sábado, 24 de marzo de 2012

A pesar de todo: ESPERANZA Y ALEGRIA

Creo que las cosas no están para ponerse tétricos, pero pienso que si es necesario llamar a las cosas por su nombre, leyendo los signos que se nos ponen delante.
Es evidente que el ambiente general es crítico, parece que no hay nada propicio al bien.
En el ámbito público el panorama no es nada halagüeño: políticos corruptos, envilecimientos sindicales, sobornos, narcotráfico, terrorismo...
Y en la familia.., se está viviendo una crisis mundial, sin precedentes: Divorcios express, leyes autorizando abortos y legalizando uniones homosexuales en todo el mundo, eugenesia, eutanasia..., etc.
¡Es hora de despertar a la realidad que estamos viviendo!, los signos de los tiempos son claros y contundentes.

Al empezar la Cuaresma, la Iglesia nos lanzaba un mensaje que hoy se hace muy necesario recordar:
"Arrepiéntete y cree en el Evangelio"
En definitiva... es urgente CONVERTIRSE.

Hoy..., como se sabe, el Papa está en México (Recemos por él).
Benedicto XVI llegó ayer, y al llegar, a hizo un precioso llamamiento a LA ESPERANZA; no obstante, el Santo Padre no quiso  tampoco, perder de vista la hora oscura que estamos viviendo. Una vez más, sus palabras magistrales, de Pastor bueno, son dignas de ser escuchadas:

"Como peregrino de la esperanza, les digo con san Pablo: «No se entristezcan como los que no tienen esperanza» (1 Ts 4,13).
La confianza en Dios ofrece la certeza de encontrarlo, de recibir su gracia, y en ello se basa la esperanza de quien cree. Y, sabiendo esto, se esfuerza en transformar también las estructuras y acontecimientos presentes poco gratos, que parecen inconmovibles e insuperables, ayudando a quien no encuentra en la vida sentido ni porvenir. Sí, la esperanza cambia la existencia concreta de cada hombre y cada mujer de manera real. La esperanza apunta a «un cielo nuevo y una tierra nueva» (Ap 21,1), tratando de ir haciendo palpable ya ahora algunos de sus reflejos".

Queridos hermanos míos... más tarde o más temprano, solo DIOS lo sabe, a todos nos llegará la hora;  sin embargo a la vista de los acontecimientos, la Batalla de los tiempos está cada vez más cerca.

En cualquier caso, ni estamos solos ahora, ni lo estaremos en la hora final, sea cual sea.
Este mundo tan anhelado de Paz, tiene y tendrá como mejor valedora a la Mujer vestida de Sol con manto de estrellas, a la Señora del Tepeyac, a la Reina de la Paz.

Hermanos, el deterioro es grande, pero la gracia es más. El triunfo del Rey de Reyes está asegurado, por eso, mantengamos la ESPERANZA, contagiemos la ALEGRIA..., estamos destinados a ese -cielo nuevo y a esa tierra nueva- que nos recordaba Benedicto XVI, en uno de sus primeros discursos mexicanos.

Pdta. Pinchando en este ENLACE, podréis seguir de cerca los pasos de nuestro Papa, por tierras americanas. Que DIOS le bendiga y le guarde.

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2 comentarios:

Bruce dijo...

«No se entristezcan como los que no tienen esperanza» (1 Ts 4,13).

Esta frase de las Sagradas Escrituras, lo dice muy bien.
La tristeza, no olvidemos, es aliada del enemigo.

gosspi dijo...

Que bien ver al papa en mexico...hace poco estaba meditando sobre la Tilma de la Virgen de Guadalupe que siempre me deja asombrada.....
y de Esperanza y Alegria quiero tener mi alma repleta Arcen....aqui se llena de ambas cosas....siempre agradecida.

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