lunes, 3 de octubre de 2011

¿PEQUEÑA SABIDURIA?

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Más de una vez lo hemos dicho aquí, más de una vez también lo he visto reflejado en algún blog amigo: ¡Cuanto tenemos que aprender de ellos!
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Muchas veces, los adultos caemos sistemáticamente en dos errores que vienen parejos.
El primero es la tendencia de pensar que el aprendizaje termina cuando nos hacemos "grandes"; y el segundo es concebir el mismo proceso de aprendizaje como una calle de un solo sentido. ¡Cuántas posibilidades nos cerramos tercamente, pensando así!
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Los niños saben reír sin grandes motivos y lo hacen porque están a gusto,  porque son felices, porque se sienten bien... ¿Acaso hemos descubierto ya nuestra cuota de risa... ?
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Los enfados de los niños son pasajeros; pronto olvidan rencores y peleas. Cuando eres niño puedes enojarte con tu amigo pero a los cinco minutos ya estás jugando con el nuevamente..  No hay prejuicios, no piensan nada malo del otro....
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Los niños son curiosos, siempre se asombran por lo nuevo. Y son espontáneos, no tienen pelos en la lengua, preguntan una y otra vez, lo que no entienden....; lo hacen sin complejos, pero también sin "mala idea", solo por el simple hecho de saber:
"¿Por qué estás tan viejo?", "¿Ya te vas a morir?"
"¿Por qué le pegas a la mesa?", "El papá de Javi siempre se ríe. ¿por qué tú no?"
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Su perseverancia a veces es exasperante, pero si nos paramos un poco a pensar, es realmente admirable... porque no se dan por vencidos, ¡nunca!
Cuando estábamos aprendiendo a andar, si que perseverábamos, una y otra vez. Nos caíamos, y nos levantábamos, nos íbamos al suelo y volvíamos a incorporarnos...
Lamentablemente hemos perdido esa maravillosa facultad de hacer lo que tenemos que hacer...., sin miedo al que dirán por los años que tenemos y las canas que peinamos.
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Dejadme que para terminar..., la guinda sea una breve anécdota que ilustra lo dicho y que además confirma que en el plano netamente espiritual también debemos aprender mucho de los peques:
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Carmentxu, es una pizpireta de solo cinco añitos y estaba -como las niñas del vídeo de hoy- muy orgullosa porque podía rezar solita, sin que los mayores la guiaran.
Sin embargo, sus papás la miraban embelesados y la escuchaban para -que no se le olvidase nada-
Así pasó una noche en la que añadió dos frases de su propia cosecha. Había terminado con "Bendice Señor a mamá, bendice a papá, bendice a mi abuelita" y normalmente después de esto, acto seguido hubiera saltado derechita a la cama. Pero esa noche se quedó arrodillada por más tiempo. Finalmente miró hacia lo alto y dijo...:
"Y por favor, Dios, cuídate bien, porque si algo te pasa a Tí, todos estamos perdidos"
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¡Que maravillosa teología infantil!
Afortunadamente, Dios nos sostiene a todos. Es ¡el único que no puede faltar!, es al único del que no podemos prescindir. Es el gran Padre que nos ama y en quien todos nos apoyamos... porque si no... "estamos perdidos".
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Las cualidades de los niños, están a la vista, no hace que nadie nos lo cuente, basta con observar a nuestros hijos; o si tenemos la valentía suficiente, bastaría solo con echar un poco la vista atrás, recordar y rescatar el niño que fuimos, recuperar a ese niño... que sé que todavía muchos..., llevamos dentro.
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1 comentario:

Gran Visigoda dijo...

Cuanta razón tienes y sin embargo hoy en día en muchos sitios se tiene muy poco en cuenta a los niños... si, se les da materialmente todo, lo que necesitan y lo que no hasta llegar a la exageración. Sin embargo, hay niños, que viven con un gran sentimiento de soledad en su interior porque nadie se para a escucharlos...
Un abrazo.

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