domingo, 23 de enero de 2011

MOMENTO (s) DETERMINANTE (s)

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Ayer por la tarde salí de la oficina a comprar tabaco. Una cola interminable me esperaba…, “eso de la ley anti-fumadores, ha logrado doblar el número de viciosillos
La cola daba casi una vuelta a la manzana…, sabía que me iba a tocar esperar, al menos… diez minutos.
¡Diez minutos!, para la mayoría de los chupatintas, gremio al cual pertenezco, eso es una eternidad. El agobio les corroe, son unos “agonías”, como si el jefe les fuera a echar la bronca nada más llegar… ¡Si después no pasa nada! y es que hay gente que, o se ahoga en un vaso de agua, o se cree el ombligo de la oficina.
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Bueno pues si, DIEZ preciosos minutos, en los que me dedicaría a mi deporte preferido: observar.
¡Cuanto se aprende y cuantas conclusiones se sacan!
Es verano y justo enfrente de la cola del estanco, han puesto la terracita del bar del barrio. En el, una pareja permanece casi inmóvil.
Cuando he pasado, la chica estaba sin gafas de sol. A través de aquellos ojazos tipo Audrey, miraba al hombre como si no comprendiera; aún de lejos, una sombra de congoja se distinguía en su carita.
La coca-cola de ella estaba intacta, y también el café de él.
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Al cabo de los diez minutos previstos, yo todavía seguía en aquella cola; y en la terraza, se habían producido algunos cambios, aparentemente imperceptibles: Ella, ya se había tapado los ojos con unas grandes gafas oscuras y…. lloraba. En su mano sostenía un clínex arrugado con el que secaba sus mojadas y preciosas mejillas. El estaba callado, con la mirada perdida.
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Por fín, la chica se ha levantado. Él le ha pedido que se sentara, pero ella gesticula.
La coca-cola sigue intacta, el café, no sé.
Ella coge su chaqueta y el bolso. Se marcha.
Se está marchando, justo cuando yo he cruzado la calle, de regreso al trabajo. He pasado tan cerca de ella…, su olor…. ¡indescriptible!... meláncolico…, triste, hermoso…
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Casi entrando en el edificio de mi oficina, he vuelto la vista.
A lo lejos, ella seguía allí, de pie. Él sentado, mirando al suelo.
Sin duda es una de las más tristes estampas que recuerdo…
Una estampa de desvanecimiento, de intentos, de esfuerzos desesperados por no reconocer lo que termina.
Una estampa de heridas, de grietas abriéndose, de cicatrices sin cura, de brazadas angustiosas en el aire, de vacío.
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La vida, he pensado justo antes de entrar otra vez en la oficina, a veces, se estima por calendarios equivocados.
Por eso..., en aquel justo instante, en aquel momento determinante, arrugué y tiré el paquete de cigarrillos que acababa de comprar, ¡había decidido dejar de fumar!, resueltamente, tajantemente…, para siempre. Y además… sabía que lo cumpliría…
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Nuestra verdadera agenda es la que NO se escribe, es aquella que se construye a través de punzadas y latidos mínimos pero determinantes que nos convierten en lo que somos, en lo que vamos siendo.
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Para terminar esta breve historia-ficción, hoy os traigo…, alguno de MIS MOMENTOS MUSICALES DETERMINANTES -EN B/N-, esperando poder compartirlos con TODA/OS vosotra/os. Esperando que os gusten.












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8 comentarios:

Angelo dijo...

No solo los ojos. Tu narración ha logrado casi casi creer que la misma Audrey estaba en ella.
¡Que bien ambientada toda la entrada de hoy! ¡Que buenos recuerdos con la selección elegida! El Valls de Cohen una de mis preferidas. Feliz domingo.
(me escapado en un descanso)Abrazos

Patricia dijo...

Y ¿qué hacías comprando tabaco?, creo que leí que ya lo habías dejado :(, ejem ejem.

Bueno, veo que he encontrado a alguien que tiene la misma "manía" (así le llama alguien a lo que me gusta hacer), o deporte preferido, me alegro de ello, se aprenden tantas cosas en el silencio, ¿verdad? Cada vida... una historia, aysss.

Un abrazo

Bruce dijo...

Yo también comparto esa afición de observar como tú Arcen. Qué gran verdad esa de que se puede ver mucho más sin moverse de un sitio que no en movimiento yendo de un lugar a otro.

Por otra parte por desgracia y suerte también,conozco esa sensación que describes, cuando sabes aunque no quieras que ha llegado el final, que se acabó, que tú no quieres, que ella no quiere, pero que es irreversible.
El dolor es un dolor profundo, es dolor del alma, es dolor espiritual.
Es presenciar el cruel acto de muerte del amor. Tan cruel de como ver a un animal salvaje matar a otro más débil y que reconoces que por duro que sea, son las leyes de la naturaleza. Es así y punto, el amor a veces es efímero y no se puede hacer nada, pues todo no sirve sino para alargar la agonía y el sufrimiento. Que a veces la mejor forma de ayudar, es no ayudando.

Observar el mundo enseña mucho, después de todo, todos nuestros avances, inventos, descubrimientos...etc se han conseguido observando primero, actuando después, volviendo a observar y así una y otra vez... hasta dar con lo que se buscaba o sorprendiéndose con un hallazgo casual, bien sea tras un microscópio, telescópio...o en cualquier otro lugar.

Cuando el hombre deja de ser un animal vanidoso que le gusta ser observado por esa misma vanidad y orgullo y deseo de ser más...y empieza a hacer justo lo contrario pasando desapercibido, sin miedo a ser ignorado,dedicado a mirar, más dispuesto a escuchar que a hablar...empieza a ser un poco menos animal y más persona, un poco más sabio.

Mañana de toy mi opinión sobre los vídeos que has puesto.

Camino García dijo...

Realmente parece una escena de guión de cine, es como estar viéndolo perfectamente.

Tus gustos musicales me remiten a mi historia familiar: decir Joan Baez, Simon & Garfunkel, Leonard Cohen y Bob Dylan (y todos los cantautores que en ese momento se podían conseguir en España)es decir "mi hermano".

Recuerdo la carita de Bob Dylan en un disco que no sé cómo le conseguí: carita de niño bueno e incluso mofletudo todavía, vestido de invierno, con borreguito y todo y gorra de pana, y su inseparable guitarra. Luego él me contó a qué etapa pertenecía ese disco, pues tenía los libros de la colección "Los juglares" con sus vidas y las letras de sus canciones. ¡Qué tiempos!

La armónica de Bob Dylan..., me encanta... Sí, realmente los tiempos están cambiando...

LAH dijo...

Parece una pelicula, a veces las realidades las superan, un abrazo me alegro que dejaras de fumar en ese instante algo viste en ese instante, mira creo que te sirvió verlo para abandonarlo definitivamente, un abrazo

Militos dijo...

Mi momento determinante fue el día que conocí tu blog, siento que ya no podamos frecuentarnos tanto.

BESIÑOS Y FELIZ SEMANA

Oceanida dijo...

Que resolucion por favor mas grande! Me dan ganas de tirar el cigarrillo que me estoy fumando ahora mismo...

Todos los dias me culpo de la falta de voluntad que tengo.

La historia que nos cuentas es tan melancolica como un dia de esos de Otono en los que le empiezas a dar vueltas a todos los momentos pasados...tan inalcanzables ya.

Tenemos que seguir siempre. Dios nos ayuda.

Y dejar de fumar ( lo digo por mi ) si es posible, mejor.

Un fuerte abrazo.

Claudedeu dijo...

Si hubiera vivido aquella situación, ya tendría relato que escribir. Y por cierto, sabe Vd. como contentar a un clasicista de la música contemporánea con esta selección.

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