jueves, 18 de febrero de 2010

SANTIDAD POSIBLE, SANTIDAD EXIGIBLE.

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Queridos amigos, después de unos serios problemas técnicos con mi ordenador, YA estoy aquí, de nuevo…. DANDO GUERRA.
Estos últimos días he estado retirado, ausente… pero no perdido, sino reflexivo. QUE CONSTE QUE….en ningún momento se me ha pasado por la cabeza abandonar.
Hay quienes, dicen que se les agotan las musas, (a mí me ha pasado alguna vez), pero en este caso es todo lo contrario. Son tantos los temas que se me amontonan ahora, que todos pugnan por salir primero y soy incapaz de decantarme por uno. Hay demasiado ruido en mi cabeza, conviene parar, callar, rezar, esperar y finalmente decidir, pero con sosiego, que el agobio es malo para todo.
Bueno ya..., después del respiro, - sin humo, y casi sin "mono", ¡QUE YA VAN 18 DIAS! -, vuelvo a la carga con el mejor entusiasmo, porque la CUARESMA, recién comenzada así lo exige.
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Con el miércoles de ceniza, hemos comenzado un tiempo de intensa reflexión, que por fuerza ha de empujarnos. Creo que es un tiempo en el que la liturgia cristiana, nos invita muy especialmente, a reflexionar sobre el AMOR.
AMAR, es esa constante indiscutible en todos los SANTOS que en el mundo han sido, y esta es la reflexión que yo me hago en esta CUARESMA. ¿Hasta que punto estoy yo luchando por ese AMOR?, ¿hasta que punto, me estoy esforzando yo, por ser santo?
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Dejad, en este punto, que desahogue una pena.
Estos nuevos Templos católicos ya no tienen púlpitos y si los tienen no se utilizan; así, en virtud de las distintas libres interpretaciones del Concilio Vaticano II, que puedan hacer los presbíteros oficiantes, el acercamiento a los fieles durante las homilías, es ahora, todo lo impensable que hace tan solo unos años, nadie pudiera concebir.
Bien es verdad, que la técnica también ha “ayudado” a tal propósito, así algunos domingos se puede ver al sacerdote que durante el sermón, “baja” del Altar Mayor, micrófono inalámbrico en mano, se pasea entre los bancos e incluso se permite sentarse en alguno de ellos.
Reconozco que personalmente no me gustan tales practicas, porque pienso que rebajan intensidad, solemnidad y recogimiento al Santo Sacrificio de la Misa; pero aún así, todo eso sería aceptable si esa homilía “tan cercana”, además viniera acompañada de exactitudes y buena doctrina, antes que tan solo en buenos deseos, tan generales que posteriormente, carecen siempre de aplicaciones personales concretas, en la vida ordinaria.
El caso es que no es la primera vez que oigo decir al celebrante, que además, en muchas ocasiones es párroco, “que no estamos en esta tierra para ser santos, porque santo solo es Dios y que a lo mucho que podemos aspirar los hombres es a ser buenos, a respetarnos y a no hacernos daño.” Reconozco que cuando oigo lo dicho, me cuesta aceptarlo, contenerme, llevarlo a la oración y dejarlo aparcado allí, en la sección de mis intimidades.
Este suceso que estoy contando aquí, no se limita a una parroquia en particular o a unos sacerdotes determinados, es algo que ya he visto y oído varias veces y en varios sitios. Pero el mensaje es inexacto, es falso, es desesperanzador, y nada fiel al Evangelio: parece como si dijeran... la santidad es imposible, la santidad no es para los hombres, o como eso que escuché, alto y claro en una de esas “homilías de tertulia”: “Dios no quiere que seamos santos”.
Quiero pensar que es un problema de falta de formación y no de mala intención; pero si que me parece grave que alguien que debiera por vocación y Ministerio procurarse una educación constante, y ser un experto en sus asuntos, descuide tanto lo que debiera mimar con delicadeza; es decir, las Escrituras y el Magisterio de la Santa Madre Iglesia.
Porque además, es precisamente en el antes mencionado Concilio Vaticano II, donde se proclamó de forma solemne la llamada universal a la Santidad. Donde se plasmó de forma definitiva lo que tantas veces vemos repetido en las Escrituras; “Sed santos porque yo soy santo” (Lv. 11, 41). ¡La santidad es para todos!, porque no es ni más, ni menos que la búsqueda constante del AMOR, nuestra única razón y causa.
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A lo largo de la historia, han existido personas excepcionales en las que especialmente posamos nuestra atención para ser guiados, y en nuestra vida personal también. ¿Por qué no nos hemos planteado ya, ser uno de estos, que indiquen el camino? Hoy más que nunca, en este mundo desnortado, SER SANTO es una obligación, una exigencia.
A veces…., tenemos una idea muy equivocada de los santos.
Creo que fue D. Jesús Urteaga, el que, en uno de sus libros hablaba del flaco favor que habían hecho a la fé, esas estatuas de “santos de peana”, tan relamidos, tan afectados, tan “falsos”. Porque precisamente, lo que a los santos les hace creíbles, es su cercanía, su proximidad, el saber que fueron como cada uno de nosotros y que nosotros podemos también ser como ellos.

Afortunadamente hoy, contamos con medios, y a algunos los hemos podido ver, tal como fueron en realidad. Todas esas benditas grabaciones del Padre Pío, de San Josemaría, de la Madre Teresa, o de Juan Pablo II, nos enseñan a personas entrañables, cariñosas, alegres; también en alguno de los casos, nos muestran a personas mayores y a veces enfermas; pero en ningún momento sin perder esa poderosa luz interior que se desprende de cada uno de sus gestos, de cada una de sus palabras, de cada sonrisa.
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Lo que más llama la atención de cada uno de ellos, es precisamente su falta de afectación, su naturalidad. Lo humano, lo cordial, lo cálido, lo próximo. Ninguno de ellos, claudicaron de su condición de hombres o mujeres de nuestro siglo, antes bien, se integraron y se implicaron en todas las alegrías y las penas de nuestro tiempo de forma admirable.
De todos, impresiona su alegría, su constante buen humor. Impresiona… ¡SU JUVENTUD!, no me refiero a la edad cronológica, me refiero a esa otra juventud interior, a la vitalidad de sus almas, a la ausencia total de egoísmo.
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Así, aquellos que ya la han alcanzado nos aseguran con el testimonio de sus vidas, que la santidad es posible; pero, sobre todo, nos muestran caminos diversos para conquistarla.

Naturalidad, cordialidad, alegría, buen humor, humanidad, generosidad….busca en esta Cuaresma, en tu corazón estas cualidades; foméntalas, ponlas en práctica y empezarás a descubrir que la santidad es accesible también para ti y además es el mejor camino, para todos.
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FELIZ, SANTA Y PROVECHOSA CUARESMA 2010 PARA TODOS
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Pdta. En este post y en este día un recuerdo muy especial para ANGELO de SIETE en FAMILIA, al que le encomendaremos especialmente.
Querido ANGELO, Somos suyos, tú lo sabes mejor que nadie. En sus amorosas manos estamos y en ellas y en las de la MADRE te dejamos, querido amigo. Por eso sabemos que todo va a ir BIEN, no puede ser de otra manera. Un fuerte abrazo.

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3 comentarios:

Militos dijo...

LO PRIMERO, PROTESTAR.
Lo segundo, protestar.
Lo tercero, protestar.

Tiene que haber alguna fórmula para que nos enteremos, me entere, de la causa de tus ausencias.
Claro que como ya no fumas- enhorabuena por tus 18 días- no puedes ni hacer señales de humo para que dejarnos, dejarme, tranquilos.

y ahora al grano:
Me preocupa lo que cuentas de esas homilias, la verdad es que yo nunca me he topado en Madrid con nada parecido, si en alguna ciudad pequeña, pero la SALVAJADA de que él no nos quiere santos, jamás la oí. Lo que ocurre es que no saben lo que es la santidad.
Nos pasamos la vida luchando por ello, pero sólo lo logramos a la hora de la muerte, ya que mientras vivimos estamos al borde de caer. Al levantarse ya se ha avanzado un paso más hacia la santidad.
Lo que sí escuché en un retiro espiritual fue que Lo primero que se necesita para ser santos es morirse. Pero en el sentido de que así se gana la última batalla.

Hoy las iglesias de mi barrio estaban abarrotás de fieles a por la Ceniza. Muchos se iban después de recibirla sin quedarse a la Misa y me dio pena porque valoraban más el símbolo que la persona del Cristo real.

Enhorabuena por este post del regreso, te ha sentado muy bien este parón reflexivo, pero a mi muy mal tu no estar.

¡¡Bueno se acabó el protestar!!.

Me alegra que hayas mencionado a Angelo, estamos con él de guardia y oración hasta que vuelva, para que se recupere pronto.

Besiños protestones, bueno, no, alegres, muy alegres por tu regreso

Guerrera de la LUZ dijo...

Gracias cielo. Esa es nuestra LUCHA, la gran Lucha de Titanes. En ello estamos. ¡¡Adelante!!

Qué bonita la definición de la fe, es preciosa. Me la he copiado también.

Un abrazo, en unión de oraciones por Angelo.

MARISELA dijo...

Como ves, hoy me estoy dando un paseo a fondo por tu blog, pues llevaba días tratado de poner un comentario y no me entraba. Además, es que me encanta comentate estos post tan bueno.
Me alegra mucho que hayas hablado de Angelo, todos estamos con él.
De la santidad no hay más que ver los videos de Sanjosémaría para experientar ese deseo de ser santos, pues él lo explicaba tan bien cuando decía que TODOS podemos llegar a serlo, hasta el más sencillo y humilde, el más pobre e ignorante. Para serlo no hace falta estudiar ni ser un exégeta, sólo hay que tener fe, madurarla, caer y levantarse de la mano de Dios. Es vivir en el amor constante, ver en cada rostro (por poco que nos atraiga o guste) el de Jesús. Así vivieron todos los santos que conocemos hoy.
Yo te invito a que leas la vida de la Beata Sor Eusebia Palomino, FMA, es una santa del siglo XX, (aunque no lo sea oficialmente aún)
por su sencillez, inocente amor al prójimo, a Jesús, por su entrega total a Dios, que es a los demás.
A eso debemos aspirar, aunque es difícil y trabajoso...pues si fuera fácil, ya no nos gustaría tanto....
Un abrazo hermano en Jesús.

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