sábado, 29 de septiembre de 2012

VIRTUOSOS (también) EN LA FE

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Estamos en fin de semana, y ... en un día así, en este blog es tradicional la música. Hoy no va a ser menos.
Sin embargo, ya que a mediados de la semana tuvimos una extensa muestra de artistas, hoy me voy a ceñir a una sola pieza dividida en un par de vídeos. Este será un post protagonizado por dos auténticos virtuosos que tuvieron muchos puntos en común.

Empezaré por decir que los dos fueron españoles y coetáneos, ambos se dedicaron a la música clásica, fueron y son grandes en su profesión, reconocidos internacionalmente y... los dos fueron creyentes.

Uno fue, principalmente concertista, virtuoso de la guitarra, ¡inventor de la guitarra de diez cuerdas!; un innovador genial que tocaba para DIOS. Su nombre: Narciso Yepes.
Al ser entrevistado por la periodista Pilar Urbano, el excepcional maestro decía:
-Cuando doy un concierto, sea en un gran teatro; sea en un auditórium palaciego, o en un monasterio, o... tocando sólo para el Papa, como hice una vez en Roma ante Juan Pablo II, el instante más emotivo y más feliz para mí es ese momento de silencio que se produce antes de empezar a tocar. Entonces sé que el público y yo vamos a compartir una música, con todas sus emociones estéticas. Pero yo no sólo busco el aplauso, sino que, cuando me lo dan, siempre me sorprende..., ¡se me olvida que, al final del concierto, viene la ovación! Y le confesaré algo más: casi siempre, para quien realmente toco es para Dios... He dicho "casi siempre" porque hay veces en que, por mi culpa,'en pleno concierto puedo distraerme. El público no lo advierte. Pero Dios y yo, sí."
-"Y... ¿a Dios le gusta su música?", preguntaba la entrevistadora.
-"¡ Le encanta ! Más que mi música, lo que le gusta es que yo le dedique mi atención, mi sensibilidad, mi esfuerzo, mi arte..., mi trabajo. Y, además, ciertamente, tocar un instrumento lo mejor que uno sabe, y ser consciente de la presencia de Dios, es una forma maravillosa de rezar, de orar. Lo tengo bien experimentado."

¡Que gran ejemplo ese de BUSCAR LA PRESENCIA DE DIOS en nuestras tareas diarias!
Una de las piezas inmortales que más gustaba tocar a Narciso Yepes era el "Concierto de Aranjuez", del maestro Joaquín Rodrigo, nuestro otro protagonista, que también tiene para nosotros un gran testimonio de fé, ligado precisamente a esa inmortal obra suya.
"El concierto de Aranjuez" tiene el privilegio de ser considerado el primer concierto para guitarra y orquesta sinfónica de toda la historia de la música, y es sin duda, una de las obras cumbres de la música contemporánea.
Francis Poulenc dijo de él: "El Concierto de Aranjuez es una obra maestra desde la primera hasta la última nota"... Y yo estoy completamente de acuerdo, pero lo más curioso e impactante es como se llegó a gestar esa singular composición sinfónica.
Afortunadamente, el propio autor desveló los acontecimientos que inspiraron la obra.

Él y su mujer pasaron su luna de miel en Aranjuez, de ahí el nombre del concierto.
Un tiempo después se fueron a Alemania. Allí esperaban el nacimiento de su primer hijo. Pero hubo problemas, el niño desgraciadamente no sobrevivió y su mujer estuvo a punto también de morir en el parto.
En el primer movimiento (que hoy os traigo al final de estas líneas), su música es tremendamente descriptiva. En ese "Adagio", Joaquín a través de su música melancólica.... humanamente cuestiona a Dios por la muerte de su deseado y malogrado hijo, y le pide desesperadamente que mantenga viva a su mujer.
El pulso de la guitarra al comienzo del movimiento representa un corazón latiendo. En todo él se produce un diálogo entre el instrumento solista (YEPES) -que expresa pena, rabia y desesperanza- y la orquesta (Dios).
En el clímax final de la oración de queja, el autor oye la voz poderosa de Dios, que le responde inapelablemente con toda la orquesta [minuto 2:04 del segundo vídeo], y entonces su alma se rinde, aceptando la voluntad divina aunque aún no alcance a entenderla, y llega a ella la paz.

Sólo la fe y dos genios pueden regalarnos tanta belleza. Descansen en paz, estos dos grandísimos maestros.
Os invito, ahora que ya conocéis esta historia, a que escuchéis conmigo este Adagio, tocado por Yepes con la sensibilidad con la que solo él podía hacerlo. Os invito a  cerrar los ojos y a imaginar ese diálogo que el compositor mantuvo con Dios en aquellos momentos. Sencillamente desgarrador y emocionante. ¡Precioso!
Esta para mí, aunque está -cortada- en dos vídeos, por su sonoridad es la mejor versión del tubo. A la batuta, otro de los grandes, Odón Alonso.

 
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4 comentarios:

Sacramento Rosales dijo...

Precioso pots, elegante, con el garbo y estilo de la Hoja.
Un abrazo sanador.

Militos dijo...

Hace tiempo publiqué un post sobre Yepes, siempre me gustó y pensé que tenía algo especial en las manos para hacer sonar la guitarra de aquella manera, pero cuando leí la entrevista de Pilar lo entendí todo, no eran sus manos las que tocaban era su alma elevada a Dios y él se hacía uno con su guitarra,

Hoy te doy las gracias por unir en el post a los dos ESPAÑOLES, genios musicales que no volverán a repetirse. El Maestro Rodrigo tampoco se queda atrás, dicen que su mejor escribía lo que él componía.

Toda la música eleva a Dios y quien no lo viva así es que tiene muy mal oído y muy mala vista y mucho menos corazón. Pero si por añadidura se toca para Él ya es estar en el séptimo cielo.

Qué gran acierto unir a los dos esta noche, aunque mi ánimo hoy está demasiado sensible y voy a llorar..., ya dí el espectáculo en la Comunión, menos mal que aquí no me conoce nadie.

BESIÑOS Y LÁGRIMAS, no tristes eh, pero sí nostálgicas.

Militos dijo...

Y dale con los "Adagios", jajaja...

BESIÑOS, HERMANITO

Buenas noches y felices sueños nos dé Dios

Maria del Rayo dijo...

Si que toca magistralmente, y lo más hermoso es la historia de estos dos hombres.
Gracias!!
DTB!!

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