lunes, 27 de julio de 2009

DIOS ESCRIBE DERECHO…

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Hace ya mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana de mi memoria y de mi vida, es decir en mi adolescencia, cualquier cosa que despertara la libido era bienvenida.
En aquellas tempranas edades en las que las hormonas están de punta, me afanaba yo, en rebuscar en la gran biblioteca de un tío muy querido, cualquier cosa que animara esa avidez de conocimientos, a veces, no siempre demasiado “limpios”; así fui descubriendo obras tan diversas como la “vida sexual sana” del doctor López Ibor o el “Diccionario secreto” de Camilo José Cela.
Fue entonces cuando, por “casualidad” cayó en mis manos un libro, que por su título me llamó mucho la atención: “La edad prohibida” cuyo autor era y es Torcuato Luca de Tena.
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Efectivamente, la lectura “secreta” de aquel libro tenía un gran atractivo. Sí, la “Edad prohibida era (y es) una novela “de aprendizaje”, pero, en realidad me encontré con una obra en las antípodas de lo que, en principio andaba yo buscando. Es decir, me topé de bruces, con una novela maravillosa, con un tipo de lectura muy ligera y con un historia muy bonita. En la “Edad prohibida” se narran las peripecias de un personaje a lo largo del complejo camino de su formación intelectual, moral, estética o sentimental en el tránsito de la adolescencia a la madurez.
Los protagonistas de “la edad prohibida” comienzan a explorar el mundo que comienza a abrirse ante ellos: el amor, el sexo, las peleas y el dolor de la muerte, en una España que espera ansiosa el término de la Guerra Civil. Me gustó mucho.
Después del mismo estilo, vendrían “La vida sale al encuentro de José Luis Martín Vigil y muchas más, pero esa fue la primera.
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A un porrón de años de aquello, me surge este mismo verano de 2009, también por “casualidad”, la posibilidad de leer otra vez, al mismo autor. Y aunque, en realidad, en esta ocasión se trataba de retomar aquel regustillo que me dejó la “Edad prohibida”, el autor, ha vuelto a sorprenderme y a apasionarme, si cabe, mucho más.
El libro en cuestión, es “Los renglones torcidos de Dios”, obra que siempre tuve en la recámara, pero que por unas cosas o por otras, nunca había leído, probablemente por un inexplicable rechazo a leer sobre enfermedades. Sin embargo, creo que por azares de la Providencia, este libro ha insistido conmigo, hasta llegar en el momento justo.
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Lo primero que hay que decir es que “Los renglones torcidos de Dios”, es un libro que, a pesar de ser fuerte y duro, engancha desde el primer momento.
Esta novela trata sobre una mujer que es ingresada “voluntariamente” en un sanatorio mental, para descubrir un crimen.La extrema inteligencia de esta mujer, su refinamiento y su actitud aparentemente normal confundirán a los médicos hasta el punto de no saber, si “Alice” ha sido ingresada injustamente o padece realmente un grave y peligroso trastorno psicológico.
A lo largo de la obra, se suceden distintos acontecimientos, siempre impactantes y con giros inesperados, que concluirán en un final, no menos sorprendente, en donde nada es lo que parece.
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Luca de Tena, probablemente gracias a sus conocimientos de primera mano (también ingresó voluntariamente en una institución similar para escribir el libro), retrata magistralmente las perturbaciones de la mente humana, la inocencia de éstas “faltas de ortografía de Dios” así como la crueldad de los distintos estados de enajenación; pero siempre desde una óptica plenamente humana y amorosamente cristiana.
Al libro no le falta de nada, la construcción de los personajes es milimétrica y entrañable. Describe escenas tiernas y delicadas, y otras simplemente grotescas dándonos a entender que la balanza de la locura se puede inclinar hacia cualquier lado.
A la vez que “Los Renglones Torcidos De Dios”, es un gran homenaje a esos enfermos y a los profesionales del sector sanitario, también y sobretodo, invita a los lectores, a la reflexión sobre el ser humano y su herramienta mas poderosa: la mente.
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Es difícil, en estos tiempos, definir que es la locura y la cordura. La sensación que yo tengo es que los locos, a veces, son personas que se apartan de la vida y se refugian en su propio mundo, porque el actual les es hostil.
Probablemente, algunos preferiríamos estar menos cuerdos, y ser más puros para no pensar en este despiadado mundo que nos rodea, nos atrapa y devora nuestra inocencia.
La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca.” Heinrich Heine.
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De una manera u otra, y en definitiva esta es una obra fantástica y super recomendable, que os invito a leer, este mismo verano. Una obra que corrobora perfectamente aquel refrán que recuerda el título, porque Dios, en su infinita sabiduría, “SIEMPRE escribe derecho en los renglones torcidos”…, y esa es una llamada para todos.

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5 comentarios:

Angel dijo...

Qué buen libro. Disfruto leyendo a Luca d. Además siempre me ha gusta la frase : Dios escribe derecho con renglones torcidos. Expresan el amor que hay detrás de todos nuestros acontecimientos, por muy dolorosos que nos parezca en algunos de ellos.
Santa Teresa sabía lo que escribía.
La vuelta al trabajo cuando se quiere sangtificar siempre es una oportunidad de amar. Ahora he cambiado el horario de mi visita al Santísimo y la hago a las 00.30 h. Allí pongo las intenciones de mis amigos de blog. Un abrazo.

Militos dijo...

Querido Arcendo. los libros que citas también los lei yo, pero a su tiempo, son de lo mejorcito de la literatura española. para mi Luca de Tena es un prodigio de sabiduria y sencillez que no tiene parangón. Lástima que su obra se tenga fuera de los escaparates de los libreros.
"la vida sale al encuentro" de Martí Vigil se la he pasado ahora a mi nieto Angel y aunque no le gusta leer, parece que le engancha.
Me han entrado ganas de releer todo lo que tengo de Luca de tena. ¿Por qué será?

¡Qué buen post, hermanito! y muy recomendable para este veranito. El pareado ha sido involuntario.
Besiños

Angel dijo...

He puesto un enlace a tu blog en la columna de la derecha del mío. No te he pedido permiso. Si te molesta me lo dices.

Guerrera de la LUZ dijo...

Recuerdo perfectamente esa época en la adolescencia. Yo por desgracia no tenía una biblioteca limpia a mano y encontré tanto libros como películas que me hicieron MUCHO daño. Un daño que aún arrastro, fíjate lo que puede llegar a marcar lo que se lee (o lo que se ve) en esa edad.

Los Renglones torcidos de Dios lo leí más adelante, me lo dejó una persona de la Obra, me pareció un libro buenísimo. La Edad prohibida no lo conozco..

Besitos.

Anónimo dijo...

Por casualidad hoy encontre este blog, y me senti tan identificada con este post, a mi me paso una historia muy similar con ambos libros.
Los seguire leyendo, saludos.

Lina

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