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Estamos en el año de la fe. Y si bien,
durante el recorrido de mi vida he tenido múltiples ocasiones en las que la he
podido experimentar...; nunca como en este último tramo de mi caminar.
Mi
enfermedad, ha sido... un puente con DIOS. Yo jamás había rezado tanto.
No ha sido, ni está siendo una etapa fácil. Desde
que supe la noticia, un cúmulo de angustias, incertidumbres y miedos, siempre
me quiso hundir... solo salí a flote por la oración y los Sacramentos.
Ciertamente sentí la mano de Jesús tirando de mí, impidiendo que esas aguas me
ahogaran. Los meses, semanas y días antes de la operación no dejé de rezar, ni
tampoco de sentir la oración de los míos.
Aunque
tuve momentos malos, ¡En ningún momento perdí la esperanza!, enseguida (sin
mérito alguno por mi parte) me secaba las lágrimas y trataba de esbozar una
sonrisa para animar a los míos...
Ahora ya, después de la operación..., los
sentimientos contradictorios -pena/alegría-, vuelven con fuerza. Sigo rezando,
pero no puedo evitar los ratos en los que me siento solo..., ¡cuantas veces,
habré dicho lo de "Señor mío, ¿por qué me has abandonado?"
Ha
sido duro.., (aunque sé que después volverá a crecer) ver como se me cae el
pelo, casi a mechones. Ha sido muy complicado mantener el tipo y el humor con
todos los malestares y angustias de las sesiones de quimioterapia; no es
tampoco agradable ver rajado tu cuerpo de parte a parte; no están siendo
fáciles las digestiones y la adaptación de mi "nuevo" esófago.
Os contaré una pequeña anécdota. Uno de los
recuerdos, casi traumáticos, que guardo de mi niñez fue de una vez, en el que
siendo yo muy pequeño, para evitar que yo me acercara a un perro callejero, mi
madre me dijo.... "como te muerda y te dé la rabia te van a tener que
poner 50 inyecciones en la tripa"...
¡Que
sensación quedó de aquello, que todavía la guardo en mi memoria!..,¡Que
miedo me daba..!, aquello de las inyecciones en esa parte del cuerpo me parecía
inconcebible y aberrante....
Pues
bien, resulta que ahora, por mi insuficiencia venosa y durante todo este
tratamiento que ahora sigo, tengo que ponerme diariamente una inyección de
heparina... ¡en la tripa!
Y por
si fuera poco, cuando ando bajo de defensas, he de ponerme otra inyección
reconstituyente, ¡también en la tripa!. DOS AL DIA. No sé cuantas llevaré pero os aseguro
que más de 40, andarán por el centenar o más, y ADEMÁS me las pongo yo. ¿Quien
lo iba a decir a mí?. Pero os aseguro, que todavía me cuesta un montón, tengo
la tripa como un mapa, y no está siendo nada fácil.
¿Como se va superando todo eso?... ¡Con fe!, AMISTAD (vuestro inestimable apoyo), oración
y sacramentos, no hay más camino que ese. Si antes os decía que
"notaba" la mano del Señor salvándome de mi naufragio seguro; ahora
os digo que, cada vez que me pongo una de esas inyecciones, pienso (salvando
mucho las distancias) en los clavos de la pasión... y ofrezco, todo eso que
tanto me cuesta, por los míos y por los que tanto están rezando por mí.
Pero
insisto, no me quiero apuntar tantos, porque no tengo mérito alguno. Solo
quiero contar mi experiencia, y esta es, de continuo AMOR de DIOS.
Mi experiencia en este camino, gracias a DIOS,
es que me he encontrado con tragos amargos, pero en pocos momentos ha habido desesperación.
Aunque no entiendo muchas veces los porqués..., mi esperanza se basa en mis experiencias
de amor, ya vividas... El truco que uso para mantener esa esperanza y que
me funciona, es tirar de memoria:
Recordar
las veces que DIOS ha actuado conmigo, los muchos "cánceres" (del
cuerpo y del alma) que me ha curado. Los bienes (empezando por mi familia) que
me ha dado...
¿Cuántas veces se me mete el enemigo metiendo cizañas y pensamientos
negativos?
Es
decir.... si esto no sale
"mal", si esto no sale tal como estoy pidiendo, después tendré que
dar la razón a quienes piensan que rezar no sirve de nada, que no hay nada...
Ciertamente
DIOS a veces se esconde, pero es precisamente ¡cuando
hay que tirar de la fe, que decimos profesar en los momentos buenos!
La
paz, la tranquilidad absoluta..., no me va a llegar por saber -lo que va a
pasar con este momento concreto de mi vida- sino cuando yo aprenda de verdad a
descansar en las manos amorosas de Dios...; en esa providencia que, RECORDANDO
tantos otros momentos de mi vida... NUNCA me ha dejado de asistir.
Seguramente, afrontaré esta semana que comienza, una
nueva etapa de mi tratamiento, Y lo hago con ese ánimo.
Solo
le pido a DIOS, en este AÑO DE LA FE, seguir contando con su presencia constante, -aunque yo...-a veces-
no la vea. Bendito sea DIOS, ¡siempre!
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El vídeo que hoy completa este post, es un regalazo
de mi gran hermano de fe, BRUCE. Como
él mismo dice, es un tema que habla de pasarlo mal, de sentirse atrapado, pero
al mismo tiempo con la garra de querer luchar, de saber que se va a salir de
cualquier dificultad. El autor no podía ser más que del "otro" Bruce
(a cual más auténtico)... y la canción se llama TRAPPED.
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Pdta final. Perdonad
que escriba tanto y tantas veces del mismo tema, pero es lo que ahora tengo más
presente. Es lo que estoy viviendo más intensamente y siento la necesidad de
compartirlo.
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