jueves, 28 de abril de 2011

TRANSCENDENCIA EN EL VESTIR.

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Una celebre expresión popular referida a las cosas mundanas dice que “la cara es el espejo del alma”; si quisiéramos buscarle cierto paralelismo con algún otro dicho, pero esta vez aludido a –lo espiritual-, tendríamos, por fuerza, que evocar aquella que dice que “el hábito hace al monje”.
En ambos casos, no dejan de ser frases más o menos ingeniosas, que incluso podrían tener sus inmediatas réplicas nunca exentas de cierto humor, porque en cuanto a la de la cara… cualquiera que haya leído “Dorian Gray” podría atestiguar lo contrario… y en tanto al monje y el hábito, rápidamente se encuentra la contraria: “el hábito NO hace al monje”, pero con una genial y acertadísima contrarréplica: “…pero ayuda”.
En cualquier caso, las dos frases pretenden destacar la importancia del aspecto externo de cada uno, tenga cada cual el estado que tenga…,  civil, militar, eclesiástico o mediopensionista.

Ciertamente la bata de los médicos, por ejemplo, no convierte a nadie en excelentes facultativos, pero sí, en muchos casos, los identifica. Al médico, al policía o al guardia jurado, se los distingue rápido del resto de los humanos, principalmente porque su vestimenta nos “avisa” del servicio que hacen a la sociedad.
Aunque realmente se podría decir, que el hábito no hace al monje;  lo que indudablemente si se puede afirmar es que, una de las principales virtudes que consigue “el traje” es la facultad que tienen determinadas indumentarias para hacer corresponder de forma rápida, a la persona que la porta con la actividad que desempeña.

El otro día, llegó a mi Parroquia un nuevo curita. Creo que es dominicano. Es joven y sonriente, su actitud invitaba al saludo, así que yo me apresuré a presentarme. Una de las cosas, que más me llamó la atención, más me gustó, fue verle con alzacuellos.
En mi Parroquia no es habitual, y no pude morderme la lengua, además de darle la bienvenida, le felicité por ese detalle externo. Un Sacerdote que Ama lo que Es y Es lo que Ama, siempre ha de ser reconocido.

Probablemente por las muchas ofensas que estamos empezando a padecer los católicos en esta España de Dios, afortunadamente cada vez, me encuentro con más páginas en internet que hablan de la gran importancia, en estos momentos, de –dar la cara-, de testimoniar sin miedos, ni complejos, nuestra alegría, nuestra fé en Cristo. No entiendo porqué muchos no se decantan ya, definitiva y decididamente por la opción de DIOS.

Decíamos antes, que una de las bondades de respetar ciertas vestimentas era la fulminante identificación de quien la lleva, pero no es única esta cualidad…, hay muchas más.
Esta claro, naturalmente, que a veces, aunque “la mona se vista de seda…”, ahí está el mal ejemplo del P. Maciel; pero lo que sí es rotundamente cierto es que llevar esa –identificación- con orgullo y con coherencia de vida, tiene más ventajas que inconvenientes. Tiene sobre todo…, excelencias.
De todas ellas, quisiera en este momento, destacar solo siete excelencias, que son las mismas que muy acertadamente propuso el P. Jaime Tovar Patrón, que fue Vicario General Castrense español. Son siete perlas de sabiduría, siete razones muy enraizadas en la verdad, que nos recuerdan porqué es tan importante la identificación de nuestros sacerdotes:

1º - El recuerdo constante del sacerdote.
2º - Presencia de lo sobrenatural en el mundo.
3º - Es de gran utilidad para los fieles.
4º - Sirve para preservar de muchos peligros.
5º - Ayuda desinteresada a los demás.
6º - Impone la moderación en el vestir.
7º - Ejemplo de obediencia al espíritu y legislación de la Iglesia.

Todos estos consejos, que solo he señalado en sus encabezamientos e invito a leer completos en este ENLACE, están referidos a –la sotana-; sin embargo, pienso que ahora, son igualmente válidos para cualquier identificación –un simple alzacuellos, pongo por caso-.
Claro que la sotana seria el ideal en el mejor de los mundos posibles, pero ahora, vivimos en una sociedad –de mínimos-,  y hasta el detalle más pequeño, es grande, por necesario. Sin embargo, no debemos nunca conformarnos con menos, porque menos ya, es absolutamente ¡nada!
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También otro celebre y polémico, pero siempre fiel y por tanto respetado sacerdote, el Padre Fortea, tiene una página donde reivindica con la razón y la devoción debida, el tan políticamente incorrecto, hábito eclesiástico. Tal sitio de internet recibe el bonito nombre de:
¿Por qué conviene ir vestido de sacerdote?”, y el subtítulo, no menos aleccionador es: “Un sitio para sacerdotes donde se ofrecen razones por las que llevar sotana, clergiman o hábito a aquellos que dudan si hacerlo o no
Dicho blog está lleno de artículos interesantísimos, que ni que decir tiene, yo animo a leer en este otro ENLACE.
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Recapitulando, se diría que la afirmación de que el hábito no hace al monje, tiene su parte de verdad…, pero también su gran parte de falsedad –estudiada-.
En efecto el hombre no se hace fiel SOLO por el modo de vestir, pero la forma en la que lo hace, facilita y mucho, al hombre de buena voluntad, el llegar a ser un buen y digno portador del traje que lleva.
¿Qué podríamos pensar del militar que desprecia su uniforme? ¿Abandono?, ¿traición?, ¿deserción? Posiblemente, todo eso y mucho más.., precisamente podríamos pensar ¡Lo mismo que del cura que desprecia su “uniforme”!
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Por todo eso…, un Sacerdote que entiende y vive de esos pequeños detalles que hablan sin hablar, es para mí, un ejemplo, una ocasión de alegría y un motivo para correr a felicitarle, como hice el domingo pasado, con el nuevo sacerdote de mi Parroquia, para agradecerle su ejemplo en ese inusual gesto de servicio con todos nosotros.

Termino ya, con una pregunta que, por coherencia, no puedo evitar hacerme:
¿Y por qué, ese necesario mutatis mutandis, que pedimos al clero, no podría valer lo mismo para cada uno de nosotros?
No podemos hablar de ninguna pajita ajena cuando, lo más probable es que tengamos un vigón en ojo propio. Todos tenemos mucho que cambiar, no solo los curas. Además de alguna manera todos somos sacerdotes, según el rito de Melquisedec.
Sin embargo, a veces, muchos testimonios nuestros, nuestros gestos, nuestro lenguaje, nuestras posturas y nuestros modos, distan mucho de ser verdaderamente cristianos. No damos ejemplos prácticos, en nuestras vidas, de lo que decimos amar, ni tampoco valoramos con nuestro proceder, el tesoro que tenemos.
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El hábito no hace al monje y el uniforme no hace al héroe, pero lo que si debe quedar claro es que si queremos cambiar este mundo y ser “otros Cristos”, hemos de comenzar por cambiar, con grandes dosis de humildad, muchas de nuestras actitudes personales, por muy arraigadas que estén esas malas hierbas.
Se hace necesario pues, iniciar con esfuerzo y mucho amor, el camino de una conversión que probablemente pase, en primer término por una reeducación de todas las verdades y dogmas que debemos creer y de todas las posturas que debamos adoptar, en todos los campos de la vida para dar fiel testimonio de Aquel a quien amamos.
Por tanto…, sera prioritario, que cada uno se haga un sincero y exhaustivo examen de conciencia, y actúe en consecuencia, de forma radical.
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Epílogo necesario. 
En cualquier caso conviene recordar que muchos sacerdotes, religiosos y civiles mártires, en otros tiempos y ahora mismo, en la actualidad, han pagado con su sangre el odio a la fe y a la Iglesia desatado en terribles persecuciones religiosas, que todos conocemos. Muchos fueron asesinados sencillamente por vestir la sotana, otros por tener un rosario….
Estos son datos constatables que no admiten más comentario, mi intención, aquí y ahora, solo es, -personalmente- honrar su memoria, intentando, por vergüenza y caridad, ser consecuente en mis actos, de aquí en adelante.
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Con la Madre de la Pascua, Virgen fiel, quiero acabar este post, pidiéndole ayuda para discernir y seguir siempre su maternal ejemplo.
Ahora, por último y como siempre, os invito a visualizar el siguiente vídeo, que abunda en lo que aquí se ha comentado y que no tiene desperdicio alguno.
Un abrazo a todos, en Jesús resucitado.
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5 comentarios:

Siguiendo a Chesterton dijo...

Me ha encantado este post y estoy por enviárselo, junto con los enlaces, al obispo de mi diócesis, que nos hace mucha falta que los sacerdotes lleven sotana.

LAH dijo...

A las dos Parroquias que soy asidua van "vestidos de sacerdotes" aunque el Párroco de una de ellas no, y francamente me encanta verlos con su clergyman.
El Opus Dei y sacerdotes del Camino Neocatecumenal, como los legionarios de Xto, son un ejemplo para la Iglesia.
Abrazos Arcendo.

Mento dijo...

MENUDA ENTRADA, NI UN TITERE CON CABEZA. BIEN POR ARCENDO.
LEYENDO RECORDABA UN DIA QUE IBA POR SEVILLA REPARTIENDO CON LA FURGONETA Y ME ENCUENTRO UN JOVEN CURA QUE CAMINABA POR LA CALLE CON SOTANA. FUE COMO VER AL MISMO JESUCRISTO. TENGO QUE DECIR QUE YO IBA DE UNA MALA LECHE ESPANTOSA PORQUE ESTABA FUERA DE MI HORA DE TRABAJO YA Y NO ME HACIA NINGUNA GRACIA SEGUIR TRABAJANDO. PERO DESPUES DE AQUELLA VISION MI ANIMO CAMBIO COMPLETAMENTE. HUBIERA ENTONCES DOBLADO MI JORNADA SIN COBRAR SOLO POR VISIONAR DE NUEVO A AQUEL SACERDOTE Y EXPERIMENTAR LO QUE SENTI AL VERLO.

Escritos en tu nombre dijo...

Que interesante tu entrada y el video. En Argentina son muy pocos los sacerdotes de usan habito. te invito a visitar, si tienes un momento de tiempo, visitar nuestro blog.

Isabel y Rosa

Bruce dijo...

Yo te añadiría una que me enseñaron durante mi periodo de instrucción militar, una frase muy castrense:

"...EL DESALIÑO EN EL VESTIR INFUNDE DESPRECIO..."

Después de aquellos 9 meses, no me conocía ni la madre que me parió.

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