martes, 25 de septiembre de 2012

CATÓLICO, ¡QUE SUERTE TIENES!

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Muchas veces pasamos por la vida sin darnos cuenta de los tesoros que hay a nuestro alrededor. Algo así nos pasa a los católicos de los -detodalavida-, los que llevamos desde años en la Iglesia, los que desde pequeñitos somos católicos; los que hemos mamado las excelencias de nuestra Iglesia; muchas veces no reparamos en la suerte que tenemos, casi nos parece normal.
Sin embargo, no todos tienen la ventaja de la fé; tenemos tantos dones, que lo normal sería estar dando gracias constantes por todo lo que, sin merecerlo y a veces incluso desmereciéndolo, recibimos.
Resulta sonrojante que, casi siempre tenga que venir alguien de fuera, que aprecie nuestra inmensa fortuna, para que nos lleguemos a percatar de lo verdaderamente privilegiados que somos.

Gilbert Keith Chesterton (1874-1936) ha sido uno de los grandes escritores del siglo XX. Nació en el país de la preponderancia anglicana, pero su viaje lo hizo desde el agnosticismo hasta que gracias a la razón y a la gracia divina, obtuvo la luz de la fe y de la alegría.
El mismo escribiría: "Después de haber permanecido algún tiempo en los abismos del pesimismo contemporáneo, tuve un fuerte impulso interior para rebelarme y desechar semejante pesadilla."

Hoy he oído en Radio María una referencia de Chesterton, que es la que han motivado mis palabras de inicio y todo este post.
Concretamente el Padre José Miguel Marqués en su programa El Compendio del Catecismo, ha nombrado a G.K. Chesterton en alusión a su conversión al catolicismo.
Al parecer, al ser interpelado por un periodista sobre el por qué de su paso a la fé católica, el genial escritor respondió:
"... Para librarme de mis pecados”. Porque no hay ningún otro sistema religioso que declare verdaderamente que libra a la gente de los pecados. (…) El sacramento de la penitencia da una vida nueva, y reconcilia al hombre con todo lo que vive: pero no como lo hacen los optimistas y los predicadores paganos de la felicidad. El don viene dado a un precio y condicionado a la confesión. He encontrado una religión que osa descender conmigo a las profundidades de mí mismo”.

Ante tales palabras... reitero mi asombro inicial, transformándolos en un par de preguntas inquisitorias:
¿De verdad nos hemos dado cuenta de lo que tenemos?
¿Sabemos el gran regalo que suponen todos los Sacramentos?

Lo que tenemos -gratuitamente- y casi desde que nacimos y nos bautizaron..., no es algo normal, ¡es sobrenatural!
Es la mano de DIOS actuando en nuestras vidas.
Es DIOS mismo presente, perdonándonos continuamente y ofreciéndose a sí mismo como alimento.
Es el mismo CREADOR DE CIELO Y TIERRA EL que está y permanece con nosotros, hasta el fín de los tiempos.
¿De verdad somos conscientes de lo que tenemos...., sin merecerlo?

Me da la impresión de que no..., si lo fuéramos no nos quejaríamos tanto, seríamos más agradecidos, más felices, más buenos, más esperanzados...
Católico, si lo eres, convéncete, tienes suerte, mucha suerte... tienes ¡¡TODO!!
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Para finalizar os dejo con un vídeo que trae una locución IMPERDIBLE sobre el Sacramento de la confesión. Su autor es Alejandro Bermudez, director de ACI PRENSA. La duración de esta necesaria catequesis es poco menos de 9 minutos y de verdad..., merece la pena. Os animo a verla, oírla y difundirla.
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3 comentarios:

Puro y Eterno Amor dijo...

Que buen post Arcen,el video magnifico,se lo voy a mandar a alguien que amo mucho,se que le servira bastante.
Mil gracias...soy una de las suertudas,amo mi iglesia.

Mil bendiciones.

Militos dijo...

Como católica desde la cuna, no me quejo, todo lo contrario.

Lo que siempre me ha maravillado de nuestra religión es que para cada momento importante y trascendente de nuestra vida, la Iglesia, como buena madre, nos proporciones un Sacramento, nos acompañe, nos dé la Gracia divina para vivir esos momentos como hijos de Dios, desde que nacemos hasta que morimos en el seno de la Iglesia, para encontrarnos con el Padre y con todos los seres queridos que nos precedieron.

¿Quién puede vivir fuera de esta Santa Madre Iglesia?

¿Y sabes lo qué pienso? Que ese caracter de madre que tiene la Iglesia también se debe a la Santísima Virgen que estaba con los Apóstoles cuando dieron sus primeros pasos como Iglesia, sólo Ella pudo imbuirles ese sentido maternal que habría de tener la Iglesia de su Hijo.

BESIÑOS agradecidos, por esta entrada y por tu cariño fraternal.

GENIAL la respuesta de Chesterton, qué listo era

Maria del Rayo dijo...

Es verdad, los Sacramentos son fuente de salvación.
Gracias Arcen!!
DTB!!

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