.Han pasado ya algunos días, y todo el mundo conoce la historia de los mineros chilenos atrapados en el yacimiento de San José, en Atacama. Las últimas noticias dicen, que ya han empezado las tareas para acortar los plazos de un rescate que se esperaba largo y costoso.
Estos 33 hombres, mientras tanto, resisten como pueden y como saben…, al parecer, de alguna manera, reciben agua y víveres; sin embargo ahora, el principal factor de preocupación además de la mala nutrición y la salud, es la fortaleza psicológica que estas personas puedan tener para soportar un encierro tan prolongado.
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Todas estas cuestiones que, últimamente ocupan parte de los telediarios, nos impactan y nos hacen rezar por ellos…, para muy pocos, pasarán desapercibidos. Pero lo que hoy, me ha hecho traerles a este blog, y lo que de verdad me emociona, es el ejemplo de fé y esperanza, que nos están dando.
Lo que yo no quiero que se pase por alto, lo que yo no deseo que se olvide, es el testimonio vivo de una fe admirable, viva, incluso en las condiciones más extremas.
Me conmueve la fuerza interior con la que están afrontando esa situación. En vista de las imágenes que se están transmitiendo por televisión se observa una gran capacidad de organización, en la que prima sobretodo, el ayudarse unos a otros y el no perder la esperanza.
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En el vídeo se puede ver el interior del refugio. Las imágenes muestran un botiquín, estantes, una mesa así como el lugar donde guardan el agua potable.
"Acá lo tenemos todo bien organizadito. Por acá tenemos un dominó. Este es el lugar donde nosotros nos entretenemos, hacemos una reunión todos los días, planificamos. Acá oramos", indica el minero que le va explicando el entorno a la cámara.
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Atención a la frase ¡ACÁ ORAMOS!..., me dejó de piedra…, ya sé de donde les viene la fuerza. ¡Que gran ejemplo a 700 metros de profundidad!
Por eso escribo este post, porque me gustaría gritarles ánimos desde aquí, desde lo que parece la superficie, y no sé si lo es….
Queridos mineros chilenos, ustedes rezan ahí. Y nosotros rezamos por ustedes desde aquí. Que Dios les bendiga y les ayude.
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