martes, 18 de enero de 2011

TRES HERIDAS... TRES PUENTES


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Desde que conocemos la fecha en la que Juan Pablo II, será beatificado, no paro de pensar en él.
Me asombra su ejemplo, su entrega, la dedicación absoluta a la misión que tenía encomendada. Pero me maravilla sobretodo su actitud ante el propio dolor y la enfermedad, su ejemplo, su enorme capacidad de aguante, que solo es entendible desde el amor.
Los últimos años en la vida de Juan Pablo II, probablemente desde el atentado, fueron una interminable sucesión de pruebas en forma de complicaciones para su salud, lesiones, enfermedades, hospitalizaciones, operaciones….
Sin embargo, ni el parkinson, ni ninguna de estas graves dolencias, impidieron al Papa ejercer sus obligaciones. Juan Pablo II gobernó a la Iglesia con mano firme y cabeza lúcida hasta el fin de sus días.
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Efectivamente el mundo entero le había visto envejecer, el deterioro físico era evidente.
Aquellas constantes visitas a la Clínica Gemelli, aparentemente lanzaban al mundo la triste imagen de un Pontífice cansado y envejecido; tanto es así, que casi todos los medios, algunos afines y otros no tanto, se atrevían a sugerir la abdicación…
Sin embargo... pienso que el Papa, pese a todo y tocado por el Espíritu, nunca contempló esa idea.
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Juan Pablo II, antes un tipo jovial y deportista, con una salud envidiable, en los últimos años de su vida, aparecía ante el mundo como un nuevo ECCE HOMO, nunca mejor dicho. Y yo creo que este hecho, merece ser visto y estudiado con detenimiento:
¿Por qué el Señor permitió tanto sufrimiento y la exposición pública del mismo, en uno de sus servidores más fieles?...., Creo que todo tiene un por qué. Aunque comprender el sentido del dolor y del sufrimiento humano es uno de los desafíos más complejos de toda la fe cristiana.
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Muchas veces, nosotros mismos…, cuando sufrimos, aunque sea poquito.., en seguida nos entra la tentación del ¿Por qué yo?, ¿por qué a mí?; y rapidamente nos ponemos a rezar para que ese trance de dolor… se aparte pronto de nosotros.
Muchas veces decimos, no sin razón, que este mundo hedonista huye del dolor, pero nosotros…, muchas veces, hacemos lo mismo, y dejamos pasar así…, las oportunidades que esos padecimientos nos brindan.
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En este punto surge la equivocada actitud de quien “está” en la Religión, pensando en que DIOS le va a librar de todo mal, tanto espiritual como físico; sin poner él, nada de su parte. El beato-muelle, le llamo yo.
A la primera de cambio, ante el primer dolor no sanado, esa fé tan endeble que no quiere conocer el sufrimiento, se desmorona y desaparece.
Esta postura es poco sólida y fácilmente desmontable, a la prueba de la vida, la agonía y la muerte de Juan Pablo II, me remito… -el Señor, no le libró de nada-. Yo creo que conoció todos los sufrimientos. Como decía Santa Teresa, así trata DIOS a sus amigos….
Otro ejemplo que se me viene a la cabeza, a ese respecto, es el Padre Pío de Pietrelcina, porque también sufrió de varias enfermedades y padecimientos, además de los producidos por sus dolorosos estigmas, que para Él, fueron una bendición.
Si sabes que esos dolores -físicos o morales- son purificación y merecimiento, bendícelos”. San Josemaría Escrivá, Camino, nº 219
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Es decir…, claro que podemos y debemos rezar a DIOS para que –SI CONVIENE- nos libre de ciertos dolores pasajeros, pero si, inmediatamente no alcanzamos lo que pedimos, debemos de seguir confiando en la voluntad de DIOS. Porque… al fin y al cabo ahí radica todo.
"Cuando tengo miedo confío en ti. Confío en Dios y alabo su palabra; confío en Dios y no tengo miedo." Salmo 56:3-4
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Aceptar y servir hasta el extremo:
Como lo hizo nuestro padre Abraham entregando a su hijo en sacrificio hasta que el Ángel paró su mano.
Como lo hizo Jesús, nuestro ÚNICO Salvador
, que dio su vida por cada uno de nosotros, a través del sufrimiento indecible de su pasión, a través de su dolorosísima muerte en la Cruz; sin que DIOS, su Padre…, lo evitara, porque era necesario.
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Como lo hizo también...nuestro querido Juan Pablo II, que entregó su vida, en servicio a los demás, en el cuerpo más dolorido y deteriorado que los modernos medios de comunicación han podido difundir a las cuatro partes del mundo.
Pero en esa pobre humanidad herida estaba también el más nítido reflejo de LUZ:
La fe en Cristo no suprime el sufrimiento, pero lo ilumina, lo eleva, lo purifica, lo sublima, lo vuelve válido para la eternidad(Juan Pablo II, Aloc. 24-III-1979.)
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Precisamente, la misión del cristiano, en este contexto actual tan deshumanizado es dar razón de esa esperanza que da sentido al sufrimiento, al dolor e incluso a la muerte; Como lo hizo el Papa Juan Pablo II y otros grandes santos que nos han precedido.
Porque una vida así vivida, una muerte así aceptada, POR AMOR…, ¡Son dolientes heridas, pero al tiempo, son los puentes seguros hacia la VIDA para siempre!
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11 comentarios:

Efrén dijo...

Qué batalla contra el dolor con las armas de la oración y la confianza. Yo que me ahogo en un vaso de agua. Huir del dolor es tan fácil. Hoy me regalas otro momento de reflexión. Gracias Arce

Angelo dijo...

Que gran idea has tenido hablando del dolor de Juan pablo II. Al inicio su pontificado le dijo a María
"Totus Tuus ego sum et omnia mea tua sunt”, “Soy todo Tuyo y todo lo mío es Tuyo”. Sabía lo que conllevaba esa entrega. Darlo todo como lo hizo la Madre. Fue un testimonio viviente de lo que significa crucificarse con Cristo.
Es muy bella tu reflexión.
Estas hojas que se caen de tu árbol, siempre están llenas de sabiduria y amor, por eso siempre se regeneran. Aquí la aridez no tiene cabida. Un fuerte fuerte abrazo.

LAHDDEC dijo...

Pido la gracia continuamente Arcendo para no desfallecer en los momentos dificiles que llegan siempre, porque sin ella es imposible llevarla, y encima con alegria y gallardia, no con resignación esta palabra jamás me gustó. Imitar a los santos como bien dices en tu entrada.
abrazos!

Camino García dijo...

Sí, como ya he compartido personalmente a algunos, cuando realmente yo me rendí a este Papa fue cuando lo vi tan deteriorado físicamente, y supe que había dicho a los reporteros gráficos que no evitaran ninguna imagen en que se viera ese deterioro, algún gesto que diese "mala imagen" o resultara "desagradable" por el mismo avance de la edad y la enfermedad. Es muy fácil ser joven, agradable, mediático y parecer -a los ojos del mundo- un "triunfador". Fue en esos últimos años cuando realmente me di cuenta absoluta de que Dios era el triunfador de toda su persona, y verlo sujeto a su báculo en una imagen muy conocida me ayuda a agarrarme más a Dios como él lo hace en esa foto, como el único modo de sostenerse de verdad en la vida.

Me ha gustado mucho tu reflexión, Arcendo.

Un abrazo.

Maria del Rayo dijo...

¡Hola Arcen!
Tu entrada la convertí en oración.
Trata todos los temas importantes de la vida. Esta grandiosa, lo mismo la frase del día. Hay una frase que me gusta. pero no se de quien sea que dice "Dame lo que me pides y te daré lo que quieras" El Señor es siempre quien sostiene la vida de todos, independientemente como somos, mientras hay vida, hay esperanza.
Gracias por tu post.
P.D. Cuando te sientas enojado mira el rostro del niño que pusiste verde, sentirás que ya no estas, es una foto que a mi me causa ternura, el bebe esta precioso.

Militos dijo...

Bendigo el dolor y no tengo miedo porque me acerca a Dios que exige de mi más santidad.

Te leeré más despacio.

Off/ Ya he regresado, por cierto, ya vi que esta vez se te olvidó regar mis plantas, lo paso por alto por tus muchas obligaciones, qué se le va a hacer, ya no está bien gozar de ese privilegio.

BESIÑOS, te quiero.

Claudio dijo...

Jairo en su tema «los peregrinos» dice
si Jesús caminaba sobre las aguas, yo, su siervo, camino sobre mis llagas... es el camino a la santidad, el más deseado y el más doloroso de los caminos.
Fraternalmente,

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Holami estimado Arcendo.-Un excelente tema.
Hace muchos años le dije a Jesús que podía escribir su Santonombre en todo mi cuerpo,tenia 14 años. Nunca he sido una persona con mucha salud, pero estaba hace años potable jaja!!.Hoy mi cuerpo está todo scrito con su santo nombre y va día a día añadiendo su santa firma.
Nunca le he pedido que me sane de mis enfermedades, tan solo le pido me de fortaleza para saberlos vivir con alegría y amor, porque la voluntad de mi Dios no es que sane, sino que sepa aceptar las contrariedades de todo tipo con amor.
El dolor, nunca se lo ofrezco, pienso volviendo a la escela de Caíny Abel, el malo le daba a Dios ofrendas taradasy el bueno lo mejor.
Puesmi Dios le ofrezco lo mejor que me ha pasado ese día, una caridad que he visto de una hermana a otra, una sonrisa ante un desaire de otra, un silencioen una palabra hiriente.Todoeso se lo frezco a Dios porque son Obras de Amor, el dolor me lo quedo para mi como un tesoro que nunca se debe de encontrar a pesar de que él lo sabe todo.
Recibe mi ternura y si te llega un beso
Sor.Cecilia

Militos dijo...

La frase de hoy es sublime, me la quedo, me viene como anillo al dedo.
Y, porfa, no te piques, sé que ya no es tiempo de tonterías, pero me resisto a vivir en absoluta seriedad.
Gracias por tu oración, se ha notado en resistencia.
BESIÑOS

Maria del Rayo dijo...

Arcen es que ya cambiaste tu frase, esta también dice mucho, pero la anterior era esta: “Dime amigo - preguntó el Amado -¿tendrás paciencia si te doblo tus dolencias? Sí - respondió el Amigo - con tal que dobles mis amores.” R. Llull, Libro del Amigo y del Amado, 8.
Y pues ciertamente si no siente uno el amor de Dios, se quiebra, Arcen, se quiebra. Lo digo por mí, que me cuestan más las noches oscuras que el mismo dolor. Solo quería decirte eso.
Gracias

Miriam dijo...

Cuanto por reflexionar en tu entrada y en los comentarios.

Personalmente, el sufrimiento, el propio, el de los seres queridos y el ajeno, es para mi un misterio, un caos que no consigo entender.
No sé si lo conseguiré algún día, pero sigo reflexionando, por si encuentro la pieza que me falta. Esta entrada me aporta muchos puntos para reflexionar, gracias.
Mientras intento suplir esa carencia, con el "ejercicio" de confiar en el Señor. Y como ese ejercicio de fiarse de Dios, también es muy sano... digamos que no hay mal que por bien no venga.
Gracias a todos¡

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