sábado, 11 de abril de 2009

"UN CUADRO ASI...", CAMBIA LA VIDA

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Sábado Santo, la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su pasión y su muerte, su descenso a los infiernos y esperando en oración y ayuno su resurrección (Circ 73). Sabado Santo, día del silencio, tiempo de reflexión y conversión.
Cada vez que llega esta época del año, me gusta tener muy presente, la imagen del Cristo Yacente de Holbein. El motivo de esta curiosa costumbre fué un artículo aparecido en la Tercera de ABC, firmado por José Luis Martín Descalzo. La fecha de la publicación, también la perdí, entre los recovecos de mi flaca memoria. Creo que, en alguna ocasión ya os he hablado del mismo, pero este año, una vez más, no me resisto a traéroslo a la memoria.
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Martín Descalzo, fué Periodista y sacerdote. Pluma afilada, alma grande, defensor de la verdad.
El artículo al que hago mención, siempre me acaba tocando el corazón.
Dostoievski y Holbein unidos en una terrible y edificante historia. Lectura obligada que mueve a reflexionar sobre lo que de verdad importa. Me gustaría compartirla con vosotros. Es larga, pero os aseguro que merece la pena.

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"ANTE EL CRISTO MUERTO"...
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Un día de abril de 1867 un matrimonio de recién casados pasea por las salas del museo de Basilea. El hombre es flaco y rubio, de rostro rojizo y enfermo, pálidos labios que se contraen nerviosamente, pequeños ojos grises que saltan inquietos de un objeto a otro, de un cuadro a otro. Es el rostro de un hombre a la vez vertiginosamente profundo e impresionable como un chiquillo. Ahora se ha detenido ante el Cristo en el sepulcro, de Holbein.
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Los ojos del hombre parecen ahora magnetizados por ese terrible muerto metido en un cajón que aparece en el cuadro. Es -dirá él muchos años más tarde- "el cadáver de un hombre lacerado por los golpes, demacrado, hinchado, con unos verdugones tremendos, sanguinolentos y entumecidos; las pupilas, sesgadas; los ojos, grandes, abiertos, dilatados, brillan con destellos vidriosos". Es un cuerpo sin belleza alguna, sometido al más dramático dominio de la muerte. Y el hombre, al verlo, tiembla. Su mujer se ha vuelto hacia él y percibe su rostro dominado por el pánico. Teme que le dará un ataque. Y el hombre musita en voz baja. "Un cuadro así puede hacer perder la fe." Luego se calla y continúa la visita al museo, como un sonámbulo, sin ver ya lo que contempla. Y, al llegar a la puerta, como atraído magnéticamente, regresa de nuevo al cuadro de Holbein. Se queda largos minutos ante él, como si quisiera taladrarlo en su alma. Luego, cuando se va, tiene en el hotel uno de los más dramáticos ataques epilépticos de su vida. Es un escritor de cuarenta años. Se llama Fedor Mikailovich Dostoievski.
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Un año antes ha publicado una novela titulada Crimen y castigo. Pero sabe que lo que dividirá su vida en dos es la contemplación de ese Cristo muerto de Holbein, que ya jamás podrá olvidar.
Meses más tarde, cuando está escribiendo El idiota, la visión de ese Cristo sigue aún persiguiendo al escritor. Y una reproducción del "cajón" de Holbein aparece en la casa de Rogochin, uno de sus personajes. Y el protagonista, príncipe Mischkin, repetirá las palabras que el propio Dostoievski dijera en Basilea a su mujer. "Ese cuadro puede hacer perder la fe a más de una persona." Y páginas más tarde explicará el propio novelista el por qué de esta frase. En otras visiones de Cristo muerto los autores le pintan "todavía con destellos de extraordinaria belleza en su cuerpo", pero en el cuadro de Holbein "no había rastro de tal belleza; era enteramente el cadáver de un hombre que ha padecido torturas infinitas antes de ser crucificado, heridas, azotes; que ha sido martirizado por la guardia, martirizado por las turbas, cuando iba cargado con la cruz". "La cara está tratada sin piedad, allí sólo hay naturalezas Ante un muerto así, se descubre "qué terrible es la muerte, que se aparece, al mirar este cuadro, como una fiera enorme, inexorable y muda, como una fuerza oscura e insolente y eternamente absurda, a la que todo está sujeto y a la que nos rendimos sin querer".

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Estos descubrimientos han conducido a Dostoievski -acostumbrado, como ortodoxo, a ver Cristos siempre celestes, jamás pintados en la crueldad naturalista de un cadáver- a formularse dos preguntas vertiginosas: "Si los que iban a ser sus apóstoles futuros, si las mujeres que lo seguían y estuvieron al pie de la cruz vieron su cadáver así, ¿cómo pudieron creer, a la vista de tal cadáver, que aquel despojo iba a resucitar?" Y una segunda aún más agria. "Si aquel mismo Maestro hubiera podido ver la víspera de su suplicio ésta su imagen de muerto, ¿se habría atrevido a subir a la cruz?"

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He usado ya dos veces en este artículo la palabra "vértigo, vertiginoso". Nunca sé escribir en la Semana Santa sin emplearla. Siendo, efectivamente, cuando a ella me acerco, que el alma me da vueltas, que algo tiembla dentro de mí, como se vio convulsionada el alma de Dostoievski ante la realidad de la muerte de Cristo. ¿Cómo podría hacer literatura sobre ella? ¿Cómo esquivar la sensación de que estamos asomándonos a un abismo?.
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Desde hace muchos siglos venimos defendiéndonos de la pasión de Cristo con toneladas de crema y sentimentalismo. Ahora nos defendemos con playas y excursiones. Porque si realmente creyéramos, si tomáramos mínimamente en serio la realidad de que un Dios ha muerto, ¿no sufriríamos todos, al pensarlo, ataques de terror como el de Dostoievski? ¿No vacilaría nuestra fe o, cuando menos, el delicado equilibrio sobre el que todos hemos construido nuestras vidas, aunando una supuesta fe con nuestra comodidad? ¿Cómo lograríamos vivir en carne viva, ya que la simple idea de la muerte de Dios, asumida como algo real, bastaría para despellejarnos? Ahora está muy de moda mirar con desconfianza preocupada la "teología de la liberación, ver en ella terribles peligros de herejía. Yo tengo que confesar que la que a mí me preocupa es la "teología de la mediocridad que viene imperando hace siglos entre los creyentes. La teología que reduce la cruz a cartón piedra, la muerte de Cristo a una estampa piadosa, el radicalismo evangélico a una dulce teoría de los términos medios. La teología que ha sabido compaginar la cruz y la butaca; la que encuentra "normal" ir por la mañana a la playa y por la tarde a la procesión, o la que baraja el rezo y la injusticia. Una teología de semicristianismos, de evangelios rebajados, de bienaventuranzas afeitadas, de fe cómodamente comprada a plazos. La que junta sin dificultades la idea de la Semana Santa con la de vacaciones. La que sostiene que los cristianos debemos ser "moderados", que hemos de tomar las cosas "con calma"; que conviene combatir el mal, "pero sin caer por nuestra parte en excesos"; la que echa toneladas de vaselina sobre el Evangelio, pone agua al vino de la muerte de Cristo, no vaya a subírsenos a la cabeza. La dulce teología de la mecedora o de la resignación. La que nunca caerá en la violencia, porque ni siquiera andará. La que piensa que Cristo murió, sí, pero un poco como de mentirijillas, total sólo tres días...
Vuelvo ahora los ojos a este Cristo de Holbein y sé que este muerto es un muerto de veras. Sé también que resucitará, aunque ese triunfo final no le quita un solo átomo de espanto a esta hora. Veo su boca abierta que grita de sed y de angustia, su nariz afilada, sus pómulos caídos, sus ojos aterrados. Este es un muerto-muerto, un despojo vencido, algo que se toma o se deja, se cree o no se cree, pero nunca se endulza. Veo este pobre cuerpo destrozado y sé que el Maestro "lo vio" antes de subir a la cruz, sé que él es el único hombre que ha podido recorrer entera su muerte antes de padecerla, el ser que más libremente la asumió y aceptó, que se tragó entero este espantoso hundimiento, esta "fuerza oscura, insolente y eternamente absurda que nos vencerá a todos y que sólo gracias a él nosotros venceremos. Sé que después de verla v conocerla "se atrevió" a subir a la cruz, inclinando su cabeza de Dios, haciéndola pasar por el asqueante y vertiginoso túnel de la muerte más muerta.
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Por eso creo en Él. Esta espantosa visión me aterra, como aterró a Dostoievski; pero no me hace vacilar en mi fe; más bien me la robustece. Porque una locura de tal calibre sólo puede hacerse desde un amor infinito, siendo Dios. Un amor tan loco que ahora le sigue llevando a algo mucho peor que la muerte: a la tortura diaria de ser mediocrizado, suavizado, recortado, amortiguado, reblandecido, vuelto empalagoso, empequeñecido, falsificado, reducido, hecho digerible todas las Semanas Santas -para que no nos asuste demasiado- por nuestra inteligente y calculadora comodidad."
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11 comentarios:

Militos dijo...

Arcendo: este artículo y esa imagen de Cristo muerto-muerto, ya lo vi y lei cuando hace tiempo lo publicaste. me impresionó tanto como ahora. No me extraña la reacción del escritor ruso, ni la de cualquiera que lo contemple.
Es la realidad sin paliativos de la muerte.
No extraña el llanto de magdalena y su incredulidad cuando piensa que está hablando con el jardinero y no con el Maestro.
El Cristo muerto-muerto que resucita para que resucitemos con Él a una nueva vida.
A Martín descalzo le seguí siempre en sus artículos y algun libro. El si que habrá resucitado también
Besos

Guerrera de la LUZ dijo...

Querido Arcen, es increíble pero esta noche volvemos a estar completamente unidos y sincronizados en exactamente los mismos sentimientos.

Ya lo verás.

Esto es el cumplimiento total de la profecía de Isaías. Y esa locura que hizo el Señor... no tiene nombre.

No sabía lo de este cuadro ni lo de Dostoievski, me he quedado asombrada.

Un abrazo con todo el cariño en el dolor de estos días junto al cuerpo masacrado del Maestro.

Y yo comiendo tortilla de patata... qué pobreza Dios mío...

Guerrera de la LUZ dijo...

Qué delicia el video, qué música...

Mulacen dijo...

Con permiso de "GUERRERA DE LA LUZ" me uno a sus comentarios, lástima de sociedad que limita la semana santa a unos días de vacaciones y diversión.

maria jesus dijo...

¡Que musica mas maravillosa! El artículo lo conocía, es impresionante. Fuí seguidora incondicional de Martin Descalzo.

Que tengas una feliz Pascua de Resurreccion. Un abrazo

Militos dijo...

Gracias Arcendo, un beso

MARISELA dijo...

Pues yo tengo que ponerme al día y buscar sus escritos, pues este creo que eres el único al que le he "oído" algo de él. Los sentimientos de esta Semana Santa, como las de las anteriores para mí, también son encontradas; pero es en la meditación, en la lectura diaria y el volver una y otra vez sobre aquellos días, descritos de muchas formas y por muchas gentes, de dond encuentro al fina del túnel, la Luz, la Esperanza y la Fe, para no dejarme tentar por ese cuadro, pues de seguro, si voy a ese Museo, le vomito encima (me ha impresionado más que un cadáver real,y eso que he visto unos cuantos)
Si tienes tiempo, pásate por http://teresacarmelocuba.blogspot.
com, o enlaza en mi página, es interesante.
Besos y gracias por estar aquí en este día que es tan triste.Y ni siquiera puedo mirar por la ventana de lo negro que está, como si todo llorase hoy...
Abrazos

Militos dijo...

Querido Arcendo: paso esta noche sólo para felicitarte la nueva Pascua de Resurrección con todo mi cariño y agradecimiento por lo que has llegado a significar para esta bloguera que tanto ha aprendido y aprende de tí. A la que sostienes en esta misión de sacar a la luz lo que lleva dentro para minimamente contribuir a un mundo mejor. Si no lo logramos al menos algo habremos intentado.

Felicidades en este día glorioso para todos los cristianos.
Un beso con todo mi cariño

Militos dijo...

Soy el rigor de las desdichas, como decía mi madre, llevo desde anoche, hasta las cuatro de la mañana, escribiendo un post de Resurrección y tres premios atrasados y cuando termino ahora de buscar direcciones y premiados, unos veinte, le doy a publicar y me desaparece.

Me siento incapaz de rehacerlo, así que me quedo en la soledad cuando todos estáis de Gloria.

Te digo esto para que no pienses mal de mí y creas que no te hago caso.

¡TOY ABURRIDA!

UN BESO

Militos dijo...

¡QUÉ CARA TIENES!, ¿CÓMO QUE TODO SALE BIEN? BIEN A BASE DE ESFUERZO Y CANSANCIO Y QUEMARSE...
eN REALIDAD ES COMO SI HUBIERA REPETIDO EL POST, PERO CON ENFADO.
YA LLEGÓ EL BOINA VERDE, OTRO QUE TIENE CARA...
Todo sea por la juventud a la que hay que enseñar a vivir a presión.
Besos chamuscadoa

Militos dijo...

¿A qué no sabes lo que pasó con el post de los premios? Acabo de darme cuenta que soy una paleta. Resulta que las imágenes de los premios las había guardado en una entrada del 7 de abril y aunque no lo escribí hasta ayer se publicó en esa fecha. vaya desastre y yo culpando a blogger y a todo el mundo.

Mea culpa, mea culpa. Es que todavía no sé programar entradas.
Otra cosa, aunque en la lista de blogs sale como publicado un post dedicado a una fundación no es el que he escrito hoy. Raquel que le está cogiendo gusto a esto, lo publicó sin avisarme y se lo he mandado a borrador porque acababa yo de meterme con la chacón en la entrada de hoy y quería que se leyese más. De todas formas creo que ya me lo ha matado porque no entra nadie.
mañana publico el de Raquel.
Un besazo por aguantar este rollo, pero es que hoy estoy charlatana.

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