lunes, 16 de enero de 2012

ENFADADO, ABATIDO… ¡RECUPERADO!

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Reconozco que hoy estoy algo crispado y sé que por ello, posiblemente acabaré teniendo que pasar por el confesionario.

Durante la semana procuro cumplir con mis deberes espirituales y familiares  y aunque en lo poco que hago, siempre hay mucho mejorable, sé que si pongo amor…., DIOS pone lo que mucho que a mí me falta. Si esta lucha cotidiana es constante, cuando cada día se pone el sol, siempre obtengo aún sin merecerlo, la paz que mi alma y mi cuerpo necesitan.

Sin embargo…, esa Paz, donada, tan apreciada por mí, tan necesaria…; cuando llega el fin de semana a veces, se me rompe, se me quiebra en mil pedazos y acabo tal como estoy hoy, ciertamente tristón y (perdón por el exabrupto) muy encabronado. He quedado tan abollado, que, -como dije antes-, seguro que precisaré de absolución penitencial para recargar ánimos, esperanzas y alegrías.
El motivo, el detonante…, lamentablemente está en la misma Iglesia. Ciertas celebraciones sacramentales más que reconfortarme, me encrespan, me enfadan, ¡me quitan la paz!

Mi enfado no es nuevo, y las (malas) prácticas… tampoco. Más de una vez, las he denunciado aquí, con el asenso de muchos y con la desconformidad de otros.
Muchos, piensan que denunciar todas esas anormalidades es poco menos que tirar piedras contra la Iglesia; nada más lejos de mi intención que atacar a Mi Madre…; lo que creo es que esos trapos, a veces MUY sucios, hay que airearlos bien, ponerlos como ejemplo público de lo que NO se debe hacer NUNCA, y de paso… –a través de mi humilde atalaya- informar sobretodo a quienes corresponda sancionar estos desmanes, para que se eviten, y para que en ningún caso, nadie pueda alegar desinformación, ni nada pueda quedar impune.

No se trata de dárselas de bueno, cuando Jesús nos invita a tirar la primera piedra, somos muchos los que no podríamos hacerlo. Yo no soy mejor que nadie. Mi vida es un compendio largo de errores, de graves negaciones, y todavía me queda mucho por limar, pero eso no quita para que no pueda entrar al trapo en la defensa de alguien a quien, afortunadamente ahora quiero por encima de TODAS las cosas.
- No soy un fariseo que permanentemente anteponga “la ley”, a las personas.
- No soy un fanático seguidor de Monseñor Lefebvre.
- Me gusta el latín y que Benedicto XVI lo haya “rescatado”, pero no reniego de las misas en las distintas lenguas y con los nuevos rituales…; sin embargo sí creo que,
todo debe tener una común-unión con ROMA.

La Santa Iglesia Católica y Apostólica tiene sus normas y creo que tiene que haber respeto a sus preceptos; simplemente porque están hechos para que se cumplan, porque son símbolos de la alta consideración y cariño que profesamos a Nuestro DIOS y Señor.
En la Iglesia cada gesto, cada palabra, cada delicadeza, hecha con AMOR cobra una gran relevancia…., por eso, cada omisión, también tiene una importancia tremenda.

Por todo eso y aunque esté muy de moda…
- Me duelen las Misas que parecen realities shows.
- No me gustan ni los aplausos reiterados, ni los protagonismos. 
- Me entristece que muchos pasen delante del sagrario, como si pasasen delante del frigorífico.
- Me enfurece que se atrevan a adornar con exceso verborráico, incluso a cambiar las palabras de la Consagración.
- Me encrespa que habiendo varios sacerdotes en el templo, haya que rogarles que vayan al confesionario.
- Me saca de quicio que…, habiendo presbíteros desocupados, sean los fieles (hombres o mujeres) los que tengan que repartir la comunión….
- Me enerva mucho que…, algunos sermones sean más propios de la cultura new age, que de la  tradición católica.

Como diría Ortega y Gasset, “No es esto, no es esto…, Y así salgo yo, de ciertas iglesias, que al final, de tanto –malo-, como uno piensa, no puede ni acercarse a comulgar.
Estas cuestiones, para muchos serán cosas sin importancia; otros dirán que soy un exagerado, pero para mí, es algo tan importante, que me quita la paz. Y esto es porque la ofensa directa y continua no se me hace a mí, sino a quien más quiero, a DIOS, y la hacen algunos que son, quienes más debieran defenderle y darnos ejemplo, sus ministros. Y eso, me duele mucho.

Claro que tienen importancia los gestos, las palabras, el modo de hablar y sobretodo lo que se dice, y también lo que no se dice, lo que se omite, lo que…, deliberadamente se olvida o se deja de hacer; incluso tiene importancia, la forma, el envoltorio, el modo con el que uno (sacerdote o seglar) se presenta ante el mundo, la vestimenta, el traje….
Nadie, si quiere ser auténtico de verdad y estar en paz consigo mismo, nadie ni de palabra, ni de hecho, ni en lo interior, ni en lo exterior, debe avergonzarse de lo que es, o de lo que hace. De ahí, también mi defensa acérrima del alzacuellos en los sacerdotes, que deberían llevar todos con orgullo y como muestra de servicio permanente.

Una de las cosas que más me sorprendió… y me gustó, cuando de joven, conocí un club juvenil del Opus Dei, fue la educación y el respeto personal. Exquisito.
Posteriormente, hubo una frase del fundador que se me quedó grabada, aparece en Camino. Punto 541.
Hay una urbanidad de la piedad. -Apréndela. -Dan pena esos hombres "piadosos", que no saben asistir a Misa -aunque la oigan a diario-, ni santiguarse -hacen unos raros garabatos, llenos de precipitación-, ni hincar la rodilla ante el Sagrario -sus genuflexiones ridículas parecen una burla-, ni inclinar reverentemente la cabeza ante una imagen de la Señora"

¡Que gran razón tenía San Josemaría!, Si en la vida social hay unas formas, o al menos debería haber unas "reglas" de buena educación, unas maneras de tratarse, y hasta un protocolo. En la religión también deberíamos CUIDAR, con más razón, unos modos de relacionarnos con Dios, mostrarle nuestra fe, nuestra reverencia y nuestro amor. Decirle también con gestos y posturas que sabemos quien es y quienes somos nosotros. Es también una forma de oración. "Las formas también forman" si se les pone contenido, y ese contenido es el amor, y la falta de las mismas denota FALTA DE AMOR.
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No es verdad que las formas reflejen falta de confianza. No puedo amar lo que no respeto. Por eso hemos de estar atentos para que la confianza no degenere en la falta del mismo.
La dignidad, la delicadeza son necesarias. Nos mostramos a nosotros mismos y a los demás a través del cumplimiento de los modales y normas de buena educación. Por eso esta urbanidad de la piedad es tan necesaria, porque muestra nuestra fe, esperanza y amor. Es respeto y elegancia, aplicadas a las cosas de Dios.
Todas esas manifestaciones han de ser visibles a través de simples detalles; tanto en el templo de Dios, como en nuestras vidas.
Así, cuestiones como el cuidado y limpieza,  el buen comportamiento, respetar el silencio y la compostura y decoro en el vestir, son tan importantes como guardar todos los gestos y posturas litúrgicas que el ritual en cada momento demanda; por ejemplo las inclinaciones de cabeza o las genuflexiones para mostrar respeto y veneración ante las cosas sagradas.

¡Como está el mundo tio Facundo!, Ah sí!, y si además, le sumamos las penas personales de cada dia y los achaques propios de la salud, a más de uno le puede entrar la tentación de la “depre” más profunda.
Ante tanto mal, nuestra naturaleza débil y llagada, se repliega desesperada, sintiendo el quejido de la tierra…, y el del propio cuerpo dolorido, enfermo, maltrecho, mortal al fin..., y a la postre...nos abatimos sin remedio...
Ha caído ya el ocaso y su silencio, y su oscuridad, se entremezcla con mis miedos,
¿Dónde está la Esperanza? ¿Llegará a despuntar el alba? ATENCIÓN RESPUESTAS:

"El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace reposar y hacia fuentes tranquilas me conduce para reparar mis fuerzas." Salmo 23.
"Mas cuando oigáis de guerras y de rumores de guerras, no os turbéis, porque es necesario que suceda así; pero aún no es el fin". Marcos 13.7

¡No tengáis miedo a abrir de par en par las puertas a Cristo!” Esta última expresión del Papa santo, es la continuación de las dos anteriores y la respuesta a mis angustias y miedos provocados por los monstruos del mundo contemporáneo, que se puede resumir en solo un pecado, el más grande, la falta de AMOR.
Pero cuando uno oye ese “No tengáis miedo” y acaba en la solución: “abrid las puertas a Cristo”, se convierte en uno de los gritos más esperanzadores y revolucionarios de toda la Historia, de toda mi vida
Solo Cristo es mi Esperanza, El camino, la verdad y la VIDA. Por eso, de aquí, al confesionario… mañana mismo.

Pdta. Tan solo una última aclaración final…, los sucesos comentados en este post, que tanto enfado y pena me han causado, han pasado este domingo en una Iglesia de Madrid, pero no en mi Parroquia. GRACIAS A DIOS, le doy siempre, por haberme regalado ver un cambio radical en la misma. Bendito sea siempre.
Eso no quita para que no me duelan las faltas de amor, se hagan, donde se hagan.

*   *   *   *   *

9 comentarios:

Maria del Rayo dijo...

¡Que fuerte lo que dices Arcen!
Un abrazo.
Que Dios te de una bella y santa semana.
SL2!!

Terly dijo...

Todo eso también a mí me duele, no me gusta, me entristece, me enfurece,
me encrespa, me saca de quicio y me enerva, y si hay algo que unifique todo ello, es que tras la comunión, momento de máxima concentración para pedir por tus difuntos y por las necesidades de tus vivos, incluidos amigos y necesitados, es que se pongan a cantar con ritmo de rancheras o de cha, cha, cha....
Un abrazo con el deseo de que te relajes.

Teresa dijo...

Te comprendo porque hace unos años también yo viví esa "sensación" de crispación al salir de la Eucaristía. Los domingos volvía a casa revuelta porque donde yo buscaba recogimiento había algarabía, buscaba silencio delante del Sagrario y parecía, en cambio, un desfile de modas ...pero no me "encabroné" como tú dices, sino que simplemente busqué otro lugar ... y encontré una capilla en el Monasterio de las monjas carmelitas de clausura cerca de mi casa...desde hace 2 años allí voy y es allí donde quiero seguir yendo.
Sin embargo, creo que hay personas que van a Misa precisamente por esas manifestaciones externas que a ti y a mí no nos gustan. Quizás ellos necesitan de esos aplausos y cantos y homilías incendiarias para acercarse a la Iglesia. Yo creo, Arcen, que Dios se sirve de muchos caminos para acercarnos a Él para que poco a poco nuestra alma vaya discerniendo y buscando el Misterio más allá de lo externo. Un abrazo y ¡feliz semana!.

Angelo dijo...

Hace tiempo que vengo recomendando los post que me parecen interesantes o que me interpelan fuertemente. Está en mi sidebar de la izquierda. Hoy el tuyo es el elegido. Todo queda dicho. Un abrazo

gosspi dijo...

Arcen..que razón tienes...pero vaya la preciosa purificacion que pasas eh?...la falta de Amor es tremendisima..pero estoy empezando por mi misma a Respetar y con mi poco a poco y sim quejarme no sabes las cosas que se ven! Madre mia.....cuanto sufren las personas esas faltas de amor.....Urge la Cardad.....Caritas Cristi urge nos!! como decia S Pablo....empezaré conmigo misma...hoy mismo.
Cuanto te quiere el Señor Arcen...lo sabes no?....te ha dado un Celo por sus cosas tremendo!!un abrazo

Oceanida dijo...

Arcendo, me hs gustado mucho tu post de hoy. A mi a veces me pasa lo mismo y no digo nada porque pienso que peco de soberbia pero creo que es bueno decir las cosas como uno las siente. Todos somos seres humanos, incluidos los sacerdotes, y a veces yo creo que algunos se lian la manta a la torera pero ya te digo que no me atrevo a decir nada no sea que sea yo la que esta equivocada. Un abrazo.

Pilar Monar dijo...

Que razón tienes Arcendo, que importante es cuidar la liturgia y que nos eduquen en las cosas del Señor.

Bruce dijo...

Suscribo todo lo que dices, tienes toda la razón.

Solo dos apuntes, yo tengo que cuidar mucho de hacer las genuflexiones perfectas porque ya me ha pasado más de una vez que se me ha rajado el pantalón por la costura de la entrepierna y un poco del trasero y me he tenido que ir con disimulo pero urgentemente a mi casa. Exponer el trasero, bien vale perder una misa.

Estoy en vías de solucinarlo, me he comprado cuatro pantalones de distintos colores de "sarga",mismo tipo de tejido de los pantalones que usan los curretas, mucho más resistentes.

También un día nos contaba la presidenta de los Cursillos de Cristiandad, catedrática de la universidad, con su porte de intelectual, que había entrado en una iglesia a la que no solía ir, sin llevar sus gafas, por la prisa o no sé qué, en esto que mirando a un costado de la Iglesia hizo una perfecta genuflexión, devota,de las de verdad mirando al sagrario, ya con la iglesia llena instantes antes de empezar. Y pensó que qué mejor que irse a sentar junto al sagrario para durante la misa estar más cerquita del Señor. LLegam se sienta y ve que... no era el sagrario, sino un aparato de aire acondicionado!!, como ahora son tan modernos y bonitos y los sagrarios cada vez más sosos, y sin sus gafas, pues no fue capaz de distinguirlo hasta que estuvo al lado, aunque ya era demasiado tarde, la genuflexión estaba hecha.
Entonces comprendió que las miradas hacia ella, no se debían a que no era conocida de la parroquia sino a ...

En fin, Arcen que te doy la razón de todas formas.

Militos dijo...

Gracias, Bruce, por invitarme a leer estas anécdotas tuyas, me he reido cariñosamente, son las jugarretas que nos hace Dios para comprobar si le amamos por encima de todo, esos percances tienen que gustarle.
Uno de mis hijos que había aprendido a hacer la genuflexión como Dios manda en un club del O.D., tuvo que soportar las burlas de sus compañeros (12 años) cada vez que se arrodillaba, hasta que se hartó y les dijo: "Anda, que el churro que vosotros hacéis es de viejas"
Besos y Besiños

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