miércoles, 6 de mayo de 2009

CLARO OSCUROS.

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A la vista del comportamiento sorprendente de la “justicia” española, que al tener poco que hacer (¿?), se plantea ahora investigar la postura de Franco ante los crímenes nazis, (Ver enlace); y también a raíz de una serie de comentarios de varios amig@s en uno de mis últimos post, que provocó cierta polémica (Ver enlace); me dispongo en este post a reflexionar sobre el concepto de Justicia y más concretamente sobre una justicia única, singular y tan peculiar, que a diferencia de la “humana”, el que se acusa y se arrepiente, siempre sale absuelto y libre; porque no hay un Juez igual. Por supuesto, me refiero a la Justicia de Dios.
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La justicia en términos humanos se entiende como “dar a cada uno lo que le pertenece”; los humanos buscamos y deseamos justicia, desde siempre, porque sin duda, es lo equitativo, es lo procedente, es algo bueno. Dar a cada uno lo que le toca, premio al que cumple y castigo al criminal, es o debiera ser lo lógico, en cualquier caso.
Los hombres hacen y deshacen durante su vida cientos de actos de justicia, tanto es así, que por la bondad del concepto, la consideramos un valor…(a veces devaluado).
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Si esto es así desde el plano humano, ¿No ha de serlo también para Dios?.
De acuerdo que Dios se mueve por unos parámetros infinitamente superiores a los nuestros, en los que el Amor y la Misericordia son sus señas de identidad, sin embargo esta Justicia divina, lo es, porque efectivamente dá a cada uno según sus merecimientos, según su conducta libremente elegida; porque esa es la esencia del mismo concepto de justicia. Claro que Dios es justo, porque si no fuera justo, ya no sería perfecto, y si no fuera la perfección misma, ya no sería Dios.
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Racionalizándolo así, de forma tan puramente “humana” y además apoyados en la Revelación, que se nos ha dado, podremos llegar a comprender, si quiera un poco, la existencia de los premios y castigos, también de la “otra vida”, o sea hablando en cristiano, de la existencia real, ¡por justicia!, de cielo e infierno (ausencia eterna de la presencia de Dios).Una vez, asimilados por la razón humana, pero sobre todo por la fé, la existencia de esos dos estados antagónicos, cielo e infierno, nos surge un nuevo y revolucionario concepto de la inmensa misericordia divina y también de su justicia: el purgatorio.
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Hace poco, se ponía en duda la existencia de ese lugar terrible, pero esperanzador. Sin embargo, también tiene su lógica, su argumentación.
La negación del Purgatorio no es nueva, su existencia siempre fue rebatida por los “hermanos” protestantes; lo que precisamente llama más la atención ahora es que muchos que se dicen católicos también discutan sobre lo que es dogma.
Bien es verdad, que últimamente, hasta algunos presbíteros “católicos”, hacen la religión a su manera, planteando casi toda la vida de Jesús como si todas fueran parábolas, negando los milagros; la multiplicación de los panes y los peces, pongo por caso.
Sin embargo, la teología, la buena teología y el Magisterio de Nuestra Madre, la Iglesia, dicen que Jesús habló en parábolas, sí, pero que también hizo verdaderos y reales milagros; y por supuesto también nos habla muy claro sobre la existencia del cielo, del infierno y hasta de ese “mundo” intermedio, del cual estamos hablando aquí y en el que vamos a seguir ahondando.
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La pregunta siguiente sería: ¿quedaría explicada, en su totalidad, la justicia de Dios con tales castigos “absolutos” y tales premios “absolutos”?...
Eso solo sería posible si los hombres muriesen –siempre- absolutamente buenos o absolutamente malos; es decir, eso solamente tendría su explicación en un mundo ¡ficticio! en el que la conducta humana no tuviera matices o intermedios.
¿Sería posible creer que todo hombre o mujer, cuando mueren, mueren perfectamente buenos o rematadamente malos?; en el primero de los casos, muy pocos creo alcanzan (excepto María que quedó preservada de pecado) ese estado ideal de pureza inmediata en la hora de la muerte. Está claro que la mayoría estamos o estaremos en ese status, y está claro también pues, que habrá almas que al salir de esta vida no estarán todo lo puras que se requiere para disfrutar de un acto continuo de Dios, pero… ¿sería de justicia condenarlas a las penas eternas por ese estado de relativa imperfección en las que se encuentran?; es pues así, de lógica, la existencia de un “lugar” donde se extingan esas deudas de amor, que llamamos purgatorio, lugar de purga, de limpieza, de purificación.
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- Así lo ha enseñado la Iglesia desde siempre:
El purgatorio es doctrina de fe formulada en los Concilios de Florencia (cf. DS 1304) y de Trento (cf. DS 1820; 1580).
Y más recientemente, el Concilio Vaticano Segundo hizo profesión de fe en la Iglesia Sufriente diciendo: "Este Sagrado Concilio recibe con gran piedad la venerable fe de nuestros hermanos que se hallan en la gloria celeste o que aún están purificándose después de la muerte".
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- Así lo enseñan las Sagradas Escrituras en distintos pasajes:
"Muchos serán purificados, emblanquecidos y refinados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos comprenderá, pero los entendidos comprenderán". Daniel 12:10
"A este tercio lo meteré en el fuego, lo fundiré como se funde la plata, lo probaré como se prueba el oro. Él invocará mi nombre, y yo lo oiré. Yo diré: 'Pueblo mío'. Él dirá: 'Yahveh es mi Dios'". Zacarías 13:9
Cuando vayas con tu adversario al magistrado, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al alguacil y el alguacil te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo.” Lucas 12,58-59… etc., etc., etc.
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- Así lo enseña el Catecismo ACTUAL de la Iglesia Católica:
1030. “Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo.”
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- Y así lo han creído durante siglos millones de santos y fieles, a lo largo de la Historia, que siempre han aconsejado orar por las almas del purgatorio.
San Gregorio Magno dijo: "Si Jesucristo dijo que hay faltas que no serán perdonadas ni en este mundo ni en el otro, es señal de que hay faltas que sí son perdonadas en el otro mundo. Para que Dios perdone a los difuntos las faltas veniales que tenían sin perdonar en el momento de su muerte, para eso ofrecemos misas, oraciones y limosnas por su eterno descanso".Y también, cuentan del mismo San Agustín que su madre Santa Mónica lo único que les pidió al morir fue esto: "No se olviden de ofrecer oraciones por mi alma".

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Así pues, en vista de tales enseñanzas, podemos deducir:
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- Que, de las opciones que tenemos para después de la muerte, el Purgatorio es la única que no es eterna. Las almas que llegan al Purgatorio están ya salvadas, permanecen allí el tiempo necesario para ser purificadas totalmente.
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- Que, en los tres casos, cielo, infierno y purgatorio, se trata de haber descubierto el fuego del amor de Dios, disfrutando de él, perdiéndolo para siempre o sufriendo mientras se espera algún día gozar de él.
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- Y que este es un dogma basado precisamente en la infinita Justicia de Dios y de su misericordia ante nuestras miserias, ante nuestras debilidades, precisamente ante nuestros CLARO OSCUROS cotidianos; cimentado en su inmenso Amor hacía nosotros.
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Por eso, en lo tocante al purgatorio, ni es cuestión de pasar de él y silenciarlo, porque no esté de moda, ni por supuesto, de negarlo; más bien de creer en el, pidiendo a María madre y corredentora que nos socorra en aquel trance, pero no porque lo manden los curas, sino Cristo y su Iglesia.
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Ahora bien, sería también recomendable recordar que también podemos empezarnos a purgar en esta vida. Por eso en los momentos de sufrimiento deberíamos tener en cuenta aquello de que no hay mal que por bien no venga. Aceptemos el dolor del cuerpo y del alma como una purificación anticipada de nuestros pecados.
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Para finalizar, este largo y espero que provechoso viaje en recuerdo de esta extraordinaria realidad, permitidme una pequeña “frivolidad” dedicada a los buscadores de lo sorprendente.En Roma, a orillas del Tiber, existe una curiosa Iglesia, llamada “Del Sagrado Corazón del Sufragio”, que alberga nada menos que “El pequeño museo de las almas del purgatorio”. (
Ver enlace).
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Allí se encuentran objetos que recogió el padre Vittore Jouet en 1897, para demostrar la existencia del más allá y el sufrimiento de las almas del Purgatorio. El museo ocupa lo que antes era una capilla consagrada a Nuestra Señora del Rosario. El 15 de septiembre de 1897 se incendió y, cuando se aplacó el fuego, los creyentes notaron sobre una pared la imagen de un rostro que se dice es de un alma del Purgatorio. Esto inspiró al padre Jouet a viajar a través de Italia y otros países para buscar otros testimonios sobre las almas purgantes. Dicen que sus testimonios impresionan, será cosa de visitarlo, para ir haciendose una idea… ;-)
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8 comentarios:

Militos dijo...

No me pongas esta canción de Clapton porque remueve mis cimientos más sensibles. ¡Cómo cambio luego!
El post es muy intenso y conveniente, sobre todo por la polémica del otro día. Yo si algo tengo claro es la existencia del Purgatorio, me parece la prueba mayor de la Misericordia divina.
No podemos juzgar a nadie, ni presumir de los destinados al infierno o al cielo, lo que no cabe duda es que la justicia y el amor de Dios son los dos platos de una balanza que Él maneja sin error alguno, segun su sabiduría infinita, los demás estamos en la inopia para opinar sobre nadie en concreto.
De diez, Arcendo.
Curioso el museo de almas del Purgatorio, a mi no me apetece verlo, prefiero esperar a llegar a él.

Un beso

Guerrera de la LUZ dijo...

El Purgatorio es un regalo de la Misericordia Divina, pero yo desde luego no pienso ir.

Espero saber aprovechar al máximo todos los tesoros de indulgencias que nos ofrece la Iglesia y que son numerosísimos para pasar de largo y caer rendida en los brazos de Jesús; aunque ya ves... si ahora mismo me diera un fitongo y me muriese, me iría de cabeza una buena temporadita.

Recomiendo a todo el mundo el libro maravilloso de María Vallejo-Nágera: "Entre el cielo y la tierra", yo desde entonces me acuerdo muchísimo de las almas del purgatorio, pobrecitas... :( _por cierto que María me ha contado un montón de cosas de la Iglesia esa de Roma donde está el Museo... las historias son impactantes.

Un abrazo grande. Genial el tema, me encanta.

monocamy dijo...

Excelente y estupenda exposición. Sin embargo, tengo que enmendar la plana. Y creo que es sencillo de entender:

Dios es un ser perfecto, por tanto no puede aplicar un castigo absoluto a un ser al que ha creado imperfecto voluntariamente, responsabilizándolo de su destino, porque desde ese instante dejaría de ser justo. Dejaría de ser justo porque inevitablemente el error humano sobreviene por la imperfección impuesta: un ser perfecto NO FALLA. Dejaría de ser justo porque delega en el hombre la responsabilidad de elegir y el hombre ha de elegir con la tara de la imperfección. ¿Las potencias del alma, que he leído en otros artículos? las que ÉL mismo ha decidido darte, que parece que lo "olvidamos" ¡te las dio ÉL! Y si te ha dado pocas... ¡te ha dado pocas ÉL! ¿cómo te va a castigar luego por errar? me parece incluso una broma de mal gusto. ¿El albedrío? por favor... ¡si vosotros mismos decís que lo tiene todo presente! ÉL sabe cuál es tu final incluso antes de crearte ¿qué opciones se supone que tienes y tenemos, pobres necios humanos? es clamorosamente ilógico.

Así que al ser ilógico no sería justo y al no ser justo no sería perfecto y, por tanto, no sería Dios. La pregunta que hay que hacerse es ¿por qué nos ha creado imperfectos, pudiendo hacernos perfectos? evidentemente es por algo. Tiene que haber alguna razón, algún motivo. Tiene que haber tenido en cuenta las posibles elecciones equivocadas. ¿Por qué lo ha hecho así? Averígualo. Averiguadlo.

Ahora es cuando surgiría el gran problema: esta lógica irrenunciable que acabo de exponerte (lo digo exclusivamente porque he aplicado los mismos criterios y premisas que has aplicado tú, de modo que necesariamente habrías de estar de acuerdo) choca de frente con lo que tu doctrina enseña al respecto y tipifica como dogma, es decir, como verdad también irrenunciable ¿Qué harás ahora...? Resuélvelo. Resolvedlo.

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Aunque vosotros no os dais cuenta, si lo pensáis un poco sois bastanta duros a la hora de recrear a dios, de hablar de él. Quiero decir y vuelvo a preguntarlo una vez más ¿vosotros habríais hecho así las cosas? ¿habríais previsto finales fatales y castigos, separaciones de vínculos, tieneblas, rechinar de dientes? Vosotros conocéis poco el amor, todos los humanos lo conocemos poco, apenas lo experimentamos como un sentir, un sentimiento, es difícil definirlo, es ambiguo en matices (amor por los hijos, por la pareja, por la vida, etc...). Sin embargo, el hecho de experimentarlo, aunque sea como bebés espirituales, nos legitima para hablar con cierta autoridad de él, la que brinda la experiencia. Todos vosotros habéis sentido amor en alguno de sus matices, incluido el espiritual. Decidme claramente ¿habríais hecho así las cosas, un mundo así, unos finales así, un dolor así, con el poco amor que sois capaz de sentir y sentimos, el que nos permite nuestra limitada condición humana? ESTOY SEGURO DE QUE NO, de que si tuvieseis el poder necesario habríais hecho un mundo y un sistema de cosas maravilloso, amable, lindo, divertido, en fin... feliz. Si me equivoco al respecto, por favor, no dudéis en corregirme...

Bien, ahora multipliquemos nuestra limitada y humana capacidad de amor, originalidad y misericordia por... no sé... ¿por infinito? ¿Quién resulta? ¿Quién aparece? ¿Quien ostenta esas cifras? sólo, única y exclusivamente ¡DIOS! Vuestro Padre. Nuestro Padre. Papá. Abbá.

¿Por qué demonios estáis tan seguros de que lo ha hecho así? ¿es lo que os dice el corazón? ¿seguro...? ¿es precioso así? ¿es como lo haría ÉL, que es infinitamente sabio? me gustaría que tuvieseis el valor de preguntároslo, aunque quedase en secreto (excepto para ÉL, obviamente).

Un saludo Arcendo y un saludo a todos, espero que estéis bien.

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P.D.

[Marisela, muchas gracias, ya te he respondido].

ARCENDO dijo...

Monocamy, agradezco mucho tu opinión, pero también quiero zanjar ciertas polémicas que duelen. Me duelen a mí y a mis amigos, y además provocan enfrentamientos inútiles que no llevan a ningún sitio.
El purgatorio, el cielo y por supuesto también el infierno son dogmas y al mismo tiempo son misterios. Su existencia nos ha sido revelada a través de multitud de textos y con el testimonio de muchas personas. Pero sigue siendo un misterio de fé. Sobretodo de fé.
Si tu no crees en tu existencia, lo siento por ti, pero no porque tu no la creas o no la entiendas, no va a dejar de estar ahí.
Perdona mi pregunta, es ¿que puedes creer minimamente que puedes enfrentarte a la Revelación misma? ¿Tienes tanta sabiduría como para negar lo que los grandes Padres de la Iglesia, dejaron como doctrina inamovible?, Lo siento, ante tu pobre opinión y las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia, de la Tradición y de la Palabra, rechazo de plano lo que tu piensas.
Tu pensamiento es visceral, te montas un Dios, como a ti te gustaría que fuera. Pero eso no es así.
Entiendo que Guerrera se enfrentara contigo, rebatiendote, probablemente de manera vehemente, pues cada uno es como es y si algo tiene mi Guerrera es que es terriblemente apasionada; pero todo lo que te dijo, desde el respeto a tu persona yo también lo suscribo. Todo lo que te dijo, para nosotros son Verdades Absolutas e indiscutibles. La Iglesia romana, es la única valedora, la única depositaria del mensaje de Cristo, a través de su Vicario, Benedicto XVI, que es para nosotros, reflejo de Aquel que es Camino, Verdad y Vida.
No tenemos nada que resolver, El lo resolvió ya con sabiduría, bondad y JUSTICIA. Como ya he dicho en mi comentario, Dios es justo, porque si no fuera justo, ya no sería perfecto, y si no fuera la perfección misma, ya no sería Dios.

He tenido a bien contestarte para, en primer lugar agradecer tu respeto, tu educación y tu aportación, pero considero que esta última, más que ser un normal cruce de opiniones, desvirtúa por completo la doctrina católica, hasta el punto de inducir a confusión a muchos, que por desgracia carecen de una preparación suficiente sobre estos temas. Así pues, reiterando mi agradecimiento, te ruego por favor, no contestes más a mis entradas, con tus conjeturas sobre lo que para ti, debería ser o no, la Iglesia. La doctrina de la Iglesia en la que creemos y a la que amamos, no puede ser modificada al antojo de los caprichos de nadie, ni al gusto de lo que nos gustaría que fuera.
Por tanto, para zanjar de un plumazo una polémica que no hace bien a nadie, decido en este momento, NO PUBLICAR NINGUN comentario que vaya, como misil, a la línea de flotación de mis creencias. Es erróneo, no sirve para nada y ADEMÁS hace daño, a mi, a mis amigos, y a todo el que te lea.

Si tu no crees en la Iglesia Católica, al menos respeta a los demás. Si tú, te quieres buscar unas creencias a tu medida, eres muy libre de hacerlo, aunque no estés en lo correcto. Yo rezo para que salgas de tu error.

Saludos.

Terly dijo...

Creo, querido Arcendo, que el asunto lo has dejado meridiánamente claro en este último comentario, contestación a los anteriores. Así como los que creemos no tenemos ninguna intención de tratar de convencer a nadie que por principio se niegue a creer, tampoco nos hace ninguna gracia que alguien pretenda a toda costa intentar convencernos de lo contrario. Allá cada cual con sus pensamientos y creencias, lo importante es que cada uno esté autenticamente convencido de lo que cree, y en el caso del Católico, actue en consecuencia.
Un abrazo.

monocamy dijo...

Bien, pues muchas gracias por haberme leído y que tengáis un estupendo año.

Saludos para todos, hermanos.

MARISELA dijo...

Hola amigos: pues ya podéis pasar por mi blog para que vean las respuestas a mi entrada sobre la Divina Misericordia.
Lo que más me duele es que Manuel, que es ocds y se supone crea en los dogmas de la Iglesia, me responda como lo ha hecho, no lo entiendo, la verdad.
Y creo que es como tú planteas: existen el cielo, el purgatorio y el infierno, porque de no existir, las bases del perdón de Dios no tendrían valor. ¿Qué pasa, entonces podemos ser como queramos, que Dios SIEMPRE va a perdonarlo TODO? Yo leo mucho la Biblia y encuentro muchos ejemplos de lo que hablamos y siempre debe haber una premisa para el perdón y es: querer ser perdonado. Por lo tanto: hay que estar en amistad con Dios desde ahora, porque si no le hacemos caso a lo que nos dice desde la Biblia, no tiene valor alguno el que haya tanta gente dedicada exclusivamente a pedir el perdón para todos, o trabajando sin descanso para lograr ser perdonado. Yo estoy de acuerdo contigo en que no somos negro ni blanco, hay muchos matices y yo soy la primera que me confieso pecadora, peo no por ell dejaré de trabajar mis defectos y vertudes para que cuando me llegue mi hora, estar el menor tiempo posibl purgándome y el mayor tiempo posible al ladito del Señor.
Besos a todos.

MARISELA dijo...

arcendo: me copio el vídeo del P. Núñez, a mí me gusta mucho, lo veo en El Sembrador Europa. Gracias por adelantado.

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