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Dicen las Escrituras, los santos y todos los doctores de la Iglesia que
la oración es imprescindible para salvarse. La oración es el alimento del alma.
A través de ella, recibimos LA PALABRA
que es verdadera comida. Por
eso, creo que lo que voy a comentar hoy, es de gran importancia.
Algunos filósofos, escritores, cineastas, músicos..., artistas en
general se han hecho de oro difundiendo el ya famoso y
manido, -Silencio de DIOS-.
Además
de esos artistas, yo tengo muchos conocidos y algunos amigos que dicen que DIOS -NO- habla.
Seguro
que, todos esos, artistas o no, pregonadores del Silencio
de DIOS, lamentablemente nunca han sentido la experiencia que he
tenido yo. Yo tengo la evidencia: ¡DIOS HABLA!
Se puede pensar que los "que
no oyen" es porque no han
rezado nunca o no lo han hecho debidamente. O porque, pocas veces se han puesto
con humildad y disposición a la escucha de la Palabra.
Puede
ser que sí, por eso también creo que los que le "oímos"...,
debemos no solo transmitir y poner en práctica lo que ÉL nos dice, sino
intentar -poner a la escucha- a todo el mundo, evangelizar que en definitiva no
es sino ¡curar sorderas!.. y también ¡afonías!
No
podemos olvidar que esto de la oración es un continuo y maravilloso feedback,
en el cual nuestra voluntad es condición indispensable para que suceda. "Oírle"
es sobretodo un don de su Misericordia. Es un regalo. Pero no podemos olvidar
que ¡hay que pedirlo para recibirlo!.. y a veces, insistentemente.
A
veces EL tiene largos períodos en los que nos deja a nosotros, explayarnos,
desahogarnos, exponerle nuestras cosas..., mientras que EL permanece callado,
oyendo. Y luego, tarde o temprano, si hemos sido perseverantes y pacientes...
SIEMPRE se deja sentir..., ¡habla! y además lo hace nítidamente.
Otra cuestión es... que no oigamos lo que queremos oír, que
no obtengamos lo que estamos esperando..., sin embargo, el que tiene FE, sabe
que SU respuesta es siempre, LA MEJOR; y aunque SU contestación no nos
guste..., siempre nos tranquiliza.
A
través de la oración, nos sabemos escuchados y sabiendo que nuestra petición
está en sus manos de PADRE, lo dejamos todo a su voluntad. La oración pues,
siempre deja PAZ en el alma.
Sí tantos beneficios tiene, escuchar a DIOS, ¿Podemos, -los que oímos-, silenciar que DIOS habla?..:
¡sería imperdonable!...; pero más que palabrerías, pienso que los testimonios
personales son lo que más convence. Si una imagen vale más que mil palabras, una
confidencia particular, probablemente podría valer más que mil ensayos o
sermones.
Creo
que, los que rezamos, podríamos contar múltiples experiencias;... por eso, hoy invito a mis lectores -a los que quieran- a contar aquí en
mi HOJA, sus pequeñas o grandes anécdotas reales, más o menos extraordinarias, obtenidas
gracias a la oración.
Como
el ejemplo debe empezar por uno mismo, contaré una de las mías, ocurrida esta
misma semana:
No, no es casualidad. Cuando las cosas ocurren tan
repetidamente, la palabra "casualidad", pierde sentido. Esto
es algo más. Y esta semana..., me ha pasado otra vez.
Como
de muchos es sabido, mi director espiritual, hace tiempo me recomendó hacer
oración con la Biblia. Cada día suelo leer meditadamente, tres párrafos. Uno
del Antiguo Testamento, otro del Nuevo y otro del Libro de los Salmos. Y ahí me
quedo, cierto tiempo, en silencio..., a
veces largo rato, tratando de apreciar debidamente, lo que DIOS quiere decirme
a través de esas distintas lecturas.
Además de las Misas dominicales, el Evangelio ya
lo he leído varias veces; sin embargo es ahora, gracias al genial consejo de
-mi cura-, cuando estoy descubriendo en todo su esplendor, el Antiguo
Testamento.
Hay
partes del mismo, llenas de nombres de personas y lugares, que son de muy erizada
lectura; sin embargo hay otros capítulos que son muy entretenidos, a veces divertidos
y siempre interesantes.
Esta
semana..., Ya había dejado atrás a Moises, su larga travesía del desierto y su
muerte a las puertas de la Tierra prometida. Su sucesor JOSUÉ, es ahora el
protagonista de mis lecturas
"Mi siervo Moisés ha muerto. Ahora levántate, pasa el Jordán
tú con todo este pueblo, a la tierra que yo doy a los hijos de Israel...!"
(1:2).
Pero antes de continuar, haré un breve paréntesis para
hablar de mis circunstancias particulares, -que son las que van a dar valor a
mi anécdota-. Abro corchetes...:
[Hay que decir que, precisamente esta semana he entrado en
un tiempo de "stand by", de espera en lo que respecta a mi enfermedad/curación.
Acabé el tratamiento de quimio oral previsto, me han hecho un TAC y
estoy ya aguardando la próxima visita al cirujano, que DIOS mediante será el
próximo día 21.
Por todo eso, ¿para qué lo voy a negar?, ha sido tiempo de algo de
impaciencia y de cierta duda e incertidumbre. Precisamente por eso una vez más,
me afano en mis rezos; y lo hago con insistencia, mendigando las fuerzas y la
seguridad que a veces me faltan...
Parecía que esta vez, no obtenía inspiraciones esperanzadoras, hasta
que....]
Cierro
corchetes...
Continuaré ahora, con mi relato bíblico.
La
historia de Josué, en su inicio es espectacular. Es memorable el paso del
Jordán y sobretodo la caída de Jericó. Para el que no conozca el episodio,
brevemente, lo resumo..:
Después de pasar el río Jordán, los israelitas acamparon en Gilgal en
donde renovaron su compromiso con Dios y celebraron la Pascua. El próximo paso
era la conquista de Jericó. Así, mientras Josué hacía planes para el ataque a
esa ciudad, le sobrevinieron todas las dudas:
¿Cómo se las iba a arreglar para apoderarse de aquella enorme ciudad
amurallada con ese ejército de personas que no habían sido nunca entrenadas
para la batalla?
Sin embargo... un ángel de DIOS se le apareció y le dió a Josué
instrucciones detalladas para su asalto:
Había que tomar el arca de la ALIANZA DE DIOS y exhibirla, dando con
ella y con sus sacerdotes al frente, una vuelta a las murallas durante 6 días.
Al séptimo día..., dar 7 vueltas más y al término de la última hacer sonar las
trompetas en señal de triunfo...
Aquella ciudad amurallada de Jericó parecía un enemigo formidable.
Pero cuando Josué siguió los planes de Dios, los grandes muros no presentaron
ningún obstáculo. Cayeron estrepitosamente dejando la ciudad desguarnecida y a
merced de las tropas del SEÑOR. La ciudad fue conquistada simplemente con la
marcha obediente del pueblo.
Al margen de lo interesante de la narración, el
primer mensaje estaba claro, la victoria no es posible sin la obediencia a
Dios. Y ahí me quedé..., aunque sin ser poca cosa, no pude obtener una
inspiración adicional.
Sin
embargo, DIOS a través de esta lectura, -conociendo "mi semana"-,
tenía que decirme algo más, tenía que HABLARME personalmente.
Creo
que lo que me sucedió posteriormente es el CLARO indicio de que DIOS me
escucha..
Acto seguido, tras esa intensa y amena lectura, cerré EL LIBRO y abrí
internet. Suelo visitar con cierta frecuencia, la página de GLORIA TV, tanto para formarme como para buscar
recursos que luego pueda utilizar en el blog. Aquella mañana, lo volví a hacer
con ese mismo propósito...
Cual
fue mi asombro, cuando ví que el primer vídeo colgado tenía por título: "JERICÓ"... No podía ser casualidad,
¡tenía que verlo!
El vídeo es muy breve y os lo pondré al final de estas líneas. Lo
que sí puedo decir es que es justo lo que necesitaba oír, y que llegó en el
momento exacto en el que lo necesitaba. ¡No creo en la casualidad!
DIOS me estaba hablando además de la obediencia, de LA INSISTENCIA...
Es como si me dijera, "Sé lo que te pasa,
sé como estás. No desfallezcas, estoy contigo. Persevera, Insiste, no te rindas, sigue rezando, confia...; al final
yo te escucharé, y ¡vencerás!".
Al
terminar aquel brevísimo vídeo..., tan coincidente en tiempo y espacio con la
lectura que acababa de hacer, mis ojos se llenaron de lágrimas -de alegría- y mi alma
rebosaba de agradecimiento y paz, a partes iguales.
Si soy tan necio que no sé ver que estos son signos
CLAROS de que DIOS me HABLA..., no sé que más podría esperar. Máxime cuando
esta no ha sido la única ocasión; como esta, podría contar unas cuantas más. Y vosotros..., ¿queréis contarme alguna?
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Aquí va el vídeo en cuestión, si queréis entender, en su totalidad, este post y mi reación posterior, deberéis verlo. Además, dura poco y es muy recomendable.
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"Sé lo que te pasa,
sé como estás. No desfallezcas, estoy contigo. Persevera, Insiste, no te rindas, sigue rezando, confia...; al final
yo te escucharé, y ¡vencerás!".
Pdta. final. Al igual que hizo hace unos días
ANGELO en su blog en el que también pedía participación (VER ENLACE), este post estará colgado un par de días, para dar tiempo a que el mayor número de lectores, que quieran, puedan dejar su testimonio.
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