viernes, 7 de noviembre de 2008

COMPAÑERA TE DOY...

Recientemente estoy detectando por la red, no pocos comentarios, generalmente escritos por mujeres, algunos… no sin falta de razón, que llegan a sacarnos los colores a más de uno.
Buenos ejemplos son este, aquel o este otro. En estos comentarios se nos achacan al machito muchos vicios, cierta actitud de prepotencia, poca sensibilidad, faltas de atención, brusquedad y sobre todo el escaqueo sistemático de no pocas obligaciones caseras y familiares… etc. La cosa no está para que los hombres nos podamos sentir orgullosos y tampoco es cuestión de que pasemos del tema y hagamos la del avestruz.
Es muy legítimo y de justicia por parte de las mujeres que nos exijan reconocimiento y ante todo cariño y más, cuando esta es nuestra media naranja elegida libremente por nosotros, sin duda en un feliz chispazo de nuestra existencia.
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Nunca antes como ahora la mujer está en boca de todos, se habla de paridad, de igualdad de sexos, de respeto. Y todo eso está muy bien, pero quizás deberíamos pensar en la mujer, simplemente como lo que es, un ser humano, igual en todo a nosotros. Es en muchos casos, el prójimo más próximo y por eso merece todo lo que podamos ser capaces de dar.
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El objetivo de todo ser humano, sea hombre y mujer, es (debe ser) realizarse íntegramente como persona, tanto en el plano laboral, social, afectivo o familiar.
A pesar de lo evidente, a veces los hombres somos tan… cazurros que no somos capaces de aprovechar este gran regalo que supone una relación personal que puede, incluso santificar nuestra vida.
Sin embargo, en la mayoría de los casos, la mujer, con su sensibilidad y ¿por qué no? con ese innato instinto maternal, si sabe apreciar esos “detalles” que a nosotros muchas veces nos faltan.
La mujer, no sólo es la más afanosa, valiente, abnegada, y altruista de los dos; es sin duda, el ser más perfecto de la creación. Y hago esta afirmación, así de rotunda, porque a pesar de lo fornidos y ardorosos que, a veces los machitos presumimos ser, siempre nos faltará algo, algo muy grande, el gran secreto de la creación, la capacidad de albergar una vida en nuestro interior, de mantenerla y de traerla al mundo. Sana envidia es lo que tenemos algunos, ante este gran regalo de Dios a las féminas.
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Por eso, lo que se impone en este caso, es muy sencillo: Amar con los ojos cerrados. Dejar entrar al Señor en nuestro amor cotidiano, que lo embellezca, que lo haga más fuerte, que lo infunda vida y dé sentido a ese amor humano nuestro, finito, variable; que lo llene de certezas y eternidades. Porque los que una vez pronunciamos la mágica frase "hasta que la muerte nos separe", sabemos que hay un abismo tremendo entre vivir el matrimonio según la voluntad de Dios y vivirlo a sus espaldas. No hay nada mejor que buscar amarse en complicidad con Dios. Intentar mirar con sus ojos, sonreír con su sonrisa, caminar juntos tras sus pasos. La persona que de verdad te quiere saca lo mejor de ti, en todo momento. La persona que te ama te pondrá frente a Dios para querer cumplir su voluntad.¡Ay torpe de mí!, si en ocasiones, no lo he sabido ver.
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La mujer y el hombre son necesariamente complementarios, sin una, no hay uno y viceversa. Son las dos partes que completan el gran puzzle de la vida y de la sociedad. Así y a la vista de estas premisas, se puede decir, que aquello de la guerra de sexos, es una contradicción in termini, un concepto obsoleto, una idea que a todas luces prostituye el sentido de una sana relación natural.
Conflictos, desavenencias, desacuerdos, crisis…., siempre las habrá, el secreto consiste principalmente en las ganas de vencerlos y siempre hacerlo desde el amor.
Es cierto que no hay una varita mágica para resolver todas las dificultades que nos plantea la vida, pero una ayuda inestimable, si llegan tiempos difíciles, es agarrarnos a lo que tenemos y a lo que alguna vez dio resultado; si en su momento aquellos recursos fueron útiles, ahora también servirán. El preservar la unión es lo prioritario, el tesoro es demasiado valioso, es conservar la familia, esa institución extraordinaria, que lo es precisamente porque contiene tantas divergencias y variedades, tanta libertad que a veces, sorprende, porque toda esa diversidad está fuertemente sujeta con el pegamento del amor, nada menos que el Amor de Dios.
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La experiencia me ha enseñado que, en muchos casos, estas contrariedades y descontentos llegan por el descuido de los detalles; las grandes catástrofes nunca llegan de pronto y porque sí, son el fruto de la acumulación de muchos errores juntos. Así pues una buena política, además de la antedicha, de volver a los orígenes, es hacernos mucho más detallistas. Quizás todo radique ahí.
Comportarse como un caballero no pasa de moda. Flores, vinos, bombones, anillos, sorpresas, cenas, viajes, todo eso sigue vigente, y por supuesto también, cambiar los pañales, pasar el aspirador cuando toque o fregar los platos cuando sea necesario. No hay que temer el ridículo.
Dejar pasar a la mujeres primero, ceder el asiento en el autobús, ponerse de pie para saludarlas, etc. A veces, son también pequeños detalles que marcan toda la diferencia. Hacen que una mujer se sienta lo que es, especial y para nosotros, única.

* * * * *

7 comentarios:

Militos dijo...

Precioso, preciosp de cuadro de honor.
¿Sabes?, volver a los orígenes es acudir a la gracia del Sacramento del matrimonio. Que está ahí desde que lo recibimos pero que hay qque actualizarla a menudo y sobre todo en las situacions difíciles.
Por lo menos eso me enseñaron a mí y te aseguro que me ha ido muy bien.
No te extrañe que escribadesde Kenia, pero es que J. no se encuentra bien y no podemos ir al lago.

De todos formas a mi me parece que nuestras amigas se pasaron un poco con sus post. Los hombres también son maravillosos cuando quieren.
Un beso

JORGE dijo...

Apreciado en Cristo Arcendo,

Reza el título de un libro: "las mujeres son de venus y los hombres son de marte", y ciertamente parese que fuera así, por lo diferentes que son. Ojo que diferentes no quiere decir rivales, sino complementarios, como las dos partes de un billete partido por la mitad.

Así el hombre tendrá un caracter predominantemente secundario (muy útil para el razonamiento lógico), mientras que en la mujer será primario (muy útil para el razonamiento abstracto). El cuerpo calloso del cerebro del hombre es más angosto que el de la mujer, lo cual le hace pririzar los actos imnediatos, desconectándose de los mediatos (o sea organizarlos de uno en uno), mientras que esta condición le permite a la mujer asociar todo (sentimientos, actos, pendientes, compromisos futuros, experiencias pasadas), esto se aprecia mejor, observando en una reunión, al grupo de mujeres y al grupo de varones, cuyos comportamientos difieren en mucho. Esto le hace creer a la mujer que el varón es insensible, y el varón cree que la mujes no actúa con lógica. Ambos están equivocados, pues cada uno actúa según su naturaleza y necesita del otro para complementarse.

El tipo de comunicación de la mujer es circular, mientras que en el varón es rectilíneo, eso le hace pensar al varón que la mujer da muchos rodeos y la mujer piensa que el hombre no le presta atención (y como asocia sentimiento a las acciones, piensa que ya no la ama).

Físicamente el hombre tiene más fuerza, y eso hace que la mujer piense que es brusco. La mujer es más fuerte biológicamente (la mujer vive más años y tiene instinto maternal).

No hay que confundir, todos somos iguales en dignidad, pero somos muy diferentes física y actitudinalmente.

Finalmente, creo que el matrimonio es humanamente imposible, y te copio "No hay nada mejor que buscar amarse en complicidad con Dios". Solo es posible con la Gracia de Dios.

Gracias y bendiciones

MARISELA dijo...

Querido Arcendo: nuestro amigo Jorge tiene razón. Hay muchos y muy serios estudios antropológicos que hablan de las características que nos asemejan y nos hacen diferentes a los hombres y las mujeres. El problema fundamental, a mi modesto modo de ver es que, en algún momento han sido utilizadas por uno u otro bando para sembrar discordias, que al final, han acabado virandose contra nosotros mismos. Creo que somos iguales en derecho, no así en condiciones físicas y psicológicas.Pero esto sólo debe servir para enriquecernos mutuamente.Y hay que volver a los orígenes ciertamente,pensar que el amor es un don de Dios, que tenemos que cuidar y alimentar diariamente.Cuando mi esposo está "caviloso" yo le miro con todo mi amor y le digo: "una pena entre dos es media pena y una alegría entre dos es doble alegría", y ahí se le pasa todo.No es tan importante el hecho de que el hombre haga las cosas de la casa como nosotras,la mayoría de las veces sólo nos hace falta que se acuerde de que estamos ahí, que somos la base de la familia y las transmisoras de las tradiciones.Y ustedes son el bastión,el cimiento de esa familia.Y Dios el guía, la unidad, la luz.
Quizás me paso de romántica pero soy así."Tengo fe en el mejoramiento humano".Un beso a todos.

gueRRera de la LUZ dijo...

Querido Arcendo muchas gracias por un post tan maravilloso.

Es un placer para nosotras leer todo esto de la pluma de un hombre inteligente.

Un beso en los brazos de nuestra Madre, la Mujer Coronada de Sol, la luna a sus pies.

PD: Me llevo la foto, que me ha flipado.

Desire dijo...

Hola Arcendo estos dias estuve de excursion con mis niños por viaje de estudios, solo por eso no postee antes, pero hoy ya estoy aqui con todas las pilas puestas.
De primera te digo que tu post me gusto mucho, creo que en todos los post que mencionaste el denominador comun radica en la falta de atencion de uds hacia nosotros y sobre todo el poco valor que otorgan a todo nuestro trabajo diario. Siempre he dicho que si yo hubiese tenido una persona que se ocupe de todo lo que tengo a mi alrededor, llamese crianza de hijos, cuidado de ellos y de la casa en si, asi como cuidado de mi misma, en todo sentido, mi carrera hubiese llegado muy lejos y estoy segura que quizas ya hubiese sido presidenta de mi pais.
Porque todo eso yo hago por mi pareja todos los dias, para algunos quizas parezca facil etc etc. pero no es asi, yo hago que el no se tenga que preocupar por nada mas que por su trabajo, cuando llega en casa todo esta encaminado y solucionado.
Hoy en dia se dice detras de un gran hombre siempre hay una gran mujer, pero lastimosamente detras de una gran mujer, con exito en su carrera casi siempre hay un divorcio de por medio.
Eso es lo que me molesta Arcendo la poca reciprocidad del género masculino.
No puedo dejar de mencionar hay hombres diferentes, yo estoy tratando de educar a hombres diferentes que aprecien y alienten el exito de su mujer.
Un beso y disculpa la extencion del comentario.

Desire dijo...

Acabo de ver el video que acompaña el post, no pude verlo aqui, no se porque, solo queria decirte esta precioso Arcendo buen trabajo!

maria jesus dijo...

Tal como yo lo entiendo, el amor es donación, es darse, quieres tanto a alguien que quieres que sea feliz y haces lo posible por conseguirlo. Tu felicidad no es tu problema, es problema del otro.

A partir de ahí, cada pareja es un mundo. Hay quien le gustan las flores y quien le gustan las segadoras; quien quiere que le hagan mimos y quien quiere que le dejen en paz.

Lo importante es estar seguro del amor y la lealtad del otro en cualquier circunstancia, sentirse valorado y necesario, formar parte de un equipo indisoluble con un mismo objetivo.

Y para conseguirlo, cada uno hace lo que puede y el resto lo hace Dios.

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