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Poquitas cosas sabemos del
padre terrenal de Jesús. Sin embargo, nadie puede poner en duda
su importancia y la Iglesia además, de muchas invocaciones, oraciones,
jaculatorias y letanias, le propone para su veneración particular, 2 días al
año. El 19 de Marzo y hoy, 1 de Mayo, en su faceta más laboriosa.
De esas pocas cosas que
sabemos, el Evangelio nos da pistas de un hombre de una
generosidad y un amor absoluto a su familia, una fidelidad a la misión de DIOS,
inquebrantable. Un hombre integro en el que todo padre y todo trabajador, nos
deberíamos mirar, a menudo. San José es un ejemplo de AMOR, por eso..., si
nuestro deseo es llegar al cielo, su recuerdo tiene que ser constante.
No encuentro mejor post, para este día
en el que celebramos a SAN JOSE CARPINTERO, que este pequeño relato que me
acaba de llegar de una persona muy querida por mí. Os lo transcribo integro y
calentito, recién sacado del horno de hotmail. Espero que os guste, que os
sirva tanto como a mí, y que con este pequeño gran cuento, sepamos todos ser
siempre dóciles a las manos del CREADOR; si somos buenas herramientas, Él sabrá
hacer de nuestras vidas, verdaderas obras de arte con olor a cielo. Que San José
nos ayude y DIOS os bendiga a todos.
ÚTILES Y HERRAMIENTAS
Cuentan que
existió una vez una carpintería en la que las herramientas celebraron una reunión para arreglar sus
diferencias. Al principio de tan extraña asamblea, el martillo ejerció la
presidencia, pero pronto, los restantes miembros, le notificaron que tenía que
renunciar porque hacía demasiado ruido con sus golpes. El martillo admitió la
acusación pero no aceptó que tomara la presidencia el tornillo porque les haría
dar demasiadas vueltas y la reunión resultaría muy aburrida.
El tornillo y todo tipo de tuercas se dieron por aludidas pero objetaron que tampoco permitirían que la lija capitanease la reunión porque crearía excesivas fricciones con sus usuales asperezas en el trato.
El tornillo y todo tipo de tuercas se dieron por aludidas pero objetaron que tampoco permitirían que la lija capitanease la reunión porque crearía excesivas fricciones con sus usuales asperezas en el trato.
Y la lija estuvo de acuerdo, a condición de que fuera expulsado el metro que
siempre se la pasaba midiendo a los demás según su patrón, como si fuera el
único perfecto.
En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Finalmente, la tosca madera inicial se convirtió en un mueble tan bello como útil.
En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Finalmente, la tosca madera inicial se convirtió en un mueble tan bello como útil.
Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación. Fue entonces cuando tomó la
palabra el serrucho, y dijo: "Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero
trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos más en
los aspectos negativos que observamos unos de otros y aportemos cada uno
nuestras habilidades según vemos que las aprecia el carpintero".
La asamblea encontró entonces que el martillo era
fuerte, el tornillo unía y daba fuerza, la lija era especial para afinar y limar
asperezas y observaron que el metro era preciso y exacto. Se sintieron entonces
un equipo capaz de producir muebles de calidad. Se sintieron orgullosos de sus
fortalezas y de trabajar juntos. Y a partir de entonces se preocuparon de ser
cada cual lo mejor que pudieron, en su especialidad, para de esa forma, una vez
alineados y conjuntados sus esfuerzos, poder ofrecer siempre el mejor
resultado.
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(Cuento de autor desconocido)
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El Señor, en su
infinita sabiduría nos ha concedido a cada uno unas condiciones y unas
facultades que, por nosotros mismos, no alcanzamos a ver en su verdadera
dimensión. A través de ellas, Él obra y consigue armonizarla. Cuántos podemos
ser ásperas lijas, ruidosos martillos, toscas maderas o tornillos y tuercas con
demasiadas vueltas a los ojos de
quien no sabe valorar lo que somos y, en consecuencia, obtener lo mejor de cada
uno. Sólo el amor, como la manifestación más clara de la presencia de Dios en
el ser humano, es capaz de hacer eso…¿es tan difícil que nos respetemos y nos
amemos como somos, y de esa forma poder ser realmente sus útiles y herramientas
para hacer un mundo mucho mejor?
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