lunes, 19 de mayo de 2008

ABRÁMONOS AL MISTERIO.

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Para mantener el interés de la audiencia, en un discurso o artículo, tienen que concurrir dos circunstancias importantes que cualquier escritor u orador debe plantearse.
La primera premisa sería, el tema a tocar: el fondo. Es decir, la noticia, la crítica, el comentario ha de proporcionar, al oyente o al lector, la sensación de provecho, ventaja o utilidad. No hay otra cuestión más importante que esta, para persuadir a la persona de que el producto de gastar su tiempo va a obtener un buen fruto.
La segunda, sería la forma, es decir, la habilidad en la comunicación del transmisor. Ahí, entran muchos factores determinantes, como son la elocuencia, el tono e incluso el gesto para hacer atractivo y/o divertido el mensaje que se quiere dar.
Continuamente sabemos de muy buenos trabajos que no se les da la importancia debida y no se concluyen como buenos proyectos por no haber contado con una exposición exitosa, y esto se ve en todos los ámbitos.
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Así pues, me atrevo hoy a abordar un tema, que en su fondo es de máxima importancia, pero lo hago con ciertos reparos hacía mis supuestas destrezas explicativas para mostrar un asunto de tanta envergadura. Aunque dicen que la intención es lo que vale, en este caso, ruego de ante mano, indulgencia para con el intento de esta difícil empresa.
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Miren ustedes, no hace mucho tiempo en Holanda se hizo una curiosa encuesta con un alto porcentaje de muestra, la pregunta, aunque pueda, a algunos, parecer obsoleta, era la siguiente:
¿Cambiaría en algo su fé en Dios o en la Iglesia, si Dios fuera una sola persona, en lugar de tres?.
Las respuestas, como cabe esperar y sobretodo con un amplio margen de población, fueron muy dispares; pero casi todas muy desesperanzadoras.
Muchos, que se autodefinieron como ateos o agnósticos, mostraron su desprecio o indiferencia por tal asunto; mientras que otros, aun considerándose creyentes, practicantes o no, también confirmaron la despreocupación e importancia de la Trinidad. El argumento más común, entre estos, es que daba lo mismo, que fuera lo que fuera, lo que importaba era el mensaje. ¡Siendo este, como es, el misterio central de la vida de la Iglesia!.
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Nunca este, ha sido un tema fácil y nunca lo llegaremos a entender en este mundo, pero es dogma de fé, es una verdad que debemos creer, si nos llamamos cristianos. Conocer el misterio de la Santísima Trinidad, nos involucra y compromete.
Sabemos, por la revelación, que hay UN SOLO DIOS, en tres personas distintas entre sí, no por su naturaleza -que es la divinidad misma- sí por su obrar en la historia de la salvación.
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Acabamos de pasar el domingo, donde especialmente la Iglesia nos pone delante este misterio. Todo el Evangelio nos presenta vigorosamente a un Dios único y al mismo tiempo distinto. Que Dios sea así, es algo que no está al alcance de nuestra inteligencia, pero una vez revelado por Jesús, resulta más fácil de asumir. La idea primordial, es que Dios es amor que se realiza en la comunicación continua y mutua entre las tres personas. Y la forma de comunicación entre Dios y los hombres, través de la Trinidad Santísima se encauza gracias a la Iglesia por Él fundada. La vida cristiana comienza en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo: en el nombre de la Stma Trinidad hemos sido bautizados. También la Eucaristía comienza en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Cuando el sacerdote saluda a los fieles, lo hace generalmente con una fórmula trinitaria. Y así sucesivamente la Trinidad, está presente en cada momento de nuestra vida eclesial.
Esta insistencia de Nuestra Madre la Iglesia llama al Misterio, un Misterio presente y eficaz para la salvación porque es el Misterio del Amor de Dios a los hombres. La sabiduría de Dios, nos dice que el Espíritu de Verdad, vendrá sobre nosotros. Por él entraremos en aquella relación de la cual salió el mundo: “Todo lo que tiene el Padre es mío.” (Jn 16:15) El Espíritu Santo nos “declarará” esta verdad y solo él puede traernos a la unión eterna del Padre e Hijo.
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Dios nos ha revelado algo de su íntima naturaleza. Pero no lo ha hecho para que nosotros nos rompamos la cabeza, intentando comprender cómo es posible que las tres personas divinas no sean tres dioses, o intentando hurgar atrevidamente en la propia intimidad de Dios. Dios nos ha dicho como es, no para que nosotros sepamos cosas acerca de Él, sino para que nosotros le imitemos, en donación; en amor, en definitiva.
Ya es tópico constatar que el misterio de la Trinidad suele ser visto por la generalidad de los cristianos como una especie de crucigrama sin solución ("no te metas en trinidades") o como una formulación catequética abstracta, lejana e inoperante. Así se la coloca entre las verdades que quizá hagan pensar pero que no hacen vivir. Con esto volvemos al principio, ¿Cambiaría en algo su fé en Dios o en la Iglesia, si Dios fuera una sola persona, en lugar de tres?, decía, la pregunta de la encuesta. Para mí, personalmente, y no sé, si me he sabido explicar, este misterio es una vivencia esencial. A mi, me conforta mucho, saber que Dios es mi Padre, es mi hermano, y que su Espíritu, me está continuamente infundiendo su Amor infinito.
Así pues, concluyo, haciendo mio, el inicio de la oración a la Trinidad de nuestro querido Papa Juan Pablo II, “Bendito seas, Padre, que en tu infinito amor nos has dado a tu Unigénito Hijo, hecho carne por obra del Espíritu Santo en el seno purísimo de la Virgen María” (Oración completa AQUÍ).
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Tratar a la Santísima Trinidad.

En la calle, eres templo de la Trinidad.

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11 comentarios:

Alawen dijo...

Arcendo, tienes un premio en mi blog
Pasa a recogerlo cuando quieras.

Martha Colmenares dijo...

Arcendo, me ha gustado mucho leer sobre este tema, que se pospone y que es un reflejo de lo que responde a esa encuesta. Y lo que te diré sonará como desesperanzador, pero nuestra religión y nuestra Iglesia siento que se desmoronan por sus mismos creyentes, por nosotros mismos, para incluirme. Los dogmas de fe ya no importan tanto es lo que estamos viendo, y eso en uso de una de tus palabras, es "la esencia". Creo que nuestra tarea o misión, es comprometedora.
Un abrazo, Martha

Alter ego (el otro yo) dijo...

Un novelista famoso pone en labios de una viejecita santa este diálogo con
una sobrinita suya:
- ¿Sabes lo que le voy a decir a Dios cuando me presente ante Él?
- ¿Qué le vas a decir, tiíta?
- Lo primero que le voy a decir apenas lo vea en el Cielo será esto: ahora,
Dios mío, ahora ámame mucho.

D.Jose Maria Escrivá nos enseñó que Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo en perfecta comunión recíproca.
Cuanto más conocemos a Dios en su misterio trinitario, más nos sentimos invitados y desafiados a profundizar en su conocimiento.
Has dado en la "diana" arcen,antes de contestar me empapado los dos vídeos de D.José María,me ha hecho pensar un buen rato.Gracias

Quico dijo...

Arce, San Jose María es Santo y por ello sus palabras me llenan como lo hacen las de todos los que comparten su condición, creo sinceramente que has dado en el clavo. Gracias por haberme hecho entrar, sin querer, en un pequeño estado de reflexión/oración

Militos dijo...

Yo no sé si está bien o regular hablar de esto, ni si a la gente les interesa o no. Lo unico que sé es que es lo que hay. ¿Que no lo entendemos? pues claro. aunque una sencilla ama de casa que fue interpelada por los Testigos de Jehova, sobre este misterio, les respondió: "Mire usted yo no tengo estudios pero si en mi misma familia soy al mismo tiempo, madre, hija y esposa ¿porqué Dios que lo puede todo, no va a ser Padre, Hijo y Espíritu Santo?.

También se dice que ya en el Génesis, cuando el Señor dice: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza", ese hablar en plural podría ser una prefiguración del misterio que más tarde revelaría Jesús.
Yo también prefiero creer en este misterio y este dogma, porque es la forma de que la inmensidad de Dios se nos haga más cercana.

Muy completo tu post.

Estoy convencida que la Iglesia y los cristianos en general vamos a salir muy purificados y fortalecidos después de estas camufladas persecuciones con que intentan desmoronarnos.

Besiños

Militos dijo...

Por cierto yo hice la Primera Comunión en la festividad de la Santísima Trinidad pero un ventisiete de Mayo.
Besiños

Militos dijo...

Echo en falta algo.
Besiños

Martha Colmenares dijo...

Arcendo, me gustaría tu opinión:
http://www.marthacolmenares.com/2008/05/20/interpretacion-magistral-de-dudamel-y-los-miedos-cuando-las-purgas-de-stalin-videos/

Militos dijo...

Buenos días Arcendo: voy a estar casi todo el día fuera, como ayer, con los ingleses. No te extrañe si no me ves por tu Hoja. Pienso en tí.
Besiños

JORGE dijo...

La Virgen también nos lleva a la Santísima Trinidad, al aceptar la voluntad del Padre, recibiendo al Espíritu Santo, para recibir en su ser a Jesús (Dios hijo).

Pues a seguir su ejemplo.

Gracias y bendiciones

Aguijón dijo...

Me han gustado vuestros comentarios y sobre todo el Post de Arcen.
un abrazo,

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