lunes, 26 de septiembre de 2011

POR LOS PELOS...

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Dios es muy grande, siempre está más allá de nuestra cortedad de miras.
A veces..., para ver, solo hace falta mirar..., pero en la dirección correcta y sin obstáculos.
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Daban las diez de la mañana, era una de aquellas Jornadas gloriosas de agosto en las que por las calles se respiraba una alegría joven y pujante...., sin embargo, era jueves y la actividad de una ciudad como Madrid no cesa nunca, ni si quiera en verano.
Por otra parte..., la necesidad y el olfato comercial se agudizan en tiempos de crisis, por lo que aquella mañana, pocos fueron los negocios que colgaron el cartel de cerrado por vacaciones. El que más y el que menos, intentaba aprovechar el  tirón remunerativo de la JMJ para alimentar con algún eurillo a sus famélicas registradoras; yo sé de una barbería, que no fue excepción.
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Aunque el local era modesto, estoy seguro de que si, esa tienda hubiera sido anglosajona, hubiera lucido en el rótulo exterior aquello de... "since..."; Joaquín era la tercera generación que regentaba la barbería, abierta hace ya 66 años, su abuelo que también se llamaba Joaquín.... la inauguró en 1945, cuando la familia estaba intentando despuntar de las tragedias de la guerra.
Por eso, se puede decir que la peluquería es de -las de toda la vida-, todos en el barrio la conocen, cuenta además con la gran ventaja de estar en una zona muy céntrica y de paso, así que, gracias a DIOS Joaquín no conoce la crisis.
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Además de su privilegiada ubicación; a Joaquín le gusta cuidar los detalles, por eso piensa, con mucho acierto, que en eso radica gran parte de su éxito.
La cara externa de la barbería, exceptuando algún que otro arreglo puntual, conserva su aspecto de hace años; ese estudiado "sabor" de antaño de su fachada, es su primer banderín de enganche.
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Sin embargo, en cuanto al interior...., no le falta detalle.
El establecimiento a lo largo del tiempo se había ido remozando. Por supuesto, las paredes se pintaron de cabo a rabo, en muchas ocasiones. Los espejos, los sillones, todos los muebles..., se renovaron y siempre a mejor.
Pero el cambio mayor llegó en esta nueva generación. Aquellas paredes en las que su abuelo y su padre, habían colgado fotos de Manolete y Belmonte, de Amancio y Santillana, ahora estaban intercaladas fotos de modelos muy "fashion" y de títulos de cursos de peluquería que el "nuevo Joaquín" había hecho, como si aquello fuera el despacho de un médico o de un dentista...
También aquellas primeras obras que se hicieron para instalar la calefacción y el aire acondicionado, fueron complementadas con otras para la tele por cable y la conexión wifi.
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En lo concerniente a la parte puramente profesional, al local tampoco le faltaba  nada.
Lo último en cremas y lociones, lo más nuevo en maquinillas, tijeras, en toda clase de artilugios de la labor.
Joaquín es minucioso, todo lo hace para conservar a "sus fieles"..., y para atraer a nuevos clientes.
Gracias a que Joaquín tiene mucha visión comercial, triunfa..., pero no es solo por eso, sino porque además es simpático y como todo buen barbero, utiliza como nadie, el arma preferida de la profesión..... ¡la sin hueso!. Joaquín habla por los codos, y habla como nadie.
Pero ese Jueves...., sus indudables habilidades, le iban a dar algo en lo que pensar.
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Aquella mañana, Joaquín salió del metro, ciertamente impresionado. No era usual, ver a tantos jóvenes -cantando- en sus andenes. Iban con camisetas de colores y la sonrisa puesta.
Una chavala muy guapa... con un rosario en su mano y con un acento algo extraño, le había preguntado minutos antes de llegar a su destino, donde tenía que hacer trasbordo para llegar a la estación de Opera.
Una vez facilitada la respuesta, Joaquín no pudo evitar indagar sobre la procedencia de la viajera. La chica era, nada menos, que de Polonia, y ahora ella y su grupo, se dirigian a una catequesis en la Almudena..; Joaquín, que dicho sea de paso, no era muy creyente, ¡flipaba!.
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Repito...., Daban las diez de la mañana..., por fín, Joaquín había llegado a su peluquería; saludó a sus dos empleados y abrió la tienda...., esperando que aquel iba a ser un buen día de "curro".
Al cabo de un rato...., un joven entró a la barbería a cortarse el pelo y recortarse la barba. Nada hubiera tenido de especial, sino fuera porque la camiseta y la mochila que portaba el chico, le delataba como uno más, de aquellos que Joaquín había visto antes en el metro.
Uno de los empleados de Joaquín, se dispuso a acogerle, pero enseguida, sin saber por qué, fue el mismo Joaquín el que quiso atenderle.
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Joaquín hizo buena gala de sus dotes dialécticas...., hablaron de todo, hablaron de tantas cosas y tocaron tantos temas..., que al final, tocaron... el tema inevitable: ¡DIOS!
El barbero dijo:
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-"Fíjese caballero que yo no creo que Dios exista, como usted dice".
-"Pero, ¿por qué dice usted eso?"  preguntó el cliente.
-"Pues es muy fácil, basta con salir a la calle para darse cuenta de que Dios no existe. O... dígame, ¿acaso si Dios existiera, habría tantos enfermos? ¿Habría niños abandonados? Si Dios existiera, no habría sufrimiento ni tanto dolor para la humanidad. Yo no puedo pensar que exista un Dios que permita todas estas cosas" -replicó el rapabarbas.
El cliente se quedó muy pensativo, pero no quiso responder para evitar una discusión, que se antojaba inútil e interminable.
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Por fín, el barbero terminó su trabajo, el cliente pagó y sin mediar entre ellos, más que un sobrio gracias y un adios..., el joven salió del local.
Nada más abandonar la barbería, el cliente vió en la calle a un hombre con la barba y el cabello muy largos; llevaba tales greñas que parecía que hacía mucho tiempo que no se lo cortaba. Se le veía absolutamente desarreglado.
Entonces al joven le llegó la inspiración, entró de nuevo a la barbería y le dijo a Joaquín:
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- "¿Sabe una cosa? Los barberos no existen"
- "¿Cómo que no existen?" -preguntó el barbero. "¡Si aquí estoy yo... y soy barbero!" dijo Joaquín con una medio sonrisa, algo ofendida.
- "¡No!" -dijo el cliente- "no existen, porque si existieran no habría personas con el pelo y la barba tan larga como la de ese hombre que va por la calle."
- "Los barberos sí existen, lo que pasa es que esas personas no vienen a mí"
-"¡Exacto!" -replicó el cliente-. "Ese es el punto. Dios sí existe, lo que pasa es que las personas no van hacia él y no le buscan."
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Os aseguro... que aquella noche, cuando Joaquín se fue a la cama, le costó dormir..., todavía andaba dándole vueltas a la anécdota que tuvo la suerte de vivir, esa mañana de un Jueves de verano, en Madrid.
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10 comentarios:

Gran Visigoda dijo...

¡Me encanto!, magnifico, ¡sabia inspiración!
Un abrazo.

Angelo dijo...

Bueno bueno, la anécdota es fantástica. Me ha encantado y mucho. Como también me ha encantado la descripción de la barbería. Hay mucho peluquero (y digo peluquero no barbero) estilista que ni idea de rasurar ni el pelo ni la barba, sino haciendo peinados que a la media hora ya no se sabe como colocarse uno el cabello. Hay que potenciar las barberías masculinas de toda la vida ,donde el corte de pelo y el afeitado es todo un ritual. Lamento dedicar más tiempo a comentar la parte más superficial del post,pero he aprovechado la oportunidad para expresar mi opinión sobre las barberías masculinas. Aunque insisto en que la anécdota es de summa cum laude. Abrazos

Militos dijo...

Cómo siento no haber llegado antes a leer tu post, lo hubiera disfrutado con deleite si no tuviera el enfado que tengo.
Sin duda esta anécdota merece la pena que me domine antes de matar a nadie, además no sé a quien debo matar.

Es maravillosa la anécdota y sobre todo la forma en que Dios da las ideas para razonar con los que dicen no creer en Dios. Cuántas cosas maravillosas iremos conociendo de la JMJ.
Estoy con Angelo en la descripción de la barbería, genial como la que un día hiciste de los oficios que ya no quedan casi ninguno.

bueno te dejo, voy a estar muy ocupada estos días y si quieres saber la razón de mi enfado ya pasarás por mi blog cuando puedas.

BESIÑOS PARA LARGO

Maria del Rayo dijo...

Si solo supieramos escuchar los mensajes de Dios!!
Me gustó también el vídeo.
Gracias.
DTB!!

Maria del Rayo dijo...

¡Que anécdota, taaan significativa!
Y tu post, muy pero muy descriptivo.
¿Tu escribes libros Arcen? Eso me parece.
¡No pasará, no no no pasará!♪ ♪ ♪
Me encantó también.
Que buen inició de semana.
Gracias!!
DTB!!

Miriam dijo...

Genial la inspiración¡¡

Me encantan estas anecdotas de la jmj
Gracias

Rafa dijo...

Genial respuesta la del joven. Desde luego, fue paciente con el barbero y el Señor le dio esa sabiduría para poder contestarle con un ejemplo que le venía "al pelo".
Muchas gracias por este relato que, no sólo hace pensar a Joaquín.
Un abrazo!

MOMENTOS dijo...

Nunca se me hubiera ocurrido dar una respuesta como ésta, pero sin duda es convincente. Ojalá Joaquín todavía esté dándole vueltas en su corazón. Besos.

Mento dijo...

Simplemente me encanta. Muy buen post.
Un beso.

Bruce dijo...

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