martes, 12 de abril de 2011

PASIÓN MARIANA. -LA PASIÓN DE LOS FUERTES-

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Ya se acerca, y aún temiendo el sufrimiento, no dejamos de hablar de la Semana de Pasión, porque esperamos mucho de ella.
Queremos que esta semana, especialmente esta, la de 2011, sea Santa; queremos aprovecharla bien; que no pase como una más, que nos deje huella; que nos prepare para lo que se avecina.
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Es cierto que, gracias a DIOS, en España, esos siete días son excepcionales. No en sí, por el ambiente festivo, sino por la intensidad con la que, en muchos pueblos de España se vive.
Se podría decir que, esta semana además de Santa es mágica; o a lo mejor, las dos cosas al tiempo. En casi todos los sitios hay una participación real, palpable y lo que es más importante…, absolutamente espontánea.
Los Cristos y las Vírgenes, toda la imaginería salzillesca y de otros tantos buenos artistas, va a salir por todas las calles de España, y el pueblo, la buena gente de mi patria, sé, que se va a volcar.
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Un año más, veremos todas esas preciosas tradiciones. Compartiremos penas y lágrimas con los cofrades, si algún paso no puede salir por las inclemencias del tiempo. Asistiremos en mudo recogimiento a las distintas procesiones del silencio que tendrán lugar a lo largo de toda nuestra geografía y seremos un costalero más, ayudando a andar a Jesús en su pasión, como nuevos cirineos.
Sí, queremos vivir la semana santa así, con toda el alma, tal como la vive nuestra España.
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Es un hecho, que la Semana Santa forma parte inherente de nuestras vidas. Afortunadamente en muchos pueblos esa tradición se ha “mamado”, es secular y se ha ido trasmitiendo de padres a hijos y ya son muchas generaciones, las que llevan con orgullo participar para que “los santos” salgan a la calle; ya sea de costaleros, de cornetas y tambores o simplemente de capirotes.
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En mi caso, recuerdo que de chico, me llamaban muchísimo la atención las largas filas de “romanos”. Eso era en la procesión del pueblo de mis padres y yo, los admiraba por sus trajes y por su aparente marcialidad. Desde luego, para un chaval de corta edad, además de los picudos capirotones, estos eran mucho más vistosos, que la sufrida cuadrilla que llevaba en andas al Cristo, que además, ni se les veía.
Sin embargo, después, mi estima por aquellos -romanitos de pega- bajó un poquito, jajaja, al enterarme que muchos se apuntaban a –los romanos- porque era una forma de fumarse unos buenos puros y beberse unas cuantos tragos de la bota de vino que alguno llevaba camuflada.
Ahora, al paso de los años, aunque me siguen sin gustar demasiado esas cosas, comprendo que son parte inseparable de la semana santa y del ambiente festivo que hablaba al principio.
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Sin embargo, todos esos, incluso los romanos de la bota de tinto, eran y son personas recias, buenas y creyentes. ¡Doy fé!
Emociona ver, como muchos se disputan el esfuerzo de poder llevar a la Dolorosa, ¡con que orgullo, lo pregonan!
Como incluso, entre unas bandas y otras, se retan en la calidad y cantidad de las marchas tocadas en honor al Nazareno.
Hasta para los más jóvenes, cada esfuerzo es un reto nuevo, distinto, y siempre lleno de amor.
Y después de tantas emociones, por si fueran pocas…, las saetas, esas canciones que traspasan el alma…., y son capaces de hacer de nuestros ojos, un estanque.
Pasa la Dolorosa y la emoción ya es incontenible, -La mejor de las Madres para el mejor de los Hijos- ¡Guapa! ¡Guapa! ¡Guapa!..., y el nudo en la garganta se estrecha cada vez más.
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Estamos, sin ningún género de duda, ante la manifestación social más participativa de todo nuestro pueblo. Y eso…, eso no hay –procesión atea- que lo supere, que lo mejore o que lo borre.
No hay, no existe nada igual, ninguna otra manifestación social o cultural consigue reunir a tanta gente "Metiendo el Hombro" y  participando con el corazón.
Es esta, una explosión nacional de arte y de belleza, pero sobretodo de fé y de amor. Llámese como se llame la Virgen o el Cristo “bailado”, es DIOS mismo el alabado; y eso, nadie lo puede negar.
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Sin embargo, a pesar de todo lo bueno que se espera; este año hay que pedirnos más. Hay que exigirnos mucho más esfuerzo, porque el enemigo está más cerca.
Nuestra Semana Santa es el estandarte de todo lo que tiene que venir detrás: una fe verdadera, un testimonio valiente, y sobretodo ahora una oración constante. Tenemos que profundizar, en lo que de verdad, significa e implica esta preciosa semana llamada de Pasión, o santa.
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Este año, yo desde aquí, desde mi HOJA os pido, que reafirmemos nuestro compromiso con Cristo, a través de su Madre, que es la manera segura de no fallar. Que esta Semana Santa sea muy mariana, que apretemos lo que haya que apretar y que este año se oiga muy fuerte, el mismo grito:
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 “¡COSTALEROS: Con María, al cielo con Él!”
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2 comentarios:

Bruce dijo...

Dí que sí, muy mariana.
Este domingo de Ramos, cuando vea acercarse a Jesús sobre el burriquito tal como tengo grabado en mi memoria desde que era un niño, seré plenamente consciente de que la Semana Santa ha empezado, de momento es como si no me lo terminara de creer, pero lo estoy deseando.

LAH dijo...

Pues si España sale a las calles con sus pasos de pasión, el olor del incienso se mezcla con el azahar y las velas.
Mas para otra parte es semana de playas, topless y encima amenazan en Madrid con una procesion anticristiana...
Yo espero vivirla con los brazos abiertos al Señor.
un abrazo

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