martes, 30 de noviembre de 2010

DEL DOLOR Y LA ENFERMEDAD

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Bendito sea el dolor. Amado sea el dolor. Santificado sea el dolor... ¡Glorificado sea el dolor!” Camino punto 208. San Josemaría Escrivá.
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Ya lo hemos dicho muchas veces, la gracia no coloca al creyente fuera del alcance de la enfermedad y del dolor; todos como humanos, estamos expuestos; por eso…., si llega la prueba, ¡que acabará llegando!, es inevitable, lo único que se puede hacer es intentar dar la talla.
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Con el dolor y la enfermedad pasa algo curioso…, lo mismo puede ser o parecer, una maldición…., y también puede ser o lo podemos transformar en una bendición…, entonces, la pregunta es... ¿Como podremos "usar" la enfermedad y el dolor en nuestro beneficio?
Cuando..., gracias a la enfermedad olvidamos nuestros orgullos y altiveces, cuando reconocemos nuestra fragilidad y las necesidades que tenemos, y sobretodo cuando sabemos humillarnos para pedir, lo que nos falta. La enfermedad prueba, de qué tipo de pasta somos, o como está hecha nuestra fé.
Por eso…, creo que no debemos quejarnos sino dar gracias a Dios cuando vengan mal dadas. Porque ¡Cuántas veces la maravillosa providencia de Dios se ha valido de la enfermedad para salvar almas!
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Se podría decir que la enfermedad es buena consejera: suaviza los corazones humanos, les recuerda su muerte y muchas veces, hace que los hombres piensen seriamente en Dios. Por tanto… si la enfermedad puede lograr todas esas cosas (y, ¿quién puede negarlo?), yo tengo que concluir que los beneficios de la enfermedad y el dolor son mucho mejor que los daños. En realidad, la enfermedad vista así…, ¡hasta trae paz al alma!
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Y todo eso es verdad y está muy bien…, pero lo que más difícil es de llevar es cuando ese dolor y esa enfermedad no son propias…, si no que las ves en los demás y en especial en alguien a quien quieres con toda el alma…
Es entonces, de verdad, cuando necesitamos un fuerte consuelo en ese tiempo de necesidad, y para ello, buscamos desesperadamente, incluso más que con el dolor propio, la unión con Cristo. Lo bonito y lo excelente del caso, es que muchas veces, como ahora, se siente esa mano amorosa de Dios en las palabras de aliento y en las oraciones de los amigos; de todos mis amigos-hermanos, a los que doy las gracias por su "sintiente" cercanía.
Dicen que el dolor curte…., y ahora, por mi experiencia también sé que el dolor, UNE; por eso…, yo digo ahora... ¡Bendito sea este dolor, que tanto me acerca a DIOS, a través de todos vosotros!
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¡¡GRACIAS!!

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10 comentarios:

Kara dijo...

Así es el dolor, ya sea del cuerpo o del corazón, acerca a Dios. De lo que no hay que olvidarse es de seguir cerca de Él cuando estamos "sanos". Un abrazo¡

Militos dijo...

NO SABES COMO TE COMPRENDO. PREFIERO MIL VECES QUE EL DOLOR SEA MÍO Y NO DE LOS QUE QUIERO, PERO DIOS SABE MÁS y el dolor purifica y fortalece.

Besiños de cercanía y deseos de todo bien.

gosspi dijo...

Pues si, estoy contigo en todo lo que dices Arcen...creo que si tenemos algo en común todos los que vivimos de Cristo, es el sufrimiento fisico o espiritual porque es lo que nos llena de Paz y fortaleza ..sin olvidar la Esperanza. El nos hace fuertes en el sufrimiento para poder acogerlo.Gracias por compartir todo lo que dices y sientes. En la oración te pongo en la Mirada de Cristo muerto y resucitado. Un abrazo.

LAHDDEC dijo...

Del dolor, de la enfermedad se saca siempre un bien, un tesoro que con el tiempo se vé completamente nítido, y es entonces cuando exclamas: bendita enfermedad!
un abrazo

Edit dijo...

En esta entrada he podido ver tu alma, enfrentando la batalla del dolor con las armas del Amor.
A veces solo tenemos la posibilidad de la oración, porque no podemos hacer otra cosa.
Cuanta con mis oraciones amigo, todas las veces que lo necesites, para vos como para tus seres queridos.
Con cariño, que tengas un hermoso día.

Gran Visigoda dijo...

El dolor une… claro que une , y nos une al Cristo de la Cruz y al resto del mundo, al resto del dolor del mundo, cuando se sufre, se comprende el sufrimiento y se es capaz de alguna manera de ponerse más en el lugar del otro, de empequeñecerse ante el dolor del otro y olvidarse del propio ( si yo sufro así ¡que no sufrirá mi hermano que está en peores circunstancias! ) pero el dolor para el cristiano es fuente de amor, de ofrecimiento, es un acompañar el camino de Jesús hacía el calvario atravesando nuestro propio calvario.
Si el dolor es de alguien cercano… te entiendo… le pedí a Dios un día cambiarme por alguien… y mira tú, que me hizo caso pero prefiero mil veces, mil veces mil… no se expresar… cargar con todos los dolores, con todo el sufrimiento para ofrecerlo a los pies de esa cruz desde la cual Jesús me mira.
Desde hoy mismo tú y los tuyos estáis en mi humilde oración de una manera especial.
Saludos!
PD: Perdona que me haya extendido.

Angelo dijo...

Todos en algún momento experimentamos el dolor. Cuando éste se vive desde el ofrecimiento, la confianza, la aceptación, la reparación, en una palabra , cuando se vive con amor el dolor es cuando se convierte en redención.
Unido a todos aquellos que en estos momentos pasan por el.
Espero que las noticias lleguen.Un fuerte abrazo.
Off topic: Aún no he visto al culé, que se durmió con la radio puesta. A ver que me dice...

Maria del Rayo dijo...

¡Unidos en oración!
Besos

Militos dijo...

HOLA, BESIÑOS, ORACIÓN Y A TU LADO.

Patricia dijo...

¡Cómo entiendo lo que dices!!! Cuenta con mi oración.
Es "raro", pero yo cuando estoy peor de mi enfermedad es cuando todo está en su sitio, hasta Dios está en su sitio; pero cuando mejoro, ay cuando mejoro, se me descoloca el puzzle, no hay manera de encajar las piezas.
Y así es el Señor, que de lo aparentemente malo, hace que sea una bendición.
Un abrazo.

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