miércoles, 2 de marzo de 2011

CUANDO LLEGA EL DOLOR...

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Decía D. Jorge Loring, autor de ese magnífico compendio de verdades cristianas que se llama “Para salvarte”, que para justificar un ateismo, nadie pone en duda o se cuestiona los grandes misterios como la Santísima Trinidad, los motivos son mucho más cercanos, más cotidianos.
Una de las grandes causas del abandono de la fé, del descreimiento, es la no aceptación del dolor. No hay nada más universal que el dolor, pero siempre es difícil de llevar y desde una perspectiva no cristiana…, a veces resulta una experiencia insostenible.
Sin embargo, el dolor es parte de nuestra condición humana y tarde o temprano la Cruz se va a presentar en nuestras vidas. Nadie, ni creyentes, ni incrédulos, estamos exentos. "Como las chispas se levantan para volar por el aire, así el hombre nace para la aflicción" (Job 2:7).
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Lo que ocurre es que en este mundo…., hoy nadie llama CRUZ al dolor, no se habla de la Cruz, más bien se aparta, se rechaza.
Este mundo sin DIOS, -habla de mala suerte-, de -lo injusta que es la vida- y en seguida llega el reproche, en forma de pregunta “¿Qué he hecho yo, para merecer esto?”, y luego viene la desesperación, tan profunda que, a veces... llega a provocar suicidios de alma y/o cuerpo. Así de duro, pero así de real..., baste echar un vistazo a las páginas de sucesos de cualquier periódico, cualquier día del año.
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Claro que es verdad que el hombre, pese a todos los avances médicos o técnicos, nunca podrá erradicar el sufrimiento. Este es inherente a la condición humana. Pero, a la luz de la fé, todo adquiere sentido. Sabemos que ese sufrimiento inevitable, esa posible humillación injusta, todas esas contradicciones que sufrimos… tienen el nombre de CRUZ.
Y aún, en el sufrimiento, tenemos la voluntad de creer que el dolor, por muy fuerte que sea, no tiene porque destruirnos. Seguimos creyendo en un DIOS bueno, amoroso, compasivo. Seguimos abrazados a la CRUZ.
En el plan de Dios, cada cosa, tiene un porqué y siempre ocurre en el momento oportuno, la clave está en CONFIAR.
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Ya sé que todo esto, cuando se está pasando un mal trance, es difícil de tragar. Es en esos momentos más duros en los que me acuerdo más de María. No son palabras bonitas, no son sesudas teologías, las que a mí me convencen, las que me consuelan. Es una figura humana como yo, la figura dignísima y patética de la Madre aferrada a la Cruz, el ejemplo que yo necesito.
MARIA al pie de ese madero, es la imagen exacta de dolor humano, pero también del dolor sobrenaturalizado. María, no cae, se mantiene en pie, aunque el huracán del dolor azote con fuerza, porque Ella sabe que solo mediante la intervención redentora de Dios todo es posible, incluso un hombre liberado de la muerte, del dolor y del sufrimiento.
La pasión de Jesús en la Cruz, implica dolor y muerte, pero transforma todo el dolor y toda la muerte, en VIDA ETERNA.
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El dolor es un misterio para el hombre, un gran misterio. ¿Entender? ¿Saber? Eso no es lo importante. En medio de esa oscuridad, María es el ejemplo perfecto, Ella mantuvo siempre su ”HÁGASE” en un tono sostenido y agudo.
En ese supremo «sí» de María resplandece la esperanza confiada en el misterioso futuro iniciado con la muerte de su Hijo crucificado.”
La esperanza de María al pie de la cruz encierra una luz más fuerte que la oscuridad que reina en muchos corazones: ante el sacrificio redentor nace en María la esperanza de la Iglesia y de la humanidad. Catequesis de S.S. Juan Pablo II. 02/04/1997
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Otra vez, una vez más, a Jesús se va por María. “Totus tuus, Iánua cæli
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6 comentarios:

Bruce dijo...

No solo a los piés de la Cruz, sino también en el camino del Calvario se encuentra uno a María.

Para todo!!

Angelo dijo...

Ayer meditaba la Salve y me detuve en "este valle de lágrimas" realemnte el pecado ha traido el sufrimiento, el dolor, la tristeza, sólo puede ser consolado por quien nos redimió. Y nosotros debemos participar de esa redención. ¡Qué diferente se ven las cosas cuando se carga la cruz con aceptación! "¡Dios te salve, a tí clamamos!"
Un abrazo

COOPERATRICES PARROQUIALES DE CRISTO REY dijo...

Sí, la Cruz y el dolor es un misterio al que nos resistimos. Pero encuentro fabulosa esa idea, que sólo se le pudo ocurrir a Jesús de darnos a su Madre como Madre ahí, al pie de la Cruz.

Edit dijo...

Que tema el de hoy!!!!

En mi caso el dolor, siempre me a unido mas a Dios.

Y a María, sobre todo desde que soy Madre.

El dolor es un buen camino para llegar a El... nos libera de las pequeñeces y nos purifica permitiendo ver las cosas de un modo mas claro.

Te dejo un abrazo amigo.

Militos dijo...

Querido hermanito en el dolor y en la alegría de poder superar el dolor santificándolo, a través de la Madre y uniéndolo al propio dolor de su Hijo.

Hasta este momento no he podido coger el ordenador y sólo por unos momentos.
Muy fuerte el tema del dolor, es verdad que él ha alejado a algunos de Dios, sin darse cuenta de que sólo a su lado se pueden sobrellevar las cruces de este mundo de las que nadie se libra, desde Adán y Eva. Sin embargo a otros, a muchos, nos ha servido para aumentar la unión y el amor a Dios y a los hermanos.

Buenas noches nos dé Dios, la nena anda algo resfriada y nos tiene en vilo.
BESIÑOS Y UNIDAD

Maria del Rayo dijo...

El dolor es un medio de santificación muy grande.
Salu2!!

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