miércoles, 26 de enero de 2011

EJEMPLOS CERCANOS

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Ya sé que este no es un tema nuevo en mi HOJA, pero hoy… siento la necesidad de repasar mi concepto de santidad. Nunca está de más, revisar la propia vida y ponerla en comparación con ciertos –modelos- que debemos tener.
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El diccionario de la R.A.E., define “modelo”, en su primera acepción, como “arquetipo o punto de referencia para imitarlo”; pues eso precisamente, son los santos para mí. Referencia, puntos de partida y orientación.
Porque cuanto todo se tambalea es bueno saber que hay cosas que permanecen y gente a la que agarrarte, para saber, con su ejemplo, como proceder.
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Sin embargo, es notoria la equivocadísima idea que –el mundo- se ha fabricado de la santidad. Una santidad obtusa y oscura de gente rara, de conductas entre la introversión y la esquizofrenia, y hasta…, con ciertas tendencias masoquistas. Es decir, una santidad tan aborrecible y exagerada como falaz y tendenciosa.
¡La santidad no es así, sino todo lo contrario!
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Gracias, en primer lugar a la literatura y posteriormente al cine, podemos conocer como fueron muchos de aquellos santos reconocidos.
En los libros, muchos, escritos por ellos mismos, están el ejemplo de sus vidas y el gran tesoro de su pensamiento; y ahora gracias a la magia del cine, los podemos ver y sentir mucho más cercanos.
De una manera u otra, lo que es constatable, es que los santos fueron, son y serán, personas muy normales; alejadas de artificios, nada afectadas; iguales a nosotros, con nuestras bondades y carencias.
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Pero además muchos, hemos tenido la suerte de conocer en vida, a verdaderos santos como Juan Pablo II y la Madre Teresa, paradigmas exactos de esa –santidad de gente normal-
En sus rostros, pudimos ver su risa, su alegría, sus lágrimas, sus penas y preocupaciones, sus ratos de recogimiento y sus momentos de sufrimiento. Todos los gestos y emociones con los que ponían de manifiesto al mundo, su condición humana.
A mi, me anima verles como hombres, no como ángeles; me motiva saber de sus luchas, de sus victorias y también de sus derrotas; me impulsa saber que la clave de la santidad radica en el amor a DIOS, no en la ausencia de defectos.
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Por todo eso, quiero volver de forma breve, sobre un tema ya tocado en el post anterior:
La conveniencia o no, de agilizar los largos procesos de beatificación y canonización, tan criticados últimamente, sobre todo por ciertos advenedizos camuflados.
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A mi modo de ver, las cosas ocurren cuando tienen que ocurrir, y la inspiración del Espíritu sopla, siempre, eficaz y oportunamente.
Personalmente, como he dejado entrever, me motivan más, esos santos contemporáneos, que otros mucho más escondidos en la historia y bajo el polvo de unos libros, que ya somos muy pocos los que los leemos.
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Me siento vibrar, ante cualquier discurso grabado de Juan Pablo II. Porque lo viví.
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Me emociona ver, entrevistada a la Madre Teresa; me admira la entereza y la fé de aquella diminuta mujercita. Porque sé que vivió en mí tiempo.
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Cualquier intervención –enlatada- de San Josemaría, me sacude el corazón…, probablemente porque después la he “vivido” con gente que estuvo en esta o aquella tertulia…
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Me conmueve también, observar el extraordinario mimo con la Eucaristía, que tuvo el Padre Pío, hasta instantes antes de su muerte… y etc., etc., etc.
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Por tanto, creo que este mundo, en este momento concreto de su historia, necesita santos visibles, cercanos, reconocibles, coetáneos.
A los que se les vea hablar, reír, llorar y moverse; modelos reales de carne y hueso, en los que mirarse. Por eso no me parecen descabellados los criticados plazos, y por eso también me parece –providencialmente oportuno-, que todo corra, (aunque, sin romper los cauces), como los tiempos demandan.
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Pienso, creo y estoy convencido que el ejemplo de santos “tan cercanos”, “tan vivos” en la memoria colectiva, es hoy, muy necesario.
El mundo precisa de esas firmes referencias. Todos aquellos actos de ternura y de servicio incondicional, que aún conservamos en la retina y en el corazón, nos sirven de estímulo, más que ninguna otra cosa. Y además, sus vidas, nos empujan y nos dicen que la santidad es posible incluso en nuestras propias vidas.
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Casi al inicio de su Pontificado, Benedicto XVI, nos dijo:
"La santidad es una propuesta válida para todo cristiano y se convierte en una verdadera urgencia en nuestra época.”
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Hoy, el mundo sigue necesitando santos, que sigan el ejemplo de aquellos modelos:
Los santos; los más cercanos, y los más lejanos que en cualquier caso, también son absoluta y totalmente venerables y dignos de imitación.
Lo que importa es que, los aspirantes al reto de la santidad, sepamos vivir la fe de forma coherente pero también naturalmente.
La santidad no es un compendio oscurantista de anormalidades y rarezas. Nunca lo fue.
La naturalidad y sobretodo la alegría son las señas de identidad.
Todos los santos, por el hecho de serlo, han sido profundamente felices; y la felicidad va unida a la alegría, aunque esa alegría tenga sabor a Cruz.
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La alegría es saber que los santos son aquellos que llevan al mundo la caricia de Dios,
La alegría es saber que ellos, los que nos precedieron, pudieron ser fieles a Su llamada.
La alegría es saber que nosotros podemos, si queremos, ser como ellos.

¿Te apuntas al reto?
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MIRADAS from ARCENDO on Vimeo.

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12 comentarios:

Militos dijo...

AQUÍ LA RARA...
¡Qué rabia tengo! no me sale el video, por la mañana lo intentaré.

A mi también me mueven más los santos contemporáneos y esa fue la intención de Juan pablo II cuando aceleró procesos de santidad que estaban en vía muerta y beatificó a otros más de nuestro tiempo.

LA SANTIDAD ES POSIBLE, pero cómo cuesta, jajaja...


BESIÑOS, HERMANO DE PADRE Y MADRE

Gran Visigoda dijo...

Me apunto al reto!.
Estoy completamente de acuerdo contigo en todo lo que dices desde el principio al fin de tu post.
Me ha encantado el video y es cierto, perderse aunque solo sea un momento en la mirada de Santos tan "recientes" eleva el ánimo, saber que no hace mucho andaban entre nosotros refuerza el deseo de intentar alcanzar esa santidad.
Gracias. Un abrao.

Bruce dijo...

Me apunto al reto por supuesto. El Espíritu Santo pondrá el resto.

Por cierto, la frase que pones al comienzo:

"El secreto de la santidad consiste en no cansarnos nunca de estar empezando siempre" P. Rey

Me recuerda mucho a aquello de "...comenzar y recomenzar..." de San Josemaría.
También él, decía que "todos los días había que emprender el camino del hijo pródigo".

Angelo dijo...

¿quién puede negarse a tan gran reto cuando la luz nos acompaña? Arcen, me ha encantado tu exposición de la santidad "moderna" . No tengo inguna duda de que en esta sociedad que nos ha tocado vivir, están floreciendo numerosos santos. Tenemos la gran ventaja de que con los avances técnicos, es posible conocer vidas heróicas de amor al Señor desde cualquier parte del mundo. Los que entendemos la santidad como resultado de una entrega sin reservas a Dios, solo podemos alegrarnos inmensamente cada vez que uno de los hijos de la Iglesia llega a ella. En tu video lo dices muy claro. ¡Miradas! Basta ver la de cada uno para saber que estaban llenas de vida eterna. Un fuerte abrazo.

LAH dijo...

"Un pedazo de gloria" uf me ha emocionado este video Arcendo mucho, porque estas miradas no solo estan en estos santazos las veo a veces tan cercanas! esa santidad la quiero para mi también, que Dios te bendiga!
nota: me llevo este maravilloso video para enviarlo vale? gracias.

Claudio dijo...

«me impulsa saber que la clave de la santidad radica en el amor a DIOS, no en la ausencia de defectos.»
¡Que reflexión Arcendo! Y es cierto. En muchos de los escritos en mi blog o en comentarios repito algo que aprendí hace mucho y que no es sorpresa: la santidad es la práctica de las virtudes, todas: las cardinales y las teologales. Y eso solo es posible con un amor a Dios como el que tan bien muestran nuestros Santos contemporáneos.
Te agradezco la reflexión, infinitamente; el Señor te ha dado luz en el escrito y la he recibido.
Un abrazo

Militos dijo...

No hay derecho, querido, aquí todos disfrtutando emocionados con tu video y yo sin poder verlo. Me ocurre lo mismo con los de Raquel que graba con ese sistema.
porfa,dime cómo es. Me han emocionado y conmocionado ,siempre ,todos tus videos que me cuesta resignarme a no ver éste.
Vale, una mortificación más. Y no me extraña nada que te guste tanto el tema de la santidad, ya que es inagotable, además se te da muy bien.
BESIÑOS muy desilusionados, contravideos

Alter ego dijo...

Hola Arcen,Dios te escuche!! Saludos.

Camino García dijo...

¡Qué preciosidad, Arcendo, y cómo me ha emocionado!

Ha valido la pena que en el trabajo he intentado verlo seis u ocho veces y, por lo que sea, se me cortaba y no avanzaba, pero en cuanto he llegado a casa, ¡YA LO HE PODIDO VER!

PRECIOSO. Es una oración hecha imágenes.

Kara dijo...

Ay, como me gusta leer los escritos y las biografías de los santos. Cuánto aprendo de ellos, y todos me sorprenden. Son lecturas maravillosas, no se me ocurren otras mejores. Un beso ¡¡¡
(PD; miré eso, y no tengo palabras, no salgo de mi asombro, y casi prefiero no tenerlas, por que las que saldrían de mi boca serían feas, muy feas)

Terly dijo...

Querido Arcendo; aunque yo sé que estoy a una distancia infinita de la santidad, también sé que estoy rodeado de muchos santos, que los veo, los escucho, los admiro, los leo y a veces, hasta les doy la mano, creo que hay mucha gente buena a nuestro alrededor aunque no falten también algún que otro diablo, a veces hasta con la ceja angular.
Un fuerte abrazo, querido amigo.

Militos dijo...

Buenas noches nos dé Dios, sigo sin poder hacer nada con el video, pero ya me voy resignando, esperaré a que venga Raquel y podemos instalar lo que me enviaste.

Lo mejor de los santos es que no saben que lo son, por eso puede que Terly ya lo sea, qué gusto volver a verle.
Un beso, Terly.

BESIÑOS (QUE TE MERECES) DE LA ÚNICA Y ESPECIAL BICHO DEL ENTORNO.

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