domingo, 8 de enero de 2012

REFLEXIONES PARA LLENAR 365 NAVIDADES


Viendo ya casi cumplida la primera decena del año, toca ahora… el ritual inverso. Es hora de guardar esos preciosos nacimientos en sus cajas, cuidando de que ninguna figurita quede dañada. Es tiempo de desmantelar los arbolitos de bolas y de luces…, es el momento de volver a la rutina…., quizás…, como si nada hubiera pasado.
Queda así enero,- privado de todos los adornos-, como el mes más frio y tristón del año. Sin embargo dicen los meteorólogos que es precisa y paradójicamente por estas fechas tan “desangeladas”, cuando empiezan a aumentar las horas de sol. Es en estos días cuando empieza a crecer la luz… ¡Qué gran lección nos da, una vez más, mamá natura!

Este tiempo ha llegado a su fin, primero porque todo en esta tierra lo tiene, sin embargo LA FIESTA no tiene por qué tener término; la Navidad es…. Eterna. En uno de estos días oí a alguien una frase que me gustó mucho…:
la Iglesia no conmemora recuerdos, la Iglesia celebra Misterios”. Todos los Sacramentos lo son, son misterios, y la Misa también lo es. Sabemos que solo hay UNA Santa Misa, porque solo hubo un único Sacrificio válido; y así mismo sabemos que la vigencia del Misterio de la Encarnación en las vidas de los hombres, es para todos los hombres y para siempre, de tal modo que LA NAVIDAD no solo fue para unos individuos concretos o para un tiempo determinado.
Por eso, me atrevo a afirmar que la Navidad no se ha acabado; que debe tener su continuidad en nuestros actos, en nuestros gestos, en nuestras vidas… ¡somos los propagadores de ese MISTERIO que hoy se sigue produciendo y más aún en este tiempo de oscuras frialdades, la luz ha nacido para nosotros, pero es emergente para todos.

Como he contado más de una vez en este blog, una de las bendiciones (para mí y para mi entorno) de este bendito año pasado, ha sido el nuevo Párroco que DIOS ha enviado a mi barrio. Un tipo jovial que alzacuellos en ristre, se ha propuesto el milagro de “mover”, lo inmóvil, y -vive DIOS- que lo está logrando…, LA FÉ MUEVE MONTAÑAS.
La Iglesia ha sido remozada, por dentro y por fuera. Pintada con pinturas sintéticas y coloreada con la fuerza de una impresionante fe y alegría interior que contagia. Hemos vuelto al rezo diario del Rosario. Mi Iglesia se ha vuelto a llenar de confesionarios atendidos y llenos, y las catequesis juveniles han vuelto por sus fueros estudiando el Catecismo de siempre y el YouCAT como DIOS manda. Y…. este hombre providencial hasta se ha propuesto restaurar la imagen del Sagrado Corazón que fue profanada meses atrás por unos bárbaros….
¡Todo un vendaval de necesario aire limpio en nuestro barrio, por el que no ceso de rogar y dar gracias!
Bien…, os digo esto porque viene a colación, por lo que ahora os voy a contar….
Pero antes de nada… quiero haceros una breve confidencia, sobre mis ausencias de estos días: Confieso que a veces me cuesta seguir, incluso en el blog, sobre todo cuando las fuerzas fallan y  la salud se resiente; sin embargo esa obligación es siempre gozosa, porque siempre me regala la alegría inigualable y siempre plena, del servicio. Así mismo, esa obligación… evangélica me viene asistida a menudo por constantes inspiraciones… que me dicen cómo debo llevar mis cruces.
Os diré ahora, que una de esas inspiraciones me ha llegado estos días en mi Parroquia. En esa remodelación de la que os hablaba, se han creado espacios realmente acogedores. Dos están en los costados del templo.
Al lado izquierdo, donde el nuevo Párroco ha dispuesto un confesionario a tiempo completo, está la imagen de una Inmaculada guapísima y un cuadro del famoso Cristo de la Misericordia de Santa Faustina Kowalska.
En el lado derecho…, la imagen es la de un precioso San José con el Niño en brazos (que desde el coro, parece que te mira con su carita regordeta) y un cuadro del Beato Juan Pablo II, que es, ahora lo desvelo, el principal motivo de este post.

En la mañana del día de Reyes, nos tocó sentarnos precisamente en ese lado derecho, justo debajo de la gran foto de nuestro entrañable Papa; aquel que, desde el Papamóvil, nos bendijo a mi mujer y a mí, cuando todavía éramos novios.
Estos días, ando bastante aquejado –y también quejoso ¿por qué no decirlo?-, porque mis saludes no andan muy “católicas”, y mira qué..., fui a dar entonces… con la imagen del gran maestro del dolor, de la alegría, de la santidad, Juan Pablo II.
¡Qué imagen esta y que meditaciones me suscitó!, quiero compartir con vosotros, al menos… alguna de ellas.

La foto de dicho cuadro, es alguna de las que traigo a portada; este era un gesto muy habitual del Papa beato:
Juan Pablo II y su inseparable báculo en forma de CRUZ; él con los ojos cerrados y aferrado a ese árbol salvífico con una inequívoca expresión de petición y donación a partes iguales. Con una inigualable actitud de responsabilidad, que no contrasta en absoluto con la alegría y la paz que también se desprende de esa ejemplar apostura.
Lo más impactante de todo, no son esas imágenes en sí; sino que ese gesto lo hizo creíble durante toda su vida terrena, con ella, sobre ella y hasta el final de la misma.

Un paréntesis, que viene al caso:
(Sorprenden las muchas sandeces que, muchos imbéciles que hasta se autonombran de cristianos pueden decir de Juan Pablo II y de Teresa de Calcuta. La red es un instrumento poderoso que se puede aprovechar para hacer mucho bien, pero también, según y donde, es un cúmulo de gilipolleces y despropósitos, imposibles de admitir, ni siquiera por caridad (perdón por el lenguaje, pero en este caso es necesario).
De Juan Pablo II, en vida, se dijeron cantidad de falsedades; y ahora, últimamente estoy leyendo patochadas tales como que su báculo era un signo diabólico, que es una cruz deforme, porque representa a Cristo vencido…. (no voy a dar más publicidad a estas tonterías, el que tenga estómago y curiosidad que busque por la red))

Bien pues…, es precisamente esa imagen, de ese Papa, portando ese báculo, la que me “ha hablado” y me ha dicho que… el mismo Papa que nunca perdió la sonrisa, también fue un gran sufridor.

Su vida, -muchos libros y películas biográficas lo confirman-, no fue un campo de rosas. Vivió las dictaduras nazi y soviética; las muertes de seres muy queridos desde muy pronta edad, sufrió un atentado del que milagrosamente salió vivo pero que le dejó muy mermado y vivió al final de su vida, una de las agonías más seguidas por los medios, que ha visto el mundo.
Toda su trayectoria fue una vida agarrada a la Cruz, no despreció el sufrimiento, no tapó la Cruz. Antes bien, la abrazó y la alzó, igual que hacía con ese báculo suyo, puso su Cruz en lo alto para que todos nos fijásemos bien, donde está la salvación.

El ejemplo máximo lo dio al final de su vida. Con muchas voces (incluso “amigas”) que reclamaban una abdicación, por un penoso y precario estado de salud, él RESISTIÓ hasta el final. Pleno de todas sus facultades mentales y pastorales, decidió lo que era mejor para la Iglesia, RESISTIR y DIGNIFICAR el dolor y la enfermedad hasta el final. Su ejemplar actitud no fue entendida por todos, por algunos seguro que reprobada, pero los que hoy, aquí y ahora, sentimos si quiera un poquito de sufrimiento o enfermedad agradecemos ese gesto.
Si la vida de Juan Pablo II fue ejemplar,... el ejemplo de su muerte es… fundamental.

Ahí estaba yo, ensimismado con esos pensamientos el otro día en el rincón derecho de mi Parroquia. Veía esa cara y esas manos agarradas firmes pero amorosamente a la Cruz, y todo mi ser… fue escalofrío.
Dicen que los cristianos no veneramos a las imágenes en sí, sino a lo que representan. Hoy entiendo bien, la necesidad de esos simbolismos, lo bien que hacen, lo necesarios que son y agradezco profundamente, pertenecer a esta Iglesia.
Ahora estoy mal de salud y sé que aunque lo mío es crónico, tiene sus épocas…; pero cada vez me cuesta más resistir…, sin embargo la visión de esa imagen… me dió nuevos alientos, me llenó de esperanzas, ese fue mi gran regalo del DIA DE REYES.

Así es como os he contado…, que en este último seis de enero, la luz de la Estrella volvió a brillar en mí, gracias a esa foto de Juan Pablo II.
Su luz me señaló de nuevo el camino, la senda de una NAVIDAD GOZOSA que me ha de durar todo el año.
Esa foto me enseñó que la alegría, nada tiene que ver con salud. Que el amor y el dolor, no solo riman etimológicamente, sino que muchas veces van tan juntitos, que son inseparables.
Por eso, asumiendo todo esto, y prometiendo si DIOS me lo permite, postear más de seguido, permitid una vez más, que desee...
...365 DÍAS DE FELIZ NAVIDAD A TODOS MIS AMIGOS.

*   *   *   *   *

9 comentarios:

Mento dijo...

Tú lo has dicho, animo. Yo tengo una estampa de Juan Pablo II puesta en mi cuadroo de boda que tengo en el salón. Algunos al entrar y verla preguntan, y aprovecho para contar mi historia de como gracias al hoy beato descubri mi vocación. En vida hizo muchos milagros en muchas vidas como la mia y ahora sigue haciendolos aún con más fuerza si cabe.
Besitos.
Yo he estado estos dias más bien fuera, me alegro de ver que estás aqui, has sido él primero que he topado.

Militos dijo...

¡Lo sabía! y te apoyaba con más fuerza y oración que otras veces.
Estos meses son malos para las dolencias físicas, lo siento mucho, pero te dejo:

BESIÑOS DE "RESISTIR ES VENCER"

MOMENTOS dijo...

Como me gusta saber de ti, y como me gusta oirte hablar de aceptación. Las noticias que traes de tu parroquia me alegran y el ver como su párroco esta cumpliendo bien su cometido, también. Un abrazo y mejorate. Besos.

Angelo dijo...

Me alegra mucho verte de nuevo por aquí. Hay un bajón general en la blogosfera y esto.... ¡No puede seguir así! ¡Arriba, tenemos más motivos para seguir que razones para parar!
Me encanta lo que cuentas de tu parroquia, esa es la mejor noticia que se puede postear. ¡La Iglesia viva! ¡Es una bendición y hay que dar gracias a Dios por ello! Estoy seguro de que obtendréis muchas bendiciones.
En cuanto al báculo... que te voy a decir yo que tuve el gran regalo de tenerlo entre mis manos. Yo sí sé lo que experimenté, al igual que cada vez que pude cruzarme con la mirada de nuestro gran beato Juan Pablo II. Ni un solo día dejo de pensar en él y toda su entrega a la Iglesia. Un fuerte abrazo. ¡Animo, podemos comernos el mundo en nombre del Señor!

Maria del Rayo dijo...

¡Que gran alegría Arcen! ¡Te he extrañado mucho!
Me gusta todo lo que escribes, se que vas a resistir, y más con la ayuda de Dios y la Virgen.
Me alegra lo de tu parroquía. Espero que sigas mejor.
Unidos en oración. Muchos saludos!!
DTB!!

María dijo...

Tengo que confesar que cuando hice el Camino de Santiago me decía continuamente las palabras de Juan Pablo II: "Si Él no se bajó de la Cruz, yo tampoco me bajo". Gracias a ellas llegué hasta la meta, con la mochila a cuestas, y llena de ilusión por haber cumplido.

¡Mucho ánimo con esas dolencias!
Cuenta con mi oración. Un abrazo

Militos dijo...

Querido:
Me da mucha alegría lo que cuentas del nuevo párroco porque sé que te hace feliz y sobre todo por lo bien que está desarrollando su misión que traerá grandes frutos. Recuerdo que lo pasabas un poco mal con el anterior y te quejabas de que no había confesiones, ya ves, el Señor escuchó tus quejas, siempre lo hace cuando son justas.


Sinceramente creo que hay una gran renovación en la Iglesia, aunque siempre ha sido y es Santa en sí misma, no cabe duda que los ministros de la Iglesia están reaccionando ante las necesidades de los fieles y aunque todo es obra de Dios, tenemos que reconocer la gran influencia de nuestros dos últimos Papas...

Muchas gracias por volver a pesar de todo. ya verás como rezando todos a una, te vas a poner bueno corriendito.

BESIÑOS rezadores al máximo

Andy dijo...

Te deseo toda la felicidad. Que en medio del dolor te agarres a la cruz, no olvidando nunca que, tras ella, espera la gloria de la Resurrección.

Un abrazo.

Bruce dijo...

Me gustan esas reformas en tu parroquia, espero lo mejor de ese sacerdote y sus el fruto en tí y el resto de la parroquia.

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