miércoles, 3 de abril de 2013

CUESTIÓN DE CANICAS

...
Se cuenta que..., a finales de los 50 en España, todavía se vivieron momentos duros. Aún se sentían los ecos de necesidad de la posguerra. Pronto iba a había empezar a despuntar lo que luego el mundo conocería como el milagro económico español, pero eso sería en la posterior década prodigiosa, en los 60. Nuestro relato tiene lugar en las postrimerías de los 50, en 1958 concretamente (el año de mi nacimiento), y en un precioso pueblo manchego de cuyo nombre no quiero acordarme...
Durante aquellos años, todo el pueblo solía parar en el almacén del Señor Cipriano. "El Cipri", -más conocido así por los lugareños-, tenía un colmado donde el pueblo se abastecía. Por entonces..., la comida y el dinero escaseaban y el trueque -entre gentes sencillas- era práctica habitual. Este hecho me da pié para recordar una vieja anécdota escondida en la memoria y en el alma de los que la vivieron. Tuve la suerte de que uno de aquellos... me la contara en primera persona. Oíd a mi narrador:
"Un día, el buen Cipri me estaba empaquetando unas patatas en papel de periódico como era costumbre, cuando  de repente un niño pequeño entró en la tienda apresurado y jadeante. El chaval era flacucho y su ropa estaba remendada por varios sitios pero muy limpia, eso sí. El mozalbete se quedó mirando como hipnotizado a un cajón de fresas frescas maravillosas. Pagué mis patatas pero confieso que no pude evitar escuchar la conversación entre el Cipri y aquel chavalín.
- "Hola Pedrito, ¿cómo estás?"
- "Hola señor Cipri. Estoy bien. Sólo estaba mirando las fresas… Menuda pinta!"
- "Sí, son muy buenas. ¿Cómo está tu mamá?"
- "Mejor. Cada día más fuerte"
- "¿Hay algo en que te pueda ayudar?"
- "No, señor. Sólo estaba mirando"
- "¿Te gustaría llevar algunas a casa?"
- "No, señor. No tengo con qué pagarlas."
- "Bueno, ¿qué tienes para cambiar por ellas?"
- "Lo único que tengo es esta, mi canica más valiosa."
- "¿De verdad?, ¿me la dejas ver?"
- "Sí tenga. ¡Es una joya!"
- "Ya veo. ¡Mmmmm! El único problema es que esta es azul y a mí me gustan las rojas. ¿Tienes alguna como esta en casa pero roja?"
- "No exactamente igual...., pero casi."
- "Hagamos un trato. Llévate este cajón de fresas a casa y la próxima vez que vengas enséñame la canica roja que tienes."
- "¡Muchas gracias, señor Cipri.. digo.. Cipiriano!"
La señora Patro, la mujer de "el Cipri" se acercó para atenderme y preguntarme si me faltaba algo, pero con una sonrisa en los labios no pudo evitar contarme algo. Casi susurrante, me dijo:
"Hay dos niños más como él en el barrio; todos en situación muy pobre. A Cipri le encanta hacer trueques con ellos por manzanas, tomates o lo que sea. Cuando vuelven con las canicas rojas, y siempre lo hacen, él decide que en realidad no le gusta tanto el rojo, y los manda a casa con otra bolsa de mercancía y la promesa de traer una canica de color naranja o, tal vez, verde…"
Me fui de la tienda, sonriendo e impresionado con este hombre.
El tiempo pasó y por trabajo me fuí a la capital, pero nunca me olvidé de este hombre, de los niños y de aquellos benditos trueques.
Recientemente tuve la oportunidad de volver al pueblo. Mientras estuve allí, me enteré de que "El Cipri" había muerto. Esa noche sería su velatorio y sabiendo que mis amigos querían ir, acepté acompañarles. Al llegar a la funeraria nos pusimos en fila para dar el pésame a los familiares. Delante nuestro, en la fila, había tres hombre jóvenes. Uno tenía puesto un uniforme de militar y los otros dos trajes oscuros con camisas blancas. Parecían ejecutivos. Se acercaron a la señora Patro y cada uno la abrazó y la besó, conversaron brevemente con ella, luego.. uno a uno se acercaron al féretro. Los ojos azules, llenos de lágrimas, de la señora Patro, vieron como los tres tocaban con su mano cálida las manos frías dentro del ataúd. Cada uno se retiró limpiándose los ojos. Llegó mi turno y al acercarme a la señora Patro le dije quién era y le recordé lo que me había contado años atrás sobre las canicas. Con los ojos brillando, me tomó de la mano y me condujo hacia el ataúd.
"Esos tres jóvenes que se acaban de ir son los tres chicos de  los cuales te hablé hace tantos años, me dijo. Me acaban  de decir cuánto agradecían los “trueques”. Ahora que Cipri ya no puede cambiar de parecer sobre el tamaño o el color de las canicas, vinieron a pagar su deuda. Nunca hemos tenido riquezas –me confió-, pero ahora él se consideraría el hombre más rico del mundo."
Con una ternura amorosa levantó los dedos sin vida de su esposo. Debajo de ellos había tres canicas rojas exquisitamente brillantes.
...
MORALEJA (por si... fuera necesaria).
No seremos recordados por nuestras palabras, sino por nuestras acciones. La vida no se mide por cada aliento que tomamos, sino por las cosas que nos quitan el aliento.
Sed generosos con las personas dando lo mejor de vosotros mismos. No esperéis a ofrecer siempre vuestra mejor versión, porque no siempre tenemos una segunda oportunidad para hacerlo. Haced que cada momento (canica) cuente, sea del color que sea. ¡Carpe diem!
...
NOTA. Esta es una adaptación libérrima y "españolizada" de un relato que aparece en varias páginas de la red, al parecer de autor anónimo. Ahora bien..., la persona que me lo ha hecho llegar (muy querida por mí), me dice que esta historia aparece publicada junto con otras narraciones en el libro recopilatorio “Más cuentos con alma”, de Rosario Gómez, editado por GAIA. En cualquier caso, la historieta me ha parecido fantástica, aleccionadora y digna de ser compartida, máxime en estos días en los que las fuerzas me flaquean y las musas... por lo que sea, están volando lejos. Espero sepáis disculpar mis ausencias y mi falta de inspiración. Un abrazo a todos.

*   *   *   *   *

13 comentarios:

Militos dijo...

Bueno, como las palabras mo cuentasn y sólo las acciones, me callo y me pongo a accionar.

BESIÑOS, buena historieta.

Maria del Rayo dijo...

Obras son amores!!
Gracias!!
Unidos en oración.
DTB!!

Militos dijo...

Buenas noches nos dé Dios, querido Arcendo.
Siempre me gustaron mucho las canicas de colorines y ahora más.

Qué ganas tengo de verte recuperado del todo, pero la paciencia todo lo alcanza. La paciencia tuya y los cuidados que tan amorosamente recibes de los tuyos. Un beso para los cuatro.

BESIÑOS DE LEJOS y oraciones cercanas, muy cercanas.

TERE ESCAS dijo...

Por un momento pensé que la historia la habías conocido tú de primera mano.
Muy linda, gracias.
Un abrazo fuerte.

Boss dijo...

Arcen, te he mandado hoy un correo para tí pidiédote de nuevo tu dirección para enviarte algo que tengo para tí ayer, y que aun no me has contestado. Eres el único privilegiado al que se lo he conseguido.

Ya sé que no entras en Facebook, pero entra por favor, para ver lo último que he publicado, que explica donde estuve toda la tarde del día 2 de abril, y lo que conseguí para tí.

Rosa dijo...

Se nos averió el ordenador y hoy vino el técnico, estas máquinas...

Esta historia es muy buena, cuánto pasaría Cipriano viendo al niño relamerse con las fresas, pero como era bueno sabía cómo hacer para que las pudiera conseguir. Hay muchos ciprianos y ciprianas por el mundo, gracias a Dios.

Bueno, tú dices que las musas te faltan, pero siempre nos dejas palabras y obras, como es el estar flojucho y escribir y ser generoso con los demás, yo esto lo considero un ejemplo, y ya está (no te enfades, porque es verdad).

Espero que estés mejor, la quimio te cura, y pronto estarás bien, no te preocupes.

Un abrazo grande, ¡carpe diem!, claro que sí, cada canica cuenta.

Gracias por tu generosidad, siempre.

Militos dijo...

Jo, vaya suerte, Arcendo, ya sé lo que es. Te va a venir muy bien, es una inyección muy eficaz.
Gracias Boss, BESOS.

BESIÑOS ALEGRES

MARISELA dijo...

Querido amigo: no creas por un momento que al no publicar en mi blog o comentar en el tuyo, te he olvidado, no es así, en todas mis oraciones aparece tu nombre, a veces sin pensarlo. Mi grupo me ha preguntado incluso quién es ese hombre con nombre tan peculiar! T recuerdo siempre y te deseo que recuperes las fuerzas prontito. No se si tienes mi emilio, pero está en mi blog, si quieres preguntar algo o hablar, ya sabes que te espero. No me escribas al yahoo, pues ahí no puedo entrar desde hace mucho. Dales recuerdos a tu familia y recibe los de tu tocayo, que ahora anda trabajando fuera. Un beso y que la Virgen te proteja y conforte.
Postdata: la historia es genial, he llorado pensando en todos los Cipri que han pasado por mi vida, incluido tú. Gracias

Sacramento Rosales dijo...

Pues con musas o sin ellas a mi me acabas de rasgar las paredes del alma. Me llevo tu pots y la imagen de él a la comunidad de Blogueros.
Ah y yo que tú le enviaba esa dirección a Bruce ya, jo, si vieras como estaba cuando llegó de venerar la reliquia del Santo :)
Un beso brother y un abrazo sanador.

Marian dijo...

Me ha parecido fantástico Arcendo, la
narración conmueve el corazón. ¡Gracias!
Me he acercado a felicitarte; ¡Feliz
Pascua de Resurrección!Sigo rezando
aunque no venga a verte.
Un abrazo.Dios y la virgen te bendigan.

Rosa dijo...

Mira que hoja de arce más bonita:

http://www.nationalgeographic.es/fotografia/vida-rojo/imagen/hoja-de-arce-caida

Militos dijo...

Hpña, niño mío ¿Cómo van tus fuerzas? para que no flaqueen,te dejo una canica tintada de verde como tu Hoja, con mucha oración y mucho cariño.

BESIÑOS, CAPITÁN.

Anónimo dijo...

. COMO DESARROLLAR INTELIGENCIA ESPIRITUAL
EN LA CONDUCCION DIARIA

Cada señalización luminosa es un acto de conciencia

Ejemplo:

Ceder el paso a un peatón.

Ceder el paso a un vehículo en su incorporación.

Poner un intermitente

Cada vez que cedes el paso a un peatón

o persona en la conducción estas haciendo un acto de conciencia.


Imagina los que te pierdes en cada trayecto del día.


Trabaja tu inteligencia para desarrollar conciencia.


Atentamente:
Joaquin Gorreta 55 años

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