jueves, 20 de enero de 2011

LA FE DEL TAXISTA

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"Antes, como los conocimientos humanos —la ciencia— eran muy limitados, parecía muy posible que un solo individuo sabio pudiera hacer la defensa y apología de nuestra Santa Fe.
Hoy, con la extensión y la intensidad de la ciencia moderna, es preciso que los apologistas se dividan el trabajo para defender en todos los terrenos científicamente a la Iglesia.
—Tú... no te puedes desentender de esta obligación."
Camino nº 338. San Josemaría Escrivá.
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Nunca se sabe por qué pasan ciertas cosas. No se sabe cuando, ni el día, ni la hora, ni el porqué…., pero a veces suceden…. Pasan cosas inapropiadamente extraordinarias, maravillosas…
Yo a esos raros sucesos, los llamo, santas ráfagas de felicidad…., y estoy seguro que las dicta el Espíritu de Dios, porque además esos mágicos haces de luz…., llegan cuando tienen que llegar…
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El otro día cogí un taxi…., y al pasar cerca de una Iglesia, -me chocó- la actitud del taxista. Rapidamente se persignó, me miró por el retrovisor y sin preguntárselo me dijo: “soy católico
Esto me motivó a declarar, con cierta alegría cómplice, que yo también lo era.
Ahora bien, yo no sé que frivolidad pasó por mi cabeza, que sin razón alguna, recordé aquella “fe del carbonero” tan denostada por muchos… y se la adjudiqué al taxista, como se cuelga un san Benito. Entonces me dije a mi mismo:
Mira que bien, este “pobre” hombre no tiene complejos, y suba quien suba, el tío no se corta un pelo”.
Entonces, ni corto, ni perezoso, alabé su valiente actitud…. Y me llevé un chasco, en forma de agradable sorpresón.
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Aquella fé de “mi taxista”, nada tenía que ver con aquella fé del carbonero que popularizó Unamuno, una fe escondida del Magisterio, de los doctores de la iglesia y de los dogmas.
Bien es verdad, que este personaje, no era un gran teólogo, pero tenía una cultura y una erudición que ya quisieran muchos. ¡Me habló de Kierkegaard, de Teilhard, y hasta de Joseph Ratzinger, como pensador!!!
Para este buen hombre…, no había ningún abismo separador entre fe-ciencia y razón, todo está unido y todo lleva a DIOS.
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Su imagen de DIOS era…. Ejemplar. Este hombre es un verdadero ángel suelto en medio del asfalto madrileño, una bendición. Que claro lo tenía todo…
¿¿Queréis creer, queridos lectores, que hasta le pedí permiso para tomar notas mientras hablábamos??
Estas son algunas de sus valiosas perlas, que una y otra vez, son motivo de mi oración:
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La verdadera fe está relacionada intimamente con las obras
Nada somos, ni no hacemos
Lo importante es amar y hacer el bien al que esta próximo a nosotros”.
La fé implica la valentía de aceptarla haciendola coherencia en nuestra vida diaria
Y la última la mejor:
El Reino de los cielos se hace fuerte y solo los valientes lo arrebatan
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¡Que barato me salió aquel taxi!, ¡que corto se me hizo el viaje!
Al final del mismo, pagué y nos despedimos… no sin antes, prometernos rezar el uno por el otro.
¡Cuánto me sirvió aquel trayecto!, a parte de disfrutar como nunca, todavía hoy, ando dando gracias a DIOS por haberme permitido conocerle, por haber abierto en mí, un rayito de luz y esperanza en el justo momento que más lo necesitaba.
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Dejadme por fín, que acabe como comencé, con otra fenomenal cita de San Josemaría, que viene que ni pintada para este post:
Y cuando me encuentro sin luces, me pongo más contento y digo: ¡Señor, qué grande eres! ¡Qué pequeño serías, si yo pudiera comprenderte! Es lógico que no lo pueda entender. Y entonces le pido que me deje prácticamente la fe del carbonero, pero... soy doctor en teología, ¿sabes? Del todo carbonero, no
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El que tenga oídos que oíga y el que tenga entendederas que las use….
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7 comentarios:

Militos dijo...

Qué ejemplo tan edificante el de tu taxista. Tengo que decir que yo me he encontrado ya con muchos taxistas parecidos, uno de ellos mujer, de carboneros nada, aunque también ellos son de admirar.
Doy gracias a Dios por el gran apostolado que hacen con su profesión.
Estupenda la frase del Santo, como todas las suyas.
BESIÑOS

LAHDDEC dijo...

Dices "llegan cuando tienen que llegar" y es una verdad como un templo, qué alegria da cuando te pone el Señor estos ángeles, es que está en todo! A ti te puso un taxista, y a mi ayer una cajera que nos pusimos a hablar de lo que llena el Señor, por una conversación que ella empezó...ante la mirada de los que esperaban detrás, y me subió el ánimo una barbaridad en ese momento! porque yo también lo necesitaba, un abrazo Arcendo.

Kara dijo...

Que historia más curiosa y bonita Arcendo. Un abrazo ¡¡

Claudio dijo...

«La fé implica la valentía de aceptarla haciendola coherencia en nuestra vida diaria»... la locura de Dios! Belleza!
Gracias Arcendo por compartirla.
Abrazos

Angelo dijo...

Andaba buscando este post que me había parecido ver esta mañana y no encontraba en mi blogroll la imagen, hasta que he descubierto que ya habias hecho otra entrada. ¡Bravo!Tengo la impresión de que vamos a encontranos más veces con testimonios de ese estilo. Nuestra fe se afianza y se fortalece ante las dificultades ¿no está continuamente poniendonos trabas a ella? eso implica que conozcamos mejor lo que profesamos y cuando entramos de verdad en ella, imposible quedarse quieto y callado. Cada testimonio mueve a muchos a imitarlo.
Muy buenas las notas tomadas.
¡Menudo temazo musical, lo escucho mientras escribo y me deja maravillado! Gracias por el trabajo que te tomas en complacernos.Un abrazo

Maria del Rayo dijo...

¡Hola Arcen!
Creo que la mayoría tenemos la fe que necesitamos, no quiero decir con esto que no debemos seguir en formación.
Cuando yo tenía como once años, quería saber todo, y entraba a cuanto curso podía y que me adamitían, más tarde me grababa los texto biblicos igual que los protestantes, mi última formación teológica fue en una universidad, estoy segura que el saber en nada a aumentado mi fe, creo que en mí ha sido más la Misericordia divina, de estar pidiendo, pidiendo a diario lo mismo, "Señor creo, pero aumenta mi fe" La oración es lo que más me ha sostenido, bueno no en sí mi oración, más bien su misericordia.
Gracias Arcen, muy bonito post.

Bruce dijo...

“...Y cuando me encuentro sin luces, me pongo más contento y digo: ¡Señor, qué grande eres! ¡Qué pequeño serías, si yo pudiera comprenderte! Es lógico que no lo pueda entender..."

Qué grande era San Josemaría!

Oye! Arcen ese taxista sabía demasiado...¿mira que si era un ángel?...no sé, no sé

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