lunes, 3 de enero de 2011

ELOGÍO DEL CÍRCULO

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La imagen de portada pertenece a “Centauros del desierto”, que como muchos sabrán es un western mítico de John Ford.
Sobre esta estupenda película, se ha escrito y dicho mucho, pero ahora, mi intención será resaltar un detalle genial, que siempre me gustó:
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- Al inicio, justo después del rótulo “dirigido por John Ford”, se nos indica que estamos en Texas en 1868 y a continuación el plano se queda en negro y... se abre una puerta que deja entrar la luz y deja vislumbrar la silueta de una mujer que sale de la casa y mira hacia el exterior, a un lugar desierto…un sitio casi inhóspito, en los límites del mundo.
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- Lo curioso del caso es que…, al término de la película, el sabio director, vuelve a utilizar el mismo recurso, pero al revés…
Ese plano final es idéntico al del arranque del film, esta vez, la puerta de la casa se abre y aparece esa imagen levemente silueteada del protagonista, que acaba alejándose, desapareciendo, desvaneciéndose en la inmensidad de aquel desierto tejano.
Se cierra esa puerta, y con ella, se cierra, magistralmente EL CÍRCULO, … fundido en negro… -The end-.
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Me gustan mucho los círculos. No solo por esta joya del cine. No tampoco porque estos, sean, en sí, figuras geométricas; ni por su consecuente aproximación a la ciencia matemática, ¡soy de letras!..., a mí, los círculos me atraen por otros motivos.
Algunos, aficionados a eso de lo esotérico, echarían mano de la palabra “magia” para definir esa rara afinidad; pero yo, que soy creyente, prefiero decir que, de algún modo… -sobrenatural-, siento la mano de DIOS en -los círculos-.
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Pensarán algunos, no sin cierto fundamento, ¡Caray, a este tío le falta un tornillo!...:
Eso de meter a DIOS, justo en medio de esas disquisiciones mentales, además de arrogante, parece disparatado.
Es cierto que me podría haber dado por la poesía, aludiendo a que los círculos me evocan mucho a las flores..., por ejemplo.
O podría haber escogido la vena “helénica”, ya que para aquellos griegos tan barbados y amigos de la –sofía-, los círculos representaban la perfección.
También podría haber escogido, la vertiente estética, invocando que el cuadrado es tosco y tiene puntas, mientras que el círculo mucho más… elegante (cuestión de gustos)…
Incluso podría haber utilizado la ideología para explicar ese anómalo magnetismo: -los círculos son mas libres, porque los cuadrados son mucho más rígidos-…. Pero no, nada, nada de eso….
A mí me ha dado por… ¡La teología del Círculo!
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Entiendo que esa acérrima defensa del círculo es demasiado inusual para ser entendida al primer vistazo, y no espero que nadie se sume a mi quijotesca causa…, ahora bien, yo sigo en ese empeño y, aunque –ande yo caliente y ríase la gente-; trataré de explicarlo en breves pinceladas y con muy buen humor….:
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Me gusta el círculo, porque representa el movimiento y por tanto la vida…., círculos son las ruedas de mi coche y el balón con el que juega mi hijo; circular es mi circulación sanguínea y también, el mundo en el que vivimos.
Pero sobre todo, me gusta porque me recuerda a DIOS, Padre Todopoderoso, puesto que…, el círculo no tiene principio, ni fin
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Seguramente, para explicar esta simpatía por los círculos, habría que acudir a pensamientos y teorías complejas sobre matemáticas, física y filosofía; pero no, eso chocaría con el simple sentimiento.
A mí no me hace falta hablar de dimensionalidades, ni de teoría de cuerdas, ni relativismos para intuir, notar, sentir que los círculos son algo… divino.
Me atrevo a pensar, incluso, que esa “química” es precisamente...biológica, y va grabada, de algún modo, en el ADN humano….
Repito pues: ¡el círculo es la vida!
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Pero los círculos humanos, nunca son estáticos, son dinámicos y cambiantes, y de nosotros depende, que nuestro círculo vital, no sea monótono, que no sea… vicioso.
Tenemos la obligación de buscar la perfección de nuestros trazados personales; la responsabilidad de anhelar esa trayectoria idónea que nos acerque MÁS y MEJOR, a aquella perseguida, proporción áurea.
A veces, tantas veces… nuestros círculos no son perfectos; pero hemos de recordar y aprehender que nuestras vidas tienden naturalmente, a acabar, a morir... en su punto de origen, que no es otro que, ¡las manos de DIOS!
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Hago aquí, casi finalmente, un curioso apunte personal; tan real, como verificable.
Mi propio padre, nació un 2 de mayo de 1909, y murió en una fecha ¡exactamente con los mismos guarismos!..., 2 de mayo de 1990…
No trato de buscar explicaciones a esto, no las hay; esta anécdota es un hecho y yo lo cuento como fue. ¿Dioscencias de la vida?, seguramente…, yo solo sé, que el círculo de su vida cerró con un final coincidente y feliz. Lo que si me interesa destacar es que mi padre se fue en paz con DIOS, que es lo que finalmente, acaba importando.
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Por eso y muchas cosas más, aunque se me tache de chalado, yo no dejaré de ver la mano de DIOS, incluso en cosas tan aparentemente triviales como en esos -sistemas con realimentación positiva- que algunos llaman círculos.
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9 comentarios:

Militos dijo...

Madre mía, pues sí que has iniciado el año demasiado profundo, casi me pierdo en tus disquisiciones, volveré a leerlo más despacio.
Me gusta el círculo de Dios sin principio y sin final, pero también me gusta la figura por lo que tiene de unidad.

Además me gustaba tanto jugar al corro cuando era pequeña. Y para colmo ahora es a mi gonzalito al que le encanta ...

Perdona si mi comentario no está a la altura de tu profundo post.

Besiños circulares, querido hermanito.

Lo que más me gusta es como te las ingenias para de lo más humano sacar conclusiones divinas

Maria del Rayo dijo...

¡Que susto llevo el miedo!
Soy tan mal pensada que en la medida que iba leyendo la entrada me empezó a surgir una duda de si ibas a cerrar y uffff!! que bueno que termino de forma agradable.
Y hablando de círculos, como me gustaría que muchas personas ya cerraran su circulo y se retirran donde menos daño hicieran.
Pero ¡Que susto llevo el miedo!
¡Me gusta tu hoja!
Saludos que ya esten muy mejorados.

Angelo dijo...

Pues me quedo con esa visión sobrenatural que se enciende en nuestras vidas, sabiendo ver a Dios en todos los acontecimientos que se nos presentan. ¡Presencia de Dios!
Un abrazo. Sigo emocionado con tu regalo.¡Muy emocionado!

Gran Visigoda dijo...

Bufff! Si siempre me gustan y me interesan tus entradas la de hoy… me maravilla por la “abstracción” del tema, creo que padezco el mismo tipo de locura que tú, me empeño en ver a Dios en toda su obra y lo consigo ¡que se le va a hacer! Lo del círculo, perfecto como el mismo, alguna vez lo he pensado en muy parecidos términos y ya por último y como te sirves de una película y de las matemáticas (yo también soy de letras) para llevarnos hasta el centro de tu pensamiento de hoy… te dejo otra, dados tus amplios conocimiento de cine es muy probable que la conozcas y tengas ya tu opinión sobre la misma, no te digo ni que sea buena ni que sea mala, tiene como todo, su amplio grupo de fanáticos que la ensalzan y su también numeroso grupo de detractores que la tiran por los suelos… solo te digo que si la ves desde los ojos de la fe… casi que se entiende todo…es “Pi, fe en el caos” Darren Aronofsky – 1998.El director nos muestra la maravilla del lenguaje de los números, sus aplicaciones, su transparencia y esas maravillosas coincidencias que muestran que Dios firmó cada creación con su nombre, al igual que un pintor lo hace con el suyo en un cuadro... y la escena final, creo recordar, “simples” hojas de un árbol movidas por el viento para mí son las respuesta a todo el desarrollo de la película. Para otros simplemente es un lío matemático monumental.
Un abrazo!

ARCENDO dijo...

Como siempre, gracias a tod@s por visita comentarios y feliz año.
Querida Visigoda, sí, claro que recuerdo y me fascina, "PI", es una de esas obras que hay que ver, quizás dos o tres veces, para empaparse y "coger" lo que quiere decir su director; y claro que sí es una obra que no admite -medias tintas-, o se está contra ella airadamente por pedante y enrevesada o se está por ella, como es mi caso, por su dificil, pero brillante lucidez...
ABRAZOS A TODOS

LAHDDEC dijo...

Muy buena la entrada Arcendo, es para una buena reflexión gracias y un abrazo

Camino García dijo...

No sabía si ponerlo o no... porque lo que pones -y ponéis los comentaristas- es muy profundo, pero ahí va:

Me has hecho pensar y he mirado a mi alrededor: mesa camilla en mi biblio, mesa camilla en el comedor de mi casa; sofá redondeado, mecedora suavita y ondulante, el otro día buscando una lámpara redonda para la escalera y y y...

¿Y María mirando al Niño Jesús entre sus brazos en el Nacimiento no te sugiere lo redondo, lo acabado, lo perfecto, lo eterno?

Y en plan anecdotario vario, el hijo de un primo mío, de pequeño no podía comer nada redondo, de verdad, daba igual el sabor, la textura..., ya fueran frutas (en esto lo tenían dificilillo sus padres), albóndigas o bolas de patata..., todo menos redondo; en mi vida había oído nada igual. Pero ha salido un buen chico, gracias a Dios, que yo aquello lo veía muy raro.

Pues mi cumple es el 1 de mayo, Arcen, cerquita del día en que los cumplía de tu padre, y el mío nació un día también "redondo". el 21 del 12 del 21, y su relación con Dios era tan aparentemente sencilla como lo parece un círculo, pero a ver quién es el guapo que hace uno perfecto a pulso, sólo Dios...

¡Bueno, ta mañana si Dios quiere! Espero que mis mesas camilla y mis sofás no hayan sido demasiado prosaicos en esta entrada, pero son más cómodos...

Militos dijo...

Camino: la sencillez es la perfección... ¿Y el donus redondo?
Espero que Arcendo me perdone, lo sencillo también nos lleva a Dios, la profundidad de este post se basa en algo tan sencillo como un circulo.
Y me voy antes de que me echen de esta Hoja sencilla como su dueño.
BESIÑOS
AH Y QUE LOS REYES OS TRAIGAN REGALOS REDONDOS

Bruce dijo...

Hay que ver a Dios en todo, en un círculo o un cuadrado, en un roscón de reyes o donde sea.

Presencia de Dios contínua, eso es lo que hay que tener.

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