lunes, 2 de noviembre de 2009

REVERDECER

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Acabamos de celebrar una fiesta excepcional. “la fiesta de todos los santos
Los santos, no son solo los canonizados por la Iglesia. Es también nuestra fiesta porque la llamada a la santidad, es para todos, es universal.
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Partiendo de que Dios es el «único santo» y «fuente de toda santidad», y de que Jesús es el modelo porque es «el Santo de Dios» (Jn 6, 69); creo que las claves para entender nuestro cometido, están en las lecturas de la misa de hoy.
Porque, aunque la santidad, a veces, puede comportar fenómenos extraordinarios, a la mayoría de nosotros no se nos piden cosas raras, la santidad está al alcance de todos, y debe formar parte de la normalidad de nuestra vida.
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La santidad no es de producción propia, se recibe de Cristo que pagó por nosotros el más alto precio, pero…
¿Quiénes son aquellos de los que se dice que son «los que han lavado sus vestiduras en la sangre del Cordero»?
Son aquellos que han tenido hambre y sed de justicia ¡eso es santidad! Y por eso Jesús los llama ¡Bienaventurados! Son aquellos que no se han resignado a la mediocridad, no se han contentado con medias tintas. Son aquellos que han luchado por tenerlo TODO y aún con sus caídas, no han parado en el empeño.
Las maravillas que nos esperan son inimaginables y merece la pena AMAR para ganar el AMOR.
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Como dice San Juan, en esta vida «somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos»; somos como el embrión en el seno de la madre que anhela nacer. Los que son santos ya, ya han «nacido» (la liturgia llama «día del nacimiento», dies natalis, al día de su muerte).
En este otoño, mientras a nuestro alrededor la naturaleza se desnuda y caen las hojas, la fiesta de todos los santos nos invita a mirar a lo alto; nos recuerda que no estamos destinados a marchitarnos en la tierra para siempre, nuestro destino es reverdecer con una luz y una brillantez, que ahora nos es imposible concebir.

.. “Porque fuerte como la muerte es el AMOR". Cantar de los cantares.

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3 comentarios:

Angel dijo...

Y creo que en la sociedad que nos ha tocado vivir, las Bieneventuranzas adquieren un valor excepcional. Necesarias para encontrar esa luz que a menudo se apaga. Son tan sencillas y a la vez tan profundas que forman parte de mis preferencias de vida.He podido encontrar consuelo y aliento muchísimas veces en cada una de ellas. Me encanta la fotografia que hoy nos ofreces. Un abrazo

Militos dijo...

Por aquí ando todavía, aguardando tu nuevo post. Ya veo que es de los de meditar despacio, pero tienes razón la liturgia de la Misa del día 1 es lo mejor para entender esta festividad y esa llamada universal a la santidad.las lecturas son preciosas y todo un canto de amor y alabanza el Salmo.
meditaré despacio, lo prometo.
El banner toda una esperanza de esa que necesito a cántaros. Seguro que me lo llevo para reverdecerme por dentro y por fuera.
Besiños, no te digo reverdecidos porque sonaría un poco mal,jajaja... pero sí más animosos.
Militos

Por favor, sigue con lo que hablamos porque todavía no hay nada.

ROSTAM dijo...

Hola Arcendo,

Muy oportuno y acertado tu post.

La llamada universal a la santidad es necesaria hacerla con más altavoces para que esta sociedad sin rumbo y partada de Dios se entere.

Un abrazote

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