión de relámpagos nocturnos.
Es innegable que un hombre como él, hecho en la medida de sus arrebatos, no pudo menos que mantener una constante polémica con su entorno. Baste como ejemplo la que sostuvo con José Ortega Y Gasset durante años. Desde que supieron el uno del otro, el desencuentro fue total.
En su tiempo fue detestado, criticado, admirado; pero en cualquier caso, indispensable.
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Unamuno también fue un poeta genial. Algunos lo consideran como uno de los mejores poetas líricos españoles de su siglo. Fue hondo y fecundo, pero siempre "unamuniano", es decir, muy suyo, inconfundible. En su poesía, Unamuno se deleita, se confiesa, se abre, nos muestra su amor familiar y religioso sinceros; su debatir y debatirse continuo consigo mismo. Pero, lo que si es verdad, es que, a los lectores, su poesía nos zarandea y nos azota, haciéndonos partícipes de sus propias dudas y angustias espirituales, como también es sus "ternuras" humanas.
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En su vida pública, fue igual de contradictorio, siempre fue a contracorriente. Así como, ante la Guerra Civil, la intelectualidad española tuvo un cambio de actitud. Unamuno siguió el camino opuesto.
En su mayor parte, los intelectuales de la época, se encontraban en la España republicana al ocurrir el alzamiento. Y prácticamente todos firmaron un manifiesto en el que se pedía apoyo para la República. Las firmas de este manifiesto incluían las del médico y biógrafo doctor Marañón, el embajador y novelista Pérez de Ayala, el historiador Menéndez Pidal, y el prolífico escritor y filósofo José Ortega y Gasset. Sin embargo, ante las atrocidades republicanas y la creciente influencia de los comunistas estos hombres, que habían tenido parte importante en la creación de la República en 1931, aprovecharon cualquier oportunidad que tuvieran a su alcance para marchar al extranjero, y una vez allí, retirar su apoyo a la República.
En cambio Unamuno, como rector de la Universidad de Salamanca, se encontró al principio de la guerra civil en territorio nacionalista y apoyó al movimiento nacionalista en su "lucha por la civilización contra la tiranía". Sin embargo, aunque al principio saludó de buen grado, la sublevación del ejército español del general Franco, posteriormente les censuraría públicamente, en un acto celebrado en la Universidad de Salamanca, en su famoso comentario “venceréis, pero no convenceréis”.
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Probablemente, el motivo de tales y tan constantes cambios, estaba en su afán sincero de continua búsqueda de “lo mejor”. Siempre fue el hombre comprometido, participativo y preocupado por su entorno. Su preocupación incesante por España, es un hecho que refleja muy bien su frase “¡Me duele España!”.
Esta preocupación de este gran vasco, por España se manifiesta también en sus ensayos “En torno al casticismo” (1895), “Vida de Don Quijote y Sancho” (1905), donde hace del libro cervantino la expresión máxima de la escuela española y permanente modelo de idealismo, y Por tierras de Portugal y España (1911). También son frecuentes los poemas dedicados a exaltar las tierras de Castilla, considerada la médula de España.
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Dios y España, están presente en toda su producción literaria, son sus dos grandes preocupaciones. Cultivó todos los géneros literarios. Entre sus obras podemos destacar: las ya nombradas, “En torno al casticismo” y “Vida de Don Quijote y Sancho”, y además, “Del Sentimiento Trágico de la Vida”, “Niebla”, “Abel Sánchez”, “La Agonía del Cristianismo”, “La tía Tula” y “San Manuel Bueno, Mártir”. En poesía, además de muchas sueltas, sobresalen “Los Salmos” y “El Cristo de Velázquez”. Y en teatro, “Medea” y “El hermano Juan”.
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Sin duda, D. Miguel, fue un personaje singular y además ejercía de ello. Vestía con gran ascetismo, no usaba corbata ni sombrero. Le bastaba un sobrio traje azul, que nunca se supo si fue el único, y unos zapatos bajos. Mantuvo matrimonio leal con Concha Lizárraga, que le dio la friolera de ocho hijos. No fumaba ni bebía. Se bañaba de madrugada, con agua helada. A las ocho de la mañana, puntual e invariablemente, daba su clase de griego, sin seguir programa alguno, y al terminar ésta contestaba su correspondencia, que no debió ser poca si se considera su anhelo de saber y decirlo todo; ya por la noche...dicen sus biografos que la dedicaba a pensar y escribir todas las maravillas que nos ha dejado.
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Como hemos dicho, Dios y España fueron las constantes en la incógnita permanente en la vida y la obra de Unamuno. A día de hoy, habrá a quién, todo esto le sobre, pero a mí me ha parecido necesario hoy, recordar al pensador que trató de asir con fuerza, aunque sea desde la duda, estos dos grandes conceptos universales.
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Por fin acabo con dos hermosas referencias suyas, la primera pertenece a su obra “NIEBLA”:
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“¡Pues sí, soy español, español de nacimiento, de educación, de cuerpo, de espíritu, de lengua y hasta de profesión y oficio; español sobre todo y ante todo, y el españolismo es mi religión, y el cielo en que quiero creer es una España celestial y eterna, y mi Dios un Dios, el de Nuestro Señor Don Quijote, un dios que piensa en español y en español dijo: ¡sea la luz!, y su verbo fue verbo español…!”.
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Y la segunda es un gran poemita suelto, que con seguridad, ya se habrá hecho, misericordiosa realidad, pues D. Miguel, hace tiempo, que cruzó el umbral de la eternidad, y está ya en el cielo añorado de los hombres justos:
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“Agranda la puerta, Padre,
porque no puedo pasar;
la hiciste para los niños.
Yo he crecido, a mi pesar.
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Si no me agrandas la puerta,
achícame, por piedad,
vuélveme a la edad bendita
en que vivir es soñar”.

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Pdta. Referencias. Para Saber más:

Biografía (Aquí).

Bibliografía selecta (Aquí).
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viernes 25 de abril de 2008

EL RESCATE DE LOS NUESTROS III

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En esta nueva sección de recuperación de los grandes intelectuales independientes que la nueva “Kultureta progre”, se niega a reconocer, hoy abrimos espacio para la filosofía de altura, el pensamiento profundo, el ingenio, y el buen criterio.
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Todas esas cualidades se aunaban en la persona de Eugenio d´Ors Rovira, (Barcelona, 28 de septiembre de 1881 - Villanueva y Geltrú, 25 de septiembre de 1954).
D´Ors, español y catalán, a partes iguales y por los cuatro costados, fue un humanista casi renacentista; tocó muchos palos, todos con gran dedicación y casi todos con éxito.
Fue Filósofo, ensayista, abogado, crítico de arte y periodista; fue uno de los integrantes y promotores del "Novecentismo". y por si esto fuera poco fue también conferenciante, poeta, dibujante y hasta dramaturgo. En todas sus labores brilló con luz propia.
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En París le sorprendió la Guerra Civil española. Sus tres hijos, rápidamente, se alinearon con el ejército de Franco, y él, a mediados del 37 se trasladó a Pamplona, allí colaboró en el diario “Arriba España” y en otras publicaciones culturales del bando nacional. Esa fue y es, la causa del castigo al silencio y a la injusta censura que le prodigan los actuales ideólogos de la cultura única.
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A pesar de sus tendencias Pro-franquistas, probablemente por las muchas atrocidades que vivió en el lado “rojo”; nunca se dejó llevar por fanatismos y siempre su propósito y desvelo fue en pos de la cultura y el pensamiento.
En los años de post guerra tuvo varios cargos públicos y en todos ellos realizó una gran labor. En 1938, participó en la creación del Instituto de España, del que fue nombrado Secretario Perpetuo. También, fue nombrado Jefe Nacional de Bellas Artes, y gracias a sus gestiones en ese cargo, se recuperaron los tesoros del Museo del Prado que habían sido exportados a Ginebra, por el gobierno republicano. También llegó a ser Académico de la Lengua y de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando.
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Además, alternó su vida “oficial” con otras actividades, a lo largo de su vida fue colaborador en los medios más importantes del momento, en diarios y revistas de todo el mundo. Se llegó a decir de d´Ors que era el hombre que mejor escribía en los periódicos, que tenía la medida del artículo o de lo que él mismo definió como “glosa”, novedosa concepción periodística creada por él mismo.
Pero no sólo en eso, destacó su visión anticipadora, fue un innovador en otros muchos aspectos.
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Probablemente la más “actual”, es su concepción de Europa. Después de Primera Guerra Mundial, y al hilo de la aparición de nuevas potencias extraeuropeas, surgen en Europa diversas voces planteándose el futuro de nuestro continente y la necesidad de su integración para evitar otros posibles enfrentamientos. En esa aportación española destacan las propuestas de Eugenio d'Ors, Ortega y Gasset y Salvador de Madariaga. Probablemente fue d´Ors, el primero que se planteó este tema en España, incluso antes que Ortega, y lo hizo con un planteamiento que hoy podríamos asumir como muy actual.
Que Eugenio d'Ors se diera cuenta de esto, en la España de 1947, muestra bien su excepcional clarividencia como oteador de las nuevas tendencias del pensamiento y la cultura.

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De su relación de rivalidad amistosa con el otro grande del pensamiento español, con una humildad pasmosa que sólo es patrimonio de los grandes, decía d´Ors: “Sólo voy por delante de Ortega en la guía de teléfonos”, y luego aclaraba “La vida nos reúne, hurtándose a la vista de nuestras etiquetas y ajena a su control; Ortega, vitalista; y yo, intelectualista. Él, más político, y yo, más artista”. De lo que no cabe duda es que, entre el autor de “España invertebrada” y el gran d´Ors, a pesar de las diferencias, que las hubo, siempre se guardaron mutuo respeto y admiración. Porque, entre su vasta, multifacética y atrayente obra, destaca principalmente su faceta de pensador, de filósofo. Defendiendo en todo momento una filosofía que persigue, sin descanso, su inscripción en la vida. El filosofar y el vivir caminan de la mano en constante diálogo.
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Con seguridad, y sin temor al equívoco, se puede decir que es el más importante intelectual que dio Cataluña en la primera mitad del siglo XX. Y con todo y con eso, como apuntaba certeramente el gran Paco Umbral:
“Jamás se le ha hecho ni se le hará justicia a Eugenio d'Ors, quien queda así como jardín cerrado, paraíso para pocos, delicia secreta, pese a lo inmenso, singular, barroquizado y mundano de su presencia y su escritura.” (Umbral, fue ferviente dorsiano y dedicó varios trabajos a la obra del pensador catalán. Curiosamente, su último artículo, también).
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Así y para terminar, habría que decir que resulta ciertamente triste que este excepcional escritor y filósofo catalán, haya sido defenestrado y esté prácticamente olvidado y apartado de todo el establishment cultural español.
Por eso, si esta sociedad mezquina paga tan mal a quienes sirven a su evolución cultural y condena al ostracismo a personajes de la talla intelectual que representa d´Ors; es de ley, que haya quienes nos resistamos con fuerza, desde la razón y por justicia ante tamaño atentado con nuestro gran acervo patrio.
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Así por conciencia y por vergüenza ajena, hoy hemos dedicado este post a la memoria del gran Xenius, escritor y filósofo muy español y muy catalán, que no catalanista.

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Pdta. Para saber más:
Posiblemente una de las páginas más completas sobre Eugenio d´Ors (Aquí).
Bibliografía completa de Eugenio d´Ors (Aquí).
Eugenio D’Ors. Angeologías. Artículo de Francisco Umbral. “El Cultural”, Los alucinados (12 junio 1999) (Aquí).
Los Placeres y los días, Eugenio d´Ors. Artículo póstumo de Francisco Umbral en el diario “El Mundo”. 28 Julio 2007 (Aquí).

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jueves 24 de abril de 2008

CINE DE LEYENDA.

El género del Western en las pantallas, está de capa caída y no sólo por el creciente antiamericanismo militante que pulula por estas tierras. Ahora, salvo honrosas excepciones, se prefieren otro tipo de historias donde prive la violencia sin sentido, el sexo desbordado, aberraciones múltiples, guiones vacuos y festival de efectos especiales, que con la ayuda de la técnica digital, han alcanzado un realismo inusitado.
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El western, aunque esté en las antípodas de lo comentado, está considerado como uno de los géneros cinematográficos fundamentales. Incluso hay quien considera que es el género originario del séptimo arte.
A primera vista, sorprende que un género tan específicamente americano, tan ligado a su historia, alcanzara en todo el mundo un éxito tan extraordinario. Al margen de las simples historias de indios y vaqueros, que también las hubo, la explicación es, que supo transmitir una serie de valores de supervivencia, abnegación y heroísmo que hacía que sus historias tomaran tintes legendarios. Por eso, quizás, no estén ahora tan de moda. Esos valores, tampoco lo están.

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Recientemente ha habido intentos de recuperar el género con "Silverado" de Lawrence Kasdan, o con la magnífica "Sin perdón" de Clint Eastwood, pero las pretensiones de resucitar el género han sido fallidas.
Sin embargo películas como "Raíces Profundas", "Centauros del desierto", "Solo ante el peligro" o "Cimarrón", siempre nos quedarán en la memoria como muestra de un cine épico, donde mucho de lo que cuenta, es aprovechable y donde se mezclan magistralmente documento y ficción.
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A lo largo del tiempo el western se fue consolidando hasta convertirse en el retrato más preciso de la propia evolución de los Estados Unidos desde la época de los colonos hasta la instauración de las grandes ciudades.
Pero el western no sería nada sin sus actores, directores y escritores, sin aquellos que pusieron las palabras y dieron voz y gesto a los personajes legendarios: Henry Fonda, Gary Cooper, James Stewart, Clint Eastwood, Anthony Mann, Sam Peckinpah, y sobre todo John Ford y John Wayne.

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Precisamente de estos últimos, hace poco, volví a ver, "El hombre que mató a Liberty Valance", y aunque algunos piensen que es un western crepuscular, para mí, es la cima del género y una de las grandes de toda la cinematografía mundial.
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La trama se inicia cuando un viejo senador Ramson Stoddard (James Stewart), relata a un periodista como llegó a Shinbone con la finalidad de ejercer su profesión, la abogacía, e imponer justicia en aquellas tierras. Nada más llegar, es robado y golpeado brutalmente por el temido pistolero Liberty Valance. Así toma contacto, de forma súbita, con la realidad del oeste, que es muy diferente a la del este de donde procede este joven leguleyo.
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La cinta está, intencionadamente, rodada en un soberbio blanco y negro con la finalidad de evocar los viejos westerns, esta filmada con sobriedad extrema, ausencia de artificiosidad, protagonistas éticamente íntegros en la defensa de sus convicciones y entrañables secundarios.
John Ford en esta magistral cinta nos entrega dos de sus personajes más memorables, por un lado el idealista abogado encarnado por James Stewart y, como contrapunto a este, al ser solitario (y profundamente romántico) al que da vida John Wayne. A través de ellos Ford materializa la dialéctica entre el derecho y la violencia, así como entre el progreso colectivo a través de la democracia y el individualismo imperante en el lejano oeste.
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Debo confesar que cuando la vi la primera vez, me sentí desilusionado. Yo era muy joven, no la entendí y me quedé con la sensación de que era una más de "tiros", no era como me la habían contado. Sin embargo, a lo largo del tiempo comprendí que es mucho más profunda. Cuando más recientemente, la volví a ver, y estoy extasiado, emocionado, me atrapó de principio a fín.

¡Qué belleza!, Diálogos inteligentes, grandes interpretaciones, dirección perfecta, guión sublime, música preciosa. Una obra maestra donde se habla del amor, de la amistad sincera y desinteresada, y de cómo un personaje, Ramson Stoddard, termina usurpando (y disfrutando) la vida a la que estaba llamado a vivir el rudo Tom Doniphon (John Wayne). También nos habla de la justicia, de la ley, de la verdad y de la leyenda... Sublime, pura poesía.

Tampoco, cuando se estrenó, ni fue elogiada por la crítica ni considerada por el público, sin embargo, esta película se ha convertido en uno de los títulos más significativos del género.
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"El hombre que mató a Liberty Valance" marca también el final de una época, Tom Doniphon (John Wayne) al matar a Liberty (Lee Marvin); al matarlo ("al matarse"), estaba certificando la defunción de toda una época, y también una forma muy particular de hacer y entender el cine. La película rinde un homenaje a la grandeza del pasado, a un tiempo irrecuperable. Porque un hombre equipado únicamente con la razón y la Ley, no hubiese podido llegar al otro extremo de la calle aquella fatídica noche.
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La historia comienza y termina en un tren. La llegada del tren es el símbolo del fin de este mundo y la llegada de otro nuevo.
Un pasado donde, alguien perdidamente enamorado, que solo sabe regalar rosas con espinas era el verdadero idealista y además fue El hombre que mató a Liberty Valance.

La frase final lo resume todo:

"Esto es el oeste señor, si los hechos se convierten en leyenda, escribamos la leyenda”.

En definitiva cine en mayúsculas, cine del que ya no se hace. Por eso Wayne y Ford, Ford y Wayne, tanto monta, hoy son dos grandes leyendas del cine universal.

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Con ustedes, John Wayne y Lee Marvin frente a frente. Saltan chispas ante la mirada del infortunado Stewart...
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miércoles 23 de abril de 2008

EN EL JARDÍN DE LOS SUEÑOS PASADOS