martes, 19 de julio de 2011

JUEGOS… ¿INFANTILES?

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Después de toda la pasión del artículo de ayer, creo que hoy…, es obligado, dar un giro, buscando algo de paz.
Así que, inspirado un poco en uno de los últimos comentarios del blog siempre sugerente, de mi amigo Angelo (Ver ENLACE), me agarro, como él, al mundo de la infancia, para admitir gozosamente, que nosotros los adultos, aún tenemos mucho que aprender de los niños.
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Nosotros… tantas veces enfrascados en nuestras preocupaciones, cegados por el trabajo, por el dinero, por tantas y tantas cosas, no nos percatamos que…, las lecciones más importantes y más sencillas de la vida están muy cerca: en la mirada de nuestros hijos, en su cariño y hasta en sus juegos.
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Como ya sabéis muchos, tengo un chaval que se pirra por las hazañas de sus ídolos futbolísticos y además como cualquier chico de su edad anda “enganchado” –lo que yo le dejo- a los juegos informáticos.
Sin embargo, cada verano va descubriendo cosas… “nuevas”.
Hace un par de años, la –novedad- era ¡la peonza!, el trompo de toda la vida, volvía con fuerza, entre la chavalería gracias a las tiendas de chinos.
Este año…, el descubrimiento son las canicas, ¡el guá!.
Como decía el poeta… “todo pasa y TODO QUEDA…
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Es sorprendente, y gozoso comprobar que, en la época de las nintendos y de las plays, de los juegos más caros y sofisticados vuelven estos sencillos y baratos entretenimientos de siempre.
Da gusto en estas tardes de verano, ver como un buen puñado de chicos se afanan en tirar bien las bolas y hacerlo con cierto estilo, intentando hacerlo mejor que los demás. Pero lo más curioso es que aquel primitivo cachivache que era la peonza y esas mágicas bolitas de cristal que son las canicas, también eran, en muchos casos, los juegos preferidos de los abuelos y los padres de estos chicos, no hace tanto tiempo.
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Lo interesante de esto es que, mirándoles, vuelvo a despertar al niño interior y me anima saber que puedo involucrarme con él, ilusionándome de nuevo, enseñándole mis trucos de antaño.
La lección, en este caso, es que este hecho me hace recordar quien fuí, y también me hace caer en la cuenta de que sí he perdido algo de aquella felicidad infantil es porque poco a poco, quizás fui quebrando reglas, valores y creencias a lo largo de los años.
Si claro... las circunstancias nos van llevando por caminos insospechados, pero, ¿es imposible ser fieles a nosotros mismos? Sea como sea que ocurran las cosas, siempre existe la posibilidad de hacer las cosas bien o mal, y casi siempre (excepto circunstancias extraordinarias), podemos elegir y decidir voluntariamente al respecto.
Tal vez, si a diario recordáramos estos simples y limpios pensamientos infantiles, si a diario fuéramos más honestos, educados, alegres y bondadosos, podríamos contribuir a que el mundo fuera un escenario completamente diferente, mejor.
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Sirva esta simple anécdota veraniega para admitir, que de alguna manera, vuelve lo sencillo y yo me congratulo con ello. No fuera malo que, con la peonza y las canicas, volvieran también, otros valores que se usaban en aquella época.
La esperanza es, que antes y ahora, nunca nos ha faltado, la socorrida pelota. El balón, siempre nos acompaña, siempre está con nosotros y nunca nos defrauda.
Es como Dios, que siempre está ahí, aunque a veces le dejemos lado.
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4 comentarios:

Militos dijo...

Si quieres puedo enseñarte a jugar con alfileres de colores, antes era más de niñas, pero seguro que ahora es unisex. De todas formas la peonza se me daba muy bien y los partidos de futbol con chapas y un garbanzo de balón, genial!!

Tiene gracia que los chinos tengan que enseñarnos a volver a jugar como niños DE VERDAD.

La verdad es que nunca debemos dejar de jugar, yo he tenido la suerte de que se me juntaron los hijos con los nietos, así que sesión continua y disfruto con todo lo que me enseñan.

BESIÑOS Y QUE NUNCA NOS FALTE LA ILUSIÓN.

OFF/ Por favor, mañana otra rezadita, por la tarde, una corta visita a Madrid, de ida y vuelta porque no se termina de arreglar lo de Tajamar para Angelito.

ARCENDO dijo...

Ok Mili, cuenta con mi oración. BESIÑOS.

Mento dijo...

Tu entrada de hoy me deja con la sonrisa dibujada en la cara.
Si es que es muy importante mantener vivo ese niño interior. A mi me funciona y no me importa si a veces no me entienden los de alrededor. Como tengo hija me es mas facil jugar con las muñecas y disfrutar al paso. Desde esa perspectiva de niño se alcanzan a ver cosas que no se ven desde la altura de adulto.
Que suerte que Dios nos bendice con hijos para recordarnos que una vez tambien fuimos asi y que podemos recuperar sentimientos y actitudes de aquella epoca.
Un abrazo y enseña a tu hijo a dar un buen golpe de canica.

Terly dijo...

No sabes, querido amigo, como me ha hecho rejuvenecer esta entrada tuya. Ya hace algún tiempo publiqué algo sobre mi parque y mis juegos y hacía un repaso de todos ellos, de lo sencillos, inocentes que eran y lo más importante de todo era que en tiempos de pos guerra y "pertinaz sequía" (la de los bolsillos familiares) no nos gastábamos ni una perra en esos juegos porque normalmente los construíamos nosotros mismos, con lo que disfrutábamos fabricándolos primero y jugando con ellos después. Y ya si de pelotas hablamos, mi primer balón me lo hice yo con un pelotón de papeles apretados, envuelto en telas y atado con cuerdas dejándolo como un ovillo de lana. ¡Qué tiempos!...
Un abrazo, amigo.

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