lunes, 24 de agosto de 2009

REFLEXIONES SOBRE EL TRABAJO

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Recientemente he visto por televisión un anuncio que me ha gustado mucho por lo inusual, me ha llamado la atención y me ha hecho reflexionar sobre las cosas pérdidas.
Este spot en cuestión es de una aseguradora, su mensaje radica en resaltar la eficiencia inigualable del valor y el calor del trato humano frente a los “supuestos” avances técnicos.
El anuncio despierta la nostalgia de aquellos viejos oficios, hoy perdidos en aras de las máquinas: gasolineros, acomodadores, limpiadores, etc., etc. para al final, concluir que la mejor máquina, la persona, es insustituible.


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Como habéis podido observar, otro de los aciertos de los creativos de este trabajo, son las preguntas que quedan en el aire:
¿Es tu vida mejor?, ¿Han bajado los precios?... la clara respuesta es rotunda: ¡NO!.
Evidentemente, no los más jóvenes, que no los han conocido; pero los que ya tenemos algunos años, más de uno podría recordar muchos otros trabajos, hoy ya desaparecidos o en desuso, que en algún momento hemos echado de menos, los serenos, pongo por caso.. (¡¡¡Las cinco en punto y serenoooo!!!). ¡Que tiempos aquellos!
Pero muy a pesar de nuestra pena por lo extraviado, la espiral ha comenzado y es imparable: los cajeros bancarios –persona- son cada vez más escasos en beneficio de las maquinitas expendedoras de billetes; así mismo, las estanqueras e incluso las operadoras telefónicas son sustituidas por maquinitas robóticas que con voz de “Loquendo” que te indican que marques un numerito para ser atendido.
¡Esto es matrix!, el comienzo de una sociedad despersonalizada, ¡deshumanizada!
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Y también en el plano laboral, precisamente ahora que los índices de paro están por las nubes, es necesario recordar que no todo lo que se ha perdido (siendo mucho), queda ahí…; porque además hemos olvidado el concepto, la razón y el sentido mismo del trabajo; y eso es mucho más grave.
Hoy, muchos (salvando excepciones) de los que tienen la suerte de conservar su trabajo, a pesar de la que está cayendo, piensan en todo, menos en eso…., en trabajar.
El escaqueo generalizado es un deporte de masas y si ya vienen los sindicatos a montar la huelguecita anual, pues -miel sobre hojuelas-, que “pá currar, que trabaje el patrón, que es quien tiene la pasta, ¡que no somos japoneses!” Y después decimos que este país no marcha...¡con este cachondeo es imposible!.
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Yo, que ya he gastado algunos tacos de calendario, afortunadamente he tenido la suerte de vivir con otros parámetros, dicho sea de paso, mucho más justos y coherentes. En mis años mozos viví los años del máximo auge del desarrollo económico y laboral en época de Franco. Desde luego, dictadura o no, aquello nada tenía que ver con el desastre actual; y principalmente creo que esto se debe a que los antecedentes, en ambos casos, no son los mismos:
- En la actualidad, salimos de unos años de bonanza, en los que probablemente, pocos ha dado valor al trabajo hasta que les ha empezado a faltar.
- En cambio, en el caso de las últimas décadas del franquismo, se salía de una dura postguerra, con muchas penalidades, por lo que, el tener y conservar el trabajo era un privilegio, que se cuidaba muy mucho.
Además, en aquellos tiempos, se partía de una política genial ideada principalmente por José Antonio Girón de Velasco. Su principal mérito, además de haber impulsado unos sistemas de protección social, únicos en la época, de los que todavía nos beneficiamos; fue el que supo encauzar e inculcar en la sociedad la necesidad de trabajar ¡todos! por un mismo interés común, “tirando” todos (sindicatos, empresarios y trabajadores) del carro en un mismo sentido, porque era beneficio para todos.
La consecución inmediata fue la salida de las penurias de la posguerra en un tiempo record, en lo que se denominó “el milagro español”.
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Posteriormente, en una segunda fase del régimen, la consolidación de la recuperación económica fue continuada por el entonces llamado, “gabinete de tecnócratas”. Aquella pléyade de eficaces gestores, encabezados por Laureano López Rodó, Licinio de la Fuente y Federico Silva Muñoz, consiguieron solidificar el empleo y llegar al resurgimiento de la industria española a unos niveles… ¡ahora impensables!.
El mayor “pecado” que se le achacó en su día a ese equipo de grandes POLÍTICOS, fue su pertenencia al “Opus”; sin embargo, yo creo que si las cosas funcionaron, como funcionaron, es decir, muy bien; fue precisamente por eso.
Porque esa gente del “Opus”, supo además, dar un valor añadido a aquel impulso inicial del trabajo común de todos en una dirección única. Estos, descubrieron su sentido más trascendente, “el trabajo como medio de santificación personal”. Así, el trabajo, amén de aportar beneficio a los mortales, dejaba de ser una maldición bíblica para convertirse en uno de los medios más idóneos para llegar al cielo.
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Trabajar todos para todos” y “Trabajar para santificarse”, ¡Que grandes ideas, para salir de cualquier crisis!; en su día sirvieron para levantar España en momentos difíciles; y hoy, en el caso hipotético de aplicarse serían las grandes soluciones. Pero eso, ahora y con “estos” es materialmente IMPOSIBLE.
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Al margen de ideologías políticas, las diferencias profesionales y personales, de estos con aquellos, son abismales.
En la actualidad, en esta cacareada “sociedad del bienestar” estamos en un desmán tal, que es difícil (aunque no imposible) estar peor.
Estamos en un punto, que esto es un guirigay incomprensible.
Hoy mismo, los titulares de prensa son tan llamativos que causan sonrojo y vergüenza ajena. Ya hasta Fernández Toxo, cabeza visible de CCOO anuncia los CINCO MILLONES DE PARADOS.
¿Cómo no va a ser así, si cada uno tira de su cuerda? Esto es un –socatira- sin sentido en el que todos perdemos (como diría Orwell, unos más que otros)
¿Cómo se entiende que nadie mueva un dedo? ¿Cómo se explica que no haya oposición?
¿Cómo se conciben unos sindicatos, sistemáticamente, a favor del Gobierno?, ¿Cómo se puede interpretar el mutismo inconcebible de gran parte del empresariado?, ¿Qué se puede deducir que mientras en zonas como el País Vasco, Gobierno y oposición estén a partir un piñón, y en otras zonas estén a partirse los piños, por un quítame allá estos trajes?
¿Cómo se pueden explicar esas subvenciones absurdas e inmorales de este desgobierno, cuando hay aquí gente pasando necesidades?
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Hemos creado una sociedad incomprensible en el que nada se entiende y en el que nadie se entiende, salvo para seguir chupando del bote.
Solo se pueden explicar tantas barbaridades juntas, porque aunque todos, aparentemente reman en sentidos opuestos, en realidad, es en el mismo….el de engrosar sus bolsillos con los dineros del contribuyente. Importándoles un bledo, A TODOS, los índices del paro y la miseria de los españolitos.
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En nuestro
caso, no se trata de instalarse en una nostalgia inútil, ni tampoco es cuestión de aferrarse a la vieja trampa de que todo lo pasado fue peor. No se trata, tampoco de añorar viejos tiempos, ni profesiones pasadas, muchas de ellas ya han cumplido y ya no tendrían ni sentido; pero sí, se podría intentar recuperar lo válido de generaciones pasadas. Lo que funcionó ayer, a pesar de que las coyunturas son distintas, hoy también podría valer, hay cosas que nunca pasan.
Volver a recuperar la ilusión y la esperanza de un futuro mucho más solidario y feliz, no es cuestión de dar a los parados 420 euros; la verdadera -medida social-, probablemente seria rescatar el valor del trabajo, DIGNIFICARLO por sí mismo; dándole un sentido, una razón que una y no que divida. Sabiendo que detrás de cada puesto, hay una persona y que todos trabajando en una misma dirección, seriamos capaces de generar una fuerza tal, que nos haría despuntar de cualquier crisis.
Eso es lo que todavía no acaban de entender estos politiquillos mediocres de grandes sueldos, poca preparación y menos honradez, capaces de generar el mayor crimen social de la historia de España, un verdadero genocidio incruento.

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La SOLUCIÓN...., la más eficaz, posiblemente la única, como muchas otras veces, la apunta la Iglesia, a través de aquel que es Vicario de Dios en la tierra:
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Por tanto, la fuerza más poderosa al servicio del desarrollo es un humanismo cristiano, que vivifique la caridad y que se deje guiar por la verdad, acogiendo una y otra como un don permanente de Dios.
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Al contrario, la cerrazón ideológica a Dios y el indiferentismo ateo, que olvida al Creador y corre el peligro de olvidar también los valores humanos, se presenta, hoy como uno de los mayores obstáculos para el desarrollo.

La conciencia del amor indestructible de Dios es la que nos sostiene en el duro y apasionante compromiso por la justicia, por el desarrollo de los pueblos, entre éxitos y fracasos, y en la tarea constante de dar un recto ordenamiento a las realidades humanas.

Dios nos da la fuerza para luchar y sufrir por amor al bien común, porque Él es nuestro Todo, nuestra esperanza más grande.
Benedicto XVI (Caritas in veritate)
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En definitiva para afrontar un futuro, opuesto al abatimiento a que nos empujan los acontecimientos, tal como concluye la Encíclica, solo hay que tener claro que "Sin Dios el hombre no sabe adonde ir ni tampoco logra entender quién es. Ante los grandes problemas del desarrollo de los pueblos, que nos impulsan casi al desasosiego y al abatimiento, viene en nuestro auxilio la palabra de Jesucristo, que nos hace saber: «Sin mí no podéis hacer nada» (Jn 15,5). Y nos anima: «Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final del mundo» (Mt 28,20).
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4 comentarios:

Militos dijo...

Me has dejado boquiabierta, qué sensacional repaso. No te olvides de otros del "Opus": Gregorio López bravo, Ullastres...
Creo que has dado en el quid del trabajo, cuando no se ve como una carga, aunque cueste, ni como una máquina de atesorar dinero,aunque se necesite ganarlo, el trabajo es el principal medio de santificación y se contribuye de manera efectiva al desarrollo y bienestar de la sociedad en general y de todo ser humano.
Dios dejó el mundo en nuestras manos, con todos los medios para que lo desarrolláramos y completáramos al máximo.

Este post da para muchas lecturas, pero de momento no tengo tiempo. Esto del bebé nieto es muy bonito, pero agotador y mañana toca madrugar con otro bebé más absorvente todavía, aunque peine canas. Ya sabes de médicos.

Van a acabar conmigo, pero siempre estaré ante tu Hoja para aplaudirte o reñirte, segun el caso.
Hoy toca el aplauso.
Un beso compañero de fatigas y alegrías.
Besiños agotados

Angelo dijo...

Arcen : Has hecho un post excelente. Ya lo he leído dos veces y volveré a ello. Es digno de una gran refelxión. En los 19 años que llevo en el trabajo actual, he visto como han cayendo las personas y subiendo las máquinas . ¿Hemos ganado de verdad? A priori sería fácil contestar que sí, pero yo invitaría a una profunda meditación antes de responder con convicción. Muchas películas de ciencia ficción de la actualidad, dan miedo, por la cercanía en su similitud con la sociedad que vivimos. Acabo manifestando, porque llevo tiempo con ganas de decirlo con un gran grito: Que no soporto la atención pública que la mayoría de empresas nos ofrecen, con sus famosos : si quiere tal marque el 1, si tal el 2... parece que nos están enseñando a contar. Eficacia de este sistema . Cero. Donde se ponga la hermosa voz de una señora o señorita, que se quiten los androides. Un abrazo

Legionarius dijo...

Un 10.

Un saludo español...

Unknown dijo...

Buenísimo Arcendo, el trabajo dignifica al hombre, por eso la escuela de Salamanca condena sin tapujos a aquel dirigente o gobernante que quite el sustento a un pobre, que podemos extender al trabajador.

Lo que está ocurriendo en la actualidad es un cambio de sitema político y económico, un neo comunismo solapado que va contra la misma esencia del hombre que se gana la vida con su sueldo.

Veo la cosa muy mal, amigo.
Gracias por tus refleciones y gracias por darme la bienvenida de nuevo.

Un fuerta abrazo para tí y para todos.

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