jueves, 22 de mayo de 2008

LA ENCRUCIJADA DE UNA NECESARIA REVOLUCIÓN

Como era de esperar mi post anterior ha causado cierta controversia y posiciones encontradas.
A todos, respeto y a todos agradezco los comentarios, porque todos han sido hechos desde la mesura y con el cariño debido a Nuestra Santa Madre, la Iglesia.
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Se me ha dicho, que lo que exponía en ese comentario, es una versión muy parcial y aun reconociendo que es muy particular, pues es mi opinión personal, creo que es “vox populi”. De hecho, hoy mismo aparece en Libertad Digital, un artículo bajo el título “¿Existe una ofensiva progresista en la Iglesia en España?”, ahonda en parte en lo que quise expresar.
De hecho, se ve, se siente, se palpa, ese cisma creciente, hay “demasiadas iglesias”, la unión en torno a Roma, es mucho menor que hace algunos años. Y aunque, efectivamente, se note un renacer espiritual en ciertos sectores de la juventud, este es consecuencia del lógico cambio generacional en cualquier institución humana y de la preocupación de algunos padres, que nos afanamos en transmitir los valores que recibimos de nuestros antecesores. Pero este mensaje, llega cada vez con menor fuerza a nuestros jóvenes, posiblemente por la falta de autenticidad de nuestros actos; y el eco es tan escaso que, desgraciadamente impide que –la buena noticia- tenga una difusión masiva entre nuestros chavales, tanto es así, que las vocaciones a la vida espiritual han caído en picado, y no nos engañemos, muchos, casi todos los que acudimos a los actos religiosos ya peinamos canas; basta pasarse por cualquier parroquia para comprobarlo.
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Otro dilema es, sobre la conveniencia o no, de airear nuestros “nuestros pecados” a la vista del gran público. Aunque el gran público, ya conoce nuestras luchas, y muchos se jactan de ellas, una de mis queridas comentaristas, teniendo en cuenta que la Iglesia es Madre, me hacía la siguiente reflexión: “Si yo viera que mi madre terrena tuviera esos defectos, no los sacaría a relucir”. Sin embargo, pienso yo, tampoco le permitiríamos, por cariño, ir de forma indecorosa, o salir a la calle con algo que fuera objeto de mofa o desprecio. Ciertamente “no se trata de tapar, sino de ayudar”, pero a veces la ayuda viene desde el autoconocimiento y desde las informaciones, que puedan llegarnos desde “fuera”. Sobre el tema de hablar directamente con los “infractores”, el certero comentario de Aguijón, dice mucho de esto, y yo por mi parte, he de decir que lo llevo advirtiendo a mis “pastores”, por activa y por pasiva, y tras una farisaíca sonrisita, la callada por respuesta, cuando no el agrio comentario en forma de pregunta:
- ¿aquí, quien sabe de teología y de liturgia más, Usted o yo, que la he estudiado?-.
El tema, es espinoso, y me recuerda mucho al famoso cuento de “El vestido nuevo del emperador”, vamos en pelota picada y sólo la voz inocente de un niño se atreve a gritar a los cuatro vientos…¡va desnudo!, ¡va desnudo!. Algo así nos pasa, todos lo vemos, pero nadie se atreve a decir nada.
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Pienso, y por eso hablo, que no debemos callar, y hablo desde el pesar que me produce esta situación, parafraseando a Unámuno, me duele la Iglesia, porque no me gusta, no me gusta su situación actual, sufro con ella, porque la amo. Como también sufro por España y hablo de sus males en este blog, me siento en la obligación de denunciar estos hechos, desde los medios que tengo.
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Quiero a la Iglesia de Roma profundamente, pero desde hace algunos años, a pesar de la sabia y amorosa dedicación de los dos últimos Papas, de sus viajes, de su incansable trabajo de evangelización., de sus certeras encíclicas, de sus vibrantes discursos, de su ejemplo de generosa vida en servicio a La Palabra; A pesar de todo, parece que la Iglesia está desorientada, no encuentra el rumbo.
La Iglesia es Misterio, como Misterio es Dios. Es Autoridad, como Autoridad Suprema es Dios, Es Amor, como Dios es El Amor. Algunos en su afán de acercar, de atraer, de allegar, han desvelado el halo del misterio, han rebajado su autoridad y la de Dios y han convertido el amor en una sarta de prácticas ñoñas de liturgia relajada, monótonas, y faltas de todo aprecio; imposible que tenga, esta iglesia, la facultad de atraer o conmover.
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Quisiera ser optimista y reconocer también que, también he asistido a celebraciones donde he vivido realmente mi fe. He confesado con sacerdotes muy santos, he asistido al Bernabeu para oír al Santo Padre y he oído, sentido, llorado, rezado con sus encendidas palabras que nos dirigió, a los entonces jóvenes.
Juan Pablo II, a pesar de todo, nos alienta, «El mal no es ni fundamental ni definitivo: creer esto distingue al cristianismo tajantemente de cualquier forma de pesimismo existencial». (Cruzando el umbral de la Esperanza).
Sin embargo los ataques de “los otros”, son furibundos, la educación laica, el permisivismo sexual salvaje, los ataques a la vida con leyes como la del aborto y proyectos como el de la eutanasia, la gran conjura contra la familia, y la autorización para la experimentación con embriones; no son simples disposiciones que harán del mundo un lugar mejor o más libre; son agresiones premeditadas contra la esencia misma del hombre. Estamos sin duda sobrepasando los límites de la protección de la vida humana y urge una reacción contundente.
El mundo está viviendo días críticos, se trata de una guerra oculta contra el hombre y sus principios más elementales, y sin coherencia, firmeza y unidad, no haremos nada por remediar estos males.
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La solución a toda esta catástrofe está en nuestra mano, -dice Jesús: “Más yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.” (Mt 16, 18)- La unión a Roma, es fundamental, para retomar el camino.
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Si reivindicáramos con Pedro, la dignidad de la persona y encumbráramos a Dios Creador y Salvador en la cima de todas las actividades humanas, estaríamos en disposición de reconquistar la libertad y recobrar el verdadero sentido de la vida. O hacemos una revolución espiritual por el hombre o no haremos nada, esa es nuestra gran encrucijada. No nos podemos callar, no debemos.

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8 comentarios:

Militos dijo...

Querido Arcendo: salgo ahora mismo y prefiero dejar para la playa el contestar. Sólo he echado una ojeada.
Te digo lo mismo que a caballero. parece que después de confesar que sois mis "prefer", os largais dos post, bueno con este tres con los que no estoy del todo acorde.
Me voy, espero poder conectar en el mar.
Que te portes bien entre tanto.
Besiños

Y por lo que veo voy a ser la unica en "agere contra"

Alawen dijo...

Arcendo, te iba a dejar este comentario en el post anterior, pero creo que corresponde en éste. Tienes, a mi juicio, toda la razón. Es un tema éste que debido quizás a mi temperamento inflamable no he tocado nunca, sobre todo por no hacer más "pupa" de la que ya se está haciendo.
Una cosa que quería señalar: Hay un grave problema de orden en la jerarquia eclesiástica, con casos como los de la parroquia "roja" de Madrid u otro todavía más sangrante en Tarragona, en los que las soluciones no se toman o se toman a medias. Para mí es importante, siempre lo ha sido, la claridad en el pensamiento y en la exposición, y creo que se está jugando mucho a las escondidas por parte de algunos que deberían tener mano dura ante actitudes completamente irresponsables y escandalosas. Y no quiero seguir, porque como ya te he dicho, prefiero dejarlo en "generalidades".
También tienes razón en que no nos esforzamos lo suficiente, en ocasiones, dando ejemplo con nuestra conducta. Yo la primera.
Un abrazo.

JORGE dijo...

Apreciado en Cristo Arcendo,

Pienso que la Iglesia es santa, aunque sun miembreo no siempre lo seamos. Sin embargo estamos llamados a ser santos, y Dios siempre nos espera, como el Padre mira por la ventana esperando que algúndía regrese el hijo pródigo.

Nosotros somos parte de ese Cuerpo Místico de Cristo que es la Iglesia, y Dios es providente, y Él sabe sacar la más bella flor incluso desde la agresiva espina de un cactus.

La hora es difícil, pero tenemos la fe, y eso nos anima a prever lo que esperamos.

Pues a seguir trabajando por santificar a nuestra Iglesia, que lo único que necesita el mal, es que los buenos no hagan nada.

Gracias y bendiciones

Alter ego (el otro yo) dijo...

Yo puedo decir a través de una opinión lo que creo, lo que me sirve, lo que aprendí;es necesario hablar y actuar en paralelo ¿como? nuestro blog es nuestra arma de defensa.

Más que una guerra oculta es una destrucción de nuestra dignidad y principios que están aferrados en destruir nuestra fe católica.
recibe mi cordial saludo y gracias por tus comentarios en mi blog.

Militos dijo...

Te advierto que no sé que saldrá hoy de este comentario. Por si acaso prepara el paraguas.
dices que tu post anterior ha causado controversia pues yo no veo que haya tanta.
Para empezar hasta que Roma no diga estamos a las puertas de un cisma, yo no lo diré.
Lo primero que habría que hacer sería un estudio con números para comprobar si los curas errados son tantos commo decis. Los casos particulares no me valen porque eso es como cuando se defiene el aborto o el divorcio o lo que sea con la musiquita de: es que la pobrecilla o el pobrecillo...
Ahora explícame cómo vais a hacer esa revolución en el seno de la iglesia´. ¿No habíamos quedado que para cambiar al mundo teníamos que cambiar uno a uno?. En la iglesia hay que hacerlo de otra forma?, ¿echando a los "malos" a la calle?. Ten en cuenta que Jesucristo no echó de su lado ni al propio Judas hasta que él tomó la decisión de ahorcarse.
La Iglesia de Roma tampoco va a tomar esa decisión y nosotros no somos nadie para hacerlo. El papa ofrece sus enseñanzas a todos y si ellos no las siguen está claro que ya están apartados de la Iglesia. Los cristianos que van tras ellos puede que lo hagan por ignorancia o por malicia como algunos famosos que conocemos y que quieren hacerse notar.
La verdad es que no me encuentro hoy muy despejada para este tema tan profundo y tan doloroso.
Se debe decir al que tengas cerca o ir a buscarlos si prefieres, lo que hace este "señor cura" no es católico y si tu quieres serlo no puedes seguirlo, si te hacen caso bien y si no también. Pero rasgarse las vestiduras y generalizar no me parece lógico.
Bueno ya te he dicho que no estoy muy fina de mente esta noche. Lo que si digo s que mi madre la Iglesia es la única voz que está dando la cara en este mundo de Dios. y por eso se está echando encima a los políticos. Ni el PP de antes de su desbarajuste. La Iglesia dice que no se puede votar a partidos que no cumplen los mínimos exigibles para un católico y ¿qué hacemos nosotros?, votamos un partido que aprueba el aborto, el matrimonio gay...
¿Cómo explicar a nuestros hijos que así vamos a hacer una revolución, un mundo católico puro? o ¿ que así ponemos al Salvador en la cima de todas las actividades humanas?, el mal menor para todo menos para la Iglesia.
Bueno creo que no voy a seguir porque vuelvo a decir que mi controversia debe ser grandísima, ya que no veo mucha más por aquí.
A la Iglesia la hacemos santa cada uno de nosotros con el Espíritu Santo que la asiste y nos asiste si acudimos a El. Si hay malas hierbas cuando las buenas hayan crecido suficiente, no en número, sino en calidad, será la hora de arrancarlas.
Ya sé que hoy no me merezco las buenas noches.
Pero los besiños desde el mar espero que te lleguen

Militos dijo...

Me ha quedado una duda y es que a lo mejor estoy dando la impresión de que defiendo que los sacerdotes hagan lo que les parezca en sus parroquias y que "to er mundo es gueno". Sé lo que hay en la viña del Señor, lo que defiendo es que la Iglesia es Santa. Y que no es suficiente que unos cuantos curas no lo sean, ni que muchos de los laicos tampoco lo seamos, para anunciar catastrofismos dentro de la Iglesia.
Ya me he desvelado.
Besiños

ARCENDO dijo...

Querida Militos, no hay paraguas que valga, y por supuesto que hay discrepancias, la tuya, que con la tuya me basta y sobra. Tiene tanta importancia para mí, como si fueran un millón de discrepancias, en esa estima te tengo.
Quisiera decirte que, al fín y al cabo, por lo que dices, en el fondo estamos de acuerdo, así que la discrepancia se queda en sano debate, de dos personas que lo que quieren es lo mejor entre sí y por supuesto para la Iglesia.
Claro que no hay que generalizar, pero lo que hay es lo que hay y no es cuestión de quedarse quieto y ponerse la venda. Claro que hay mucho bueno, menos de lo que tú y yo querriamos, pero también hay mucho malo, más de lo que ya estamos dispuestos a soportar.
Por supuesto que la rebelión, revolución, o como quieras llamarlo debe venir desde dentro, - de dentro- como tu blog, y creo que eso lo he dejado claro en este y otros posts. Oración-personal. Frecuencia de los sacramentos-personalmente me lo aplico, y después acción.
Y yo entiendo esa acción, empuñando las armas que tengo en mi mano, es decir mi libre albedrio para poder contar e informar de lo que veo, no para airearlo, sino para corregirlo. Posiblemente pueda estar equivocado, pero lo hago, creo que lo sabes, con la mejor de las intenciones.
En lo que también te voy a dar la razón, entonando un MEA CULPA, con letras grandes, es en el apoyo que le estamos dando a los partidos que no casan con nuestras ideas. Con la excusa del voto al mal menor, posiblemente estamos pecando de tibios malamente.
Por último, quisiera, de momento zanjar este debate, ya habrá más con toda seguridad. Claro que te mereces las buenas noches, esta y todas, porque como dije antes, al fín estamos de acuerdo en muchas cosas y en las que no, es lógico, no somos clone, y además es bueno porque como dice Caballero, así se esto, anima esto un poco.
Que el Espíritu Santo, nos ilumine y aumente nuestra amistad….¡tachalo!, pon mejor HERMANDAD, y el cariño que ya nos tenemos. Besiños a tope, querida hermana mayor.

Aguijón dijo...

Joroba, como está el patio...

Por cierto, creo que es bueno hacer lo que uno pueda por mejorar su sociedad y su Iglesia.
Pero hay que tener discreción, a mi me joroba mucho lo que os comenté del cura ... pero ... se lo dije a él y no hace nada... no creo que deba ir a ver al obispo, no por algo que quizás para otro es tan pequeño. A mí no me gusta el "autoservicio" en la comunión. Soy muy escrupuloso, quizás demasiado pero para recibir al SEñor me gusta hasta lavarme los dientes antes de salir de casa para ir a Misa. Es una tontería pero creo que es un detalle, fioretto que dirían los italianos.
Esperemos que no haya cisma alguno... siempre acaban en división.
Os mando un abrazo y rezo un acordaos por vosotros.

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